Mons. José Rico Pavés, obispo de Asidonia-Jerez y presidente de la Comisión Episcopal de Evangelización, Catequesis y Catecumenado de la Conferencia Episcopal Española, se dirige a todos los catequistas de las diócesis de España a través de una carta para desear un buen comienzo de curso pastoral a través de una carta remitida a todos los delegados de Evangelización, Catequesis y Catecumenado para su difusión. En ella encontramos palabras de agradecimiento por la labor «silenciosa, constante y a menudo exigente» que los catequistas realizan haciendo un «verdadero regalo para la Iglesia» siendo responsables además de acoger a catecúmenos y catequizandos acompañándoles en su encuentro personal con Jesucristo. 

Rico Pavés ha querido también traer a su carta las palabras que el Santo Padre transmitió en Roma con motivo del Jubileo de los Catequistas en el que advertía de la tentación del desánimo, cansancio o vértigo ante la indiferencia de la sociedad, pero urgía a recordar la parábola del pobre Lázaro y el rico (cf. Lc 16,19-31) para que «los muchos Lázaros de hoy se convierten para nosotros en una catequesis aún más eficaz»

El presidente de la Comisión anima a los catequistas a que no se cansen de sembrar porque su «misión es llevar esperanza a un mundo sediento de verdad» viviéndola en «plena comunión eclesial» con los obispos y sacerdotes, los equipos de catequistas y las familias de los niños, jóvenes y adultos que acompañan en su fe.

Concluye su carta dando la bendición y encomendando a los catequistas a la Virgen, «primera creyente y pedagoga de la fe» para que los acompañe a lo largo de este curso pastoral.

Reproducimos íntegramente su contenido y el enlace de descarga al pdf.

CARTA A LOS CATEQUISTAS DE LAS DIÓCESIS DE ESPAÑA_2026-09-03

AL INICIO DEL NUEVO CURSO PASTORAL 

«Servidores de la alegría de creer: anunciar a Cristo en la comunión de la Iglesia» 

Queridos catequistas: 

Al comienzo de un nuevo curso, me dirijo a vosotros con gratitud y esperanza. Comenzamos una etapa ilusionante en nuestras parroquias, colegios y comunidades diocesanas, impulsados todavía por la gracia vivida durante la celebración del Jubileo de los Catequistas, celebrado en Roma del 26 al 28 de septiembre de 2025, y la reciente e inolvidable visita apostólica del Papa León a nuestra tierra. 

En primer lugar, quiero transmitiros un sincero y profundo agradecimiento. Vuestra labor semanal —silenciosa, constante y a menudo exigente— es un verdadero regalo para la Iglesia. Sabéis muy bien que ser catequista no es simplemente transmitir unas lecciones; es acoger a niños, jóvenes y adultos para acompañarlos en el encuentro personal con Jesucristo. 

Como nos recordaba el Santo Padre en Roma ante miles de catequistas venidos de todo el mundo, la palabra catequista hunde sus raíces en el término griego katēchein: «instruir a viva voz, hacer resonar». Gracias por hacer resonar en cada rincón de nuestras diócesis la belleza del Evangelio, por regalar vuestro tiempo y por ser el rostro acogedor de la Iglesia para tantas personas. 

El Papa nos invitó durante el Jubileo a contemplar el mundo con los mismos ojos de Dios. Frente a la tentación del desánimo, del cansancio o del vértigo ante la indiferencia de la sociedad actual, el Papa nos urgió a recordar la parábola del pobre Lázaro y el rico (cf. Lc 16,19-31). En su homilía durante la Misa conclusiva en la Plaza de San Pedro, nos advirtió sobre el riesgo de una fe aletargada por la opulencia o el individualismo, recordando que «los muchos Lázaros de hoy se convierten para nosotros en una catequesis aún más eficaz». Educar en la fe significa enseñar a ver y a amar al prójimo. 

Por ello, os animo con fuerza: no os canséis de sembrar. Aunque a veces parezca que los frutos tardan en llegar, la Palabra de Dios nunca vuelve a Él vacía (cf. Is 55,10-11). Vuestra misión es llevar esperanza a un mundo sediento de verdad, mostrando que el seguimiento de Cristo llena la vida de sentido. 

Ningún catequista actúa por su propia cuenta ni a título personal. La catequesis es, por naturaleza, un acto profundamente eclesial. Como bien se puso de manifiesto con la institución de nuevos catequistas durante el Jubileo, este ministerio es un servicio confiado por la Iglesia para la edificación del Cuerpo de Cristo. Por eso, deseando crecer en la dinámica propia de la sinodalidad (comunión, participación y misión), os exhorto vivamente a vivir vuestra misión en plena comunión eclesial: 

En comunión con los obispos y sacerdotes: Caminando juntos en el discernimiento y las orientaciones de la pastoral diocesana y parroquial. 

En comunión dentro de los equipos de catequistas: Cultivando el apoyo mutuo, la formación compartida y la oración comunitaria. La primera catequesis que ofrecemos es el amor y la unidad entre nosotros. 

En comunión con las familias: Acompañándolas como primeras educadoras de la fe y creando puentes entre la vida del hogar y la vida de la comunidad cristiana. 

Queridas y queridos catequistas: que la Santísima Virgen María, la primera creyente y pedagoga de la fe, os acompañe en cada catequesis, en cada reunión y en cada gesto de acogida a lo largo de este curso. Contad con la oración, el afecto y la bendición de vuestros pastores. 

¡Buen y fructífero curso pastoral! 

Jerez de la Frontera, 3 de septiembre de 2026 (Festividad litúrgica de San Gregorio Magno, Papa) 

+ José Rico Pavés 

Obispo de Asidonia-Jerez 

Presidente de la Comisión Episcopal de Evangelización, 

Catequesis y Catecumenado 

Conferencia Episcopal Española