Hay heridas que no podemos ignorar, pero sí podemos ayudar a sanar. En este centenario del DOMUND, recordamos que la misión no es tarea de unos pocos: ¡es responsabilidad de todos los bautizados!

 Aunque no puedas viajar a tierras de misión, puedes comenzar aquí: con tus manos unidas para orar y dispuestas para dar.