Un catequista inscrito en el Curso de la Escuela de Evangelizadores nos ha enviado esta serie de dudas sobre los nuevos recursos del Proyecto de Catequesis Iniciación Cristiana de nuestra diócesis “Con Jesús, discípulos en misión”. Más concretamente sobre las dos primeras etapas, la de Iniciación Cristiana de Niños (ICN) y la de Iniciación Cristiana Junior o de preadolescentes (ICJ). Compartimos las preguntas que nos hace y las respuestas que le damos, por si sirven también para otros catequistas:

Sobre los Itinerarios: No sé si existe algún esquema con cómo esta estructurado en detalle cada curso. Alguna tabla y propuesta de itinerario. Veo que se proponen de 3 a 5 sesiones por unidad. La última parte catequesis formativa deberían ser 2 sesiones. ¿Se debe incidir en las 8 secciones (compartimos, aprendemos,…) en esas dos sesiones? ¿Da tiempo? ¿Que tiempo estiman para cada sesión? ¿45 minutos?

Uno de los 10 criterios sobre los que se basa todo el proyecto, que constituyen la base formativa para los catequistas básica para entenderlo, es de la flexibilidad de itinerarios y programaciones. Claro que existe una propuesta general: la marcada por el orden de los años litúrgicos, la marcada dentro de cada año litúrgico por los tiempos litúrgicos a través de los siete cuadernos, y la marcada dentro de cada cuaderno por sus tres partes y sus cuatro sesiones. A partir de ahí, la flexibilidad se establece a la hora de hacer dos, tres o cuatro años para cada etapa, siempre que se respete la convergencia con el año litúrgico, a la hora de trabajar seis o siete cuadernos (los dos de pascua, 6 y 7, o uno de ellos sólo), y la distribución entre sesiones y celebraciones para trabajar cada cuaderno (la propuesta es una primera sesión para la primera parte, una segunda sesión para la tercera parte, y dos sesiones, tercera y cuarta, para la tercera parte).

Con respecto a las ocho secciones de la tercera parte, también aquí entra el criterio de flexibilidad: primero hay que entender que en realidad sesiones formativas son 6, o 3 por sesión, si entendemos que la primera y la quinta son más bien momentos iniciales para empezar la sesión con una oración. Abordar todas las secciones es posible en dos sesiones (aprendemos, cuidamos e imitamos en una sesión, y compartimos, participamos y celebramos en otra sesión) si se hace con agilidad, pero ciertamente hay mucho contenido. Me consta y me parece estupendo que hay parroquias en las que desde el equipo de catequesis se hace una selección: quienes les dan más importancia en la formación “dogmática” les dan a las primeras secciones más tiempo, y menos a las siguientes. En cambio, quienes valoran mucho la necesidad de incorporar más a la catequesis su dimensión social, intentan darle al menos el mismo espacio.

Sobre la catequesis kerigmática (2ª parte de cada Unidad Catequética): Entiendo que para la catequesis kerigmática, debe existir espacios para realizar el oratorio. No sé si es necesario santísimo o en un aula o si el espacio debe estar preparado para favorecer ese encuentro. En los oratorios de Niños estos es algo que se cuida.

No es necesario el Santísimo. Es más, lo mejor -como indican los expertos en la experiencia de los oratorios- es que el Santísimo esté sólo en aquellas ocasiones en las que se aborde directamente la presencia de Jesús-Eucaristía. Esto en el caso de poder desarrollarse en oratorios. Si tiene que ser en la capilla del Santísimo, por su puesto, va también bien, siempre que no sólo se tenga en cuenta la presencia eucarística de Cristo, sino también la presencia en su Palabra (estamos en liturgias de la Palabra) y en medio de los que se reúnen en su nombre, entre otras. Por ejemplo, conviene darle relevancia a la presencia de Jesús en su Palabra a través del signo de la Biblia en el centro sobre un cojín o sobre un atril. Y por su puesto siempre es mejor el oratorio o la capilla que el aula, que nunca lo llamaríamos así, sino en todo caso sala de reunión, y que para estas liturgias de la Palabra se puede “preparar” adecuadamente, para convertir la sala provisionalmente en un oratorio.

Propuesta de cada etapa según el año litúrgico: Entiendo que todos los niños en la parroquia hacen el ciclo correspondiente independientemente en la primera etapa de la infancia. Es decir, los niños de 7 a 10 años, que son 3 años, hacen todos el ciclo litúrgico correspondiente. Este año acabamos el “Año A” a final de noviembre, y empezamos el B en diciembre. Pero no es lo mismo la catequesis para un niño de 7 años que para otro que tenga 9 y lleve dos años recibiendo catequesis. El de 7 quizás no sepa ni la señal de la Cruz y el de 9 si. ¿Cómo se maneja esto en el material?

Primero una aclaración. Cuando vemos los cuadernos del Ciclo B, no quiere decir que las catequesis empiecen cuando comienza el año litúrgico del Ciclo B, con el inicio del Adviento, ya que siempre el primer cuaderno (tanto en el A, como en el B, como en el C) esta pensado para realizarse en las últimas semanas de la segunda parte del Tiempo Ordinario del año anterior (en el B del A, en el C del B, y en el A del C), y por tanto, en las primeras semanas del curso pastoral (desde finales de septiembre o desde mediados de octubre hasta mediados de noviembre o primeros de diciembre, cuando empieza el Adviento y con él el año litúrgico correspondiente de modo predominante con el curso pastoral).

