La parroquia de San Juan de la Cruz acogió los días 28, 29 y 30 de septiembre unas sesiones formativas organizadas por el Arciprestazgo de Nuestra Señora de los Ángeles, en el que participaron 50 catequistas de las distintas parroquias del arciprestazgo. El encuentro contó con la presencia del delegado episcopal de Catequesis de Madrid, Hno. José María Pérez Navarro, FSC, invitado para impartir las tres sesiones formativas.

La primera jornada, bajo el título «Mapas de esperanza en un mundo herido», estuvo dedicada a los desafíos que plantea hoy el anuncio del Evangelio. Desde hace tiempo, Europa vive un proceso de secularización que ha llevado a muchas personas a alejarse de la religión y de las instituciones eclesiales. Sin embargo, junto a esta realidad, también se percibe un creciente interés por las preguntas fundamentales de la vida. Hay personas que buscan respuestas, que se interrogan sobre el sentido de su existencia y que, de una u otra manera, están buscando a Dios. Ante esta situación, el delegado invitó a los catequistas a preguntarse cómo acercarse a ellas y cómo anunciarles el Evangelio.

Esta reflexión tuvo continuidad en la segunda jornada, dedicada a «La conversión de adultos y el catecumenado en la diócesis». En los últimos años, el número de adultos que solicitan el Bautismo ha aumentado considerablemente en Europa, hasta el punto de que en algunos países los bautismos de adultos superan a los de niños. Una realidad que también está presente en Madrid, donde 540 personas solicitaron el pasado año los sacramentos de la iniciación cristiana. El Hno. José María compartió con los participantes los pasos que está dando la Archidiócesis para establecer el catecumenado bautismal de adultos y acompañar a quienes desean incorporarse a la vida de la Iglesia.

La última sesión abordó «La espiritualidad del catequista». El delegado recordó que ser catequista es, ante todo, una vocación, una respuesta a la llamada de Dios, que sigue contando con personas dispuestas a colaborar en su misión. Desde esta perspectiva, habló de los catequistas como cooperadores, embajadores y ministros de Jesucristo, llamados a vivir su servicio desde la cercanía y el acompañamiento.

En este sentido, insistió en la importancia de estar cerca de quienes reciben la catequesis, conocer su realidad y acompañarlos con la atención y el cuidado de quien se sabe responsable de otros, como verdaderos ángeles guardianes. También planteó una pregunta que debe estar presente en toda tarea catequética: ¿qué buscamos cuando hacemos catequesis? No basta con ayudar a formar buenos ciudadanos y buenos cristianos. Se trata de acompañar a las personas para que crezcan en su relación con Jesucristo y lleguen a ser discípulos misioneros.

El delegado subrayó, además, la importancia del ministerio del catequista para la vida de la Iglesia, una misión que requiere dedicación, formación y una espiritualidad que alimente el servicio cotidiano.

Las sesiones concluyeron el último día con una oración centrada en el ministerio del catequista, con la que los participantes pusieron fin a tres días de formación y reflexión compartida.