PONENCIA INAUGURAL DEL CURSO ANUAL DE CATEQUESIS (2018-2019)

Mujer, ahí tienes a tu hijo (Jn. 19, 25): MARÍA Y LA MUJER EN LA FE Y LA VIDA DE LA IGLESIA

El Curso Anual de Catequistas en formato ciclo de ponencias con temas y ponentes distintos, bajo el titulo “Mujer, ahí tienes a tu hijo (Jn. 19, 25): María y la mujer en la vida de la Iglesia”, tema vinculado al Año Mariano con el objetivo de contemplar la figura de la Virgen María como paradigma de “discípulo misionero”. Constará de 18 ponencias, de las que 10 serían impartidas por ponentes mujeres, que podrá seguirse presencialmente en el Arzobispado de Madrid, o también on line a través del streaming interactivo del Canal de Youtube de la Delegación de Catequesis.

 

1.- PONENCIA INAUGURAL: Con María, discípulos misioneros de Jesucristo 15 de noviembre 2017

  • Presentación de monseñor José Cobo
  • Video de la Ponencia
  • Esquema de la ponencia
  • Reseña de la ponencia (por Rodolfo Hernández Herrera)
  • Noticia sobre la ponencia (por Carlos González), en Infomadrid

PRESENTACIÓN de Monseñor José Cobo. Obispo Auxiliar de Madrid

Nació el 20 de septiembre de 1965 en Sabiote (Jaén). Licenciado en Derecho Civil por la Universidad Complutense de Madrid en 1988, ese mismo año entró en el Seminario Conciliar de La Inmaculada y San Dámaso, donde realizó sus estudios eclesiásticos de Teología. Entre 1994 y 1996 cursó los estudios de Moral en el Instituto Redentorista de Ciencias Morales de la Universidad Pontificia de Comillas. Fue ordenado sacerdote el 23 de abril de 1994 en Madrid. Fue viceconsiliario de Hermandades del Trabajo de Madrid (1994-1996), vicario parroquial de San Leopoldo (1995-2000), arcipreste de San Leopoldo (2000), miembro del Consejo Presbiteral (2000-2012), párroco de San Alfonso María Ligorio (2000-2015) y arcipreste de Nuestra Señora del Pilar de Aluche-Campamento (2001-2015), así como miembro de la Comisión Permanente del II Sínodo diocesano (2002-2005). Desde junio de 2015 ha ocupado el puesto de vicario episcopal de la Vicaría II Nordeste y, desde diciembre de ese año, es miembro del Consejo Presbiteral y del Consejo Diocesano de Pastoral.

VIDEO DE LA PONECIA:

PRESENTACIÓN DE LA PONENCIA: 

MARIA MODELO DE DISCIPULA MISIONERA

ESQUEMA DE LA PONENCIA: MARÍA, MODELO DE DISCÍPULA MISIONERA

  • Hágase en mi: Esperas y esperanza
  • Empezamos en Nazaret
  • Rasgos del discípulo
  • Haced lo que él os diga
  • El protagonista es el Hijo
  • Rasgos de discípulo
  • Belén
  • Buscando al Hijo como madre y como discípula
  • Rasgos del discípulo
  • Juntos bajo la Cruz
  • Caminar entre sombras
  • Rasgos del discípulo
  • Sólo queda la fe
  • Rasgos del discípulo

1.-Hemos sido llamados a la intercesión por el pueblo: te he colocado como centinela en medio de tu pueblo.

2.-Es la acción del espíritu la que nos va haciendo vírgenes

3.-ALLI DONDE TERMINAN NUESTRAS POSIBILIDADES , EMPIEZAN LAS DE DIOS

4.-Ser discípulo es tener una misión

5.-Ser discípulo  es aprender siempre

6.-Se aprende a ser discípulo cuidando a Dios

7.-Se aprende a ser discípulo mirando como otros adoran

8.-Se aprende a ser discípulo ayudando a nombrar a Dios

9.-No sigue “por la sangre” sino en confianza

10.- Todos son llamados al discipulado. No vale la tradición, ni la cultura

SOLAMENTE: Eso es la plataforma

11.-SIEMPRE EN CAMINO- MISIÓN 

ESCUCHA DE LA PALABRA

12.-Discípulo es quien se em barca en la aventura de dejar que Cristo crezca en el y dejar que crezca alrededor.