Ciertamente no es lo mismo recibir la catequesis con 7 con 9 años, pero sobre todo no es lo mismo recibirla cuando es el primer año de catequesis que cuando es el tercero y por tanto llevan ya dos año de experiencia catequética. Pero en el Equipo de Expertos valoramos tres cosas a la hora de considerar suficientemente prudente esta decisión:

1/ Qué cada catequista, que es el que realmente conoce la capacidad de implicación y asimilación de sus catequizandos y catecúmenos, sabrá adaptar estos recursos al grupo concreto que tiene encomendado. Es más, en realidad la experiencia nos dice que el catequista hace esto siempre, porque incluso dentro de un grupo, aun teniendo más o menos la misma edad, este esfuerzo de adaptación tiene que hacerlo por la personalización de la catequesis, porque no todos los niños tienen ni el mismo recorrido experiencial, ni la misma capacidad de implicación y asimilación. Es más, la experiencia nos dice que las principales diferencias no se le plantean tanto por la capacidad de asimilación, sino por la experiencia previa de despertar religioso.

2/ Qué en la catequesis, a diferencia de la escuela, la capacidad de implicación y asimilación no se ajusta tanto (al menos en franjas de diferencia de edad de dos o tres años) con los itinerarios de percepción cognitiva, como con los itinerarios de iniciación religiosa, de iniciación espiritual. En estos, dentro de unos márgenes más o menos amplios de asimilación por edades, lo determinante es precisamente el recorrido espiritual realizado. Por eso un niño con el despertar religioso “traído de casa” entra en catequesis mucho más fácilmente que otro, aun mayor que él, sin este recorrido. La edad en la psicología espiritual tiene otros ritmos distintos. Adolecemos de hecho de una mala comparación entre edad escolar y edad catequética, por haber sometido a la catequesis a criterios demasiado escolares, no sólo en relación a los contenidos y las metodologías, sino también en referencia a las capacidades por edades.

3/ Qué además de sus ventajas prácticas tanto para la preparación de las catequesis en los grupos de catequistas de las parroquias como para la conformación más flexible de los grupos (sobre todo en el caso de parroquias con pocos niños que pueden agruparlos), la ventaja principal, suficientemente ventajosa como para contrarrestar un cambio de esta magnitud, estriba en que de este modo nos tomamos más en serio el aprovechamiento de la pedagogía litúrgica (en este caso a través de la pedagogía de los tiempos y los años litúrgicos) en la pedagogía catequética. Aún más, al incorporar esta pedagogía, que es la principal en la pastoral de la comunidad parroquial, facilitamos que la iniciación cristiana lo sea en la fe vivida por la comunidad cristiana concreta, y por consiguiente una iniciación en la comunión y la misión de la Iglesia concreta.  

Sobre el recorrido de cada año litúrgico: Veo que son 7 libros cada año litúrgico que se corresponden con 7 temas. En inicio de curso, acabamos el año litúrgico. En Adviento, se ve el Adviento, pero por ejemplo, la Navidad cómo y cuando se ve si la mayoría de las parroquias paran la catequesis en Navidad.

Las guías correspondientes a las dos primeras etapas de este proyecto lo explican claramente: la propuesta es que el cuaderno de Navidad se inicie una o dos semanas antes de las vacaciones navideñas (con la primera parte con la primera y la segunda parte), y se concluya después de las vacaciones navideñas, con la segunda en su caso, y en todo caso siempre con las dos sesiones de la tercera parte.

Más fácil es para las parroquias que interrumpen la frecuencia semanal de la catequesis al menos una semana más tarde que las “vacaciones” escolares, y que las retoman un poco antes de la vuelta a la escuela. Pero aún con un mismo calendario es posible, ya que el cuaderno 4 del Tiempo Ordinario puede empezar a finales de enero perfectamente para contar con cuatro semanas antes de la Cuaresma.

Es más, lo que recomendamos es que al menos habiendo tenido la primera parte del cuaderno de Navidad antes de la interrupción por las vacaciones, la última sesión en ese momento sea la de la celebración navideña del cuaderno de celebraciones.

Conseguir los recursos: ¿Cómo se venden y a que precio? ¿Se venden los cuadernillos todos a la vez, por fascículos, por curso? ¿Qué precio tiene? es posible verlos en algún sitio ya? ¿En alguna librería? Veo que la web, pero me gustaría también ver lo que los niños y catequistas tocaran.

Los cuadernos impresos, en las dos modalidades de carpeta del niño o de carpeta Junior del Ciclo B (según sea la primera o la segunda etapa), y de carpeta del catequesis en ambas etapas (que además de las 7 unidades catequéticas y el cuaderno de las celebraciones que tiene la carpeta de los catequizandos o catecúmenos incluye el cuaderno guía), están desde octubre en las librerías religiosas, incluida la librería diocesana de la calle Jerte. Se venden por tanto en carpetas. Es más, conviene que los niños no sólo pueden ·tocar” con mano los cuadernos, sino que en todos ellos conviene que escriban en los espacios de preguntas para que hagan el sano ejercicio de “pensar escribiendo”.

El que hayamos abierto una web con la Plataforma del Proyecto que permite el acceso gradual (según se van acercando los tiempos litúrgicos) a los cuadernos en formato PDF y a los videos y a las canciones ( https://www.edicionreligiosa.com/catequesismadrid/ ), es para facilitar la catequesis on-line en caso de confinamiento total, y para facilitar en todo caso el acceso a los recursos audiovisuales.