El pasado sábado 17 de octubre, la parroquia de San Hilario de Poitiers, en Madrid, acogió la II Jornada de Buenas Prácticas con Migrantes y Refugiados, organizada por la Delegación Diocesana de Pastoral con Migrantes. En ella participaron representantes de las delegaciones de Juventud, Catequesis, Familia, Trabajo, Cáritas y Enseñanza, que compartieron experiencias y reflexionaron sobre los logros, las dificultades y los retos de esta pastoral.

Entre los participantes estuvo Rosa Abad, ministra de Catequesis de Madrid, que intervino como ponente en uno de los talleres en representación de la Delegación Episcopal de Catequesis.

Al valorar la jornada, Rosa Abad destaca una de las cuestiones en las que coincidieron los distintos grupos de trabajo: la importancia de acoger a cada persona, independientemente de su lugar de procedencia. Una acogida que comienza por escuchar, conocer su realidad y atender sus necesidades, pero que también debe darles voz y facilitar su participación en la vida de la Iglesia.

En este sentido, durante los talleres se insistió en que la integración no consiste únicamente en ofrecer ayuda a quienes llegan, sino también en hacerles partícipes de la vida parroquial. Sus experiencias, su cultura y su manera de vivir la fe pueden enriquecer a nuestras comunidades. Se trata, en definitiva, de que encuentren en la parroquia un lugar propio y puedan sentirse en casa.

La mañana permitió conocer distintas experiencias de buenas prácticas y compartir las inquietudes que surgen en el acompañamiento a las personas migrantes y refugiadas. La jornada incluyó también una reflexión sobre las migraciones desde la enseñanza de la Iglesia y contó con el saludo de D. Vicente Martín, obispo auxiliar de Madrid.

Desde la catequesis, lo compartido en este encuentro recuerda la importancia de prestar atención a las familias y personas migrantes que forman parte de nuestras parroquias, escuchar sus necesidades y favorecer su participación en los grupos y actividades de la comunidad. Una tarea en la que los catequistas tienen también mucho que aportar.