H. José María Pérez Navarro, delegado Episcopal de Catequesis.

Después de hablar de las fortalezas en mis anteriores reflexiones, voy a tratar de sintetizar, desde mi óptica, cuáles son algunas debilidades que observo en la catequesis y que hay que analizar para que sean puntos de partida que nos ayuden a mejorar.

Hay en general un desprestigio de la catequética en el ámbito de la reflexión teológica. Hacer catequesis parece algo sencillo, que todo el mundo puede hacer y de lo que todos los sacerdotes, por el hecho de serlo, ya saben qué hay que hacer y cómo, sin haber profundizado en los estudios de catequética.

Se ve que, en algunos lugares, la catequesis es una acción segunda, casi sin importancia, dentro de la Iglesia. Es cierto que se ven brotes que la vuelven a dar centralidad e importancia, pero, en la práctica no se da. Fuerte desproporción, por ejemplo, entre lo que se invierte en las clases de religión (sueldos, libros…) y en catequesis. Aunque en las diócesis se ha hecho un esfuerzo considerable en la renovación de los materiales, algunos de los que se emplean en catequesis están desconectados de la realidad de los destinatarios.

Aunque tenemos unos documentos eclesiales referenciales sobre la catequesis que son muy buenos, un gran porcentaje de gente de Iglesia, sacerdotes y miembros de la comunidad, no los conocen bien, y no se tiene una idea clara de la catequesis. No tener ideas claras lleva a una postura de “no saber qué tenemos que hacer ni qué tenemos que defender ni hacia dónde tenemos que ir”. La pregunta “¿Qué es catequesis?” no tiene una respuesta clara ni aceptada por la mayoría. Hay confusión o pobreza de vocabulario y no se distingue entre actividades misioneras, catequéticas y pastorales.

Se da la coincidencia de que, en un entorno eclesial reducido, como puede ser un arciprestazgo, hay concepciones de catequesis muy diversas y hasta posturas opuestas que pueden llevar a una desorientación de los fieles. No se trata de diversidad de itinerarios, sino de diversidad de catequesis.

La catequesis, en muchos casos, funciona como una isla en la comunidad, sin estar en contacto con otras acciones pastorales. Los catequistas y la catequesis no tienen relación con otras actividades que se realizan en la parroquia.

En algunas escuelas católicas la pastoral no es el eje transversal del centro. Se encuentra aislada dedicada en exclusiva a preparar materiales para la reflexión, campañas, grupos, clase de religión y celebraciones.

En algunas catequesis se acentúa lo doctrinal. Si a alguien se le pregunta y sabe, todo va bien y saber contenidos es positivo, pero a veces, no importa tanto que estén o no iniciados, no importa que haya una experiencia de Dios o no. Nos salvan los saberes. Sin embargo, hay un fuerte déficit de iniciación en la experiencia de Dios.