13.-mostrar a Jesús

14.-y conducir a la fe-obediencia.

 

RESEÑA DE LA PONENCIA (por Rodolfo Hernández Herrera)

“Con María, discípulos misioneros de Jesucristo”

El comienzo del curso fue bastante puntual, a las 17:05 horas daba comienzo el mismo, habiéndose sentado ya a la mesa el P. Manuel y  Monseñor José Cobo. El P. Manuel María Bru Alonso (Delegado Episcopal de Catequesis del Arzobispado de Madrid) presenta al ponente (Monseñor José Cobo Cano) como el que inauguraba el curso esta vez-el curso pasado fue el que cerró los cursos-y nos muestra un pequeño recorrido a través de diversos cargos desempeñados por Monseñor: abogado, hermandades del trabajo, orientación diocesana, vicario episcopal, obispo auxiliar de Madrid…En el transcurso de la ponencia, podremos darnos cuenta de su buena inteligencia y su buen hacer como conferenciante.

Nos encontraremos con dos peculiaridades del presente curso de catequética, según no pudieron decir los padres: uno, el tema elegido, al respirar la Diócesis de Madrid con el tema mariano; dos, que solo hubiese dos ponencias sobre la relación entre María y la mujer en la Iglesia y la pedagogía catequética. Curso muy valioso en la formación bíblica-teológico-espiritual para los catequistas, y también recomendable para agentes de pastoral, voluntariado y colaboración en las parroquias, por ejemplo.

Las primeras palabras fueron de Blanca María Jiménez Hernández (Secretaria de la Delegación de Catequesis del Arzobispado de Madrid), en homenaje a los que realizan los cursos, ya estuviesen presentes o estuviesen viendo-realizándolo desde fuera como pudieran ser lugares como México, Venezuela, Colombia…; las nuevas tecnologías permiten ver los vídeos de catequesis, ver las ponencias en streaming…Hay que aprovecharlo, pues sirven para evangelizar y vivir la comunión. Somos misioneros de Jesucristo.

Esta ponencia inaugural quiere que arranquemos, nos hundamos en el mensaje de conversión con el año mariano; mirada a María y desde María a ser discípulos misioneros de su Hijo. María, modelo de discípula misionera.

Las preguntas nos generan inquietud, hemos de encontrar las respuestas y el sosiego preguntando a alguien que haya recorrido antes nuestro camino a iniciar el discipulado y a María. El discípulo es una persona empeñada en seguir a Jesús, porque ha sido llamado; pasará por tres momentos principales (rasgos del discípulo)-aunque puede haber más-, que serán respondidos con”Hágase en mi”, “Haced lo que os diga”, “Juntos bajo la cruz” y que serán eje del esquema de la ponencia.

  1. “Hágase en mi”:

La vida está conformada, caracterizada a través de un montón de esperas y/o esperanzas. Esperas, en cuanto que son lugares donde acomodamos el futuro a nuestras necesidades (salud, mejoras…). Los discípulos están llenos de esperas. Las esperanzas se conjugan siempre con lo pobre, lo vulnerable, lo paciente; tienen un ámbito más grande que la espera pues siempre está abierta y se confía a otro no cerrada y confiada en uno mismo como la espera. Hay que insertar la espera en el Señor; yo espero esto, pero ¿cual es tu esperanza sobre las cosas, Señor?

María es mujer de esperanza; “Hágase en mi”, promesa de Dios que no se ha cumplido totalmente con la cual sintoniza y  renuncia a sus esperas.

Nazaret era una aldea pequeña, donde todo el mundo se conocía, con ambiente negativo por lo cerrado del mismo, escasa libertad, dureza de la vida… Será en Nazaret donde empiece la encarnación y la vida del discípulo. Hay que pasar por Nazaret para echar raíces en la pequeñez del día a día para atinar a descubrir el sentido del discipulado.

La definición de María es en relación con Dios, no es ella misma y si una sierva de Dios, identificada con el seguimiento; habla del pueblo, pero no circunscribiéndose al pueblo de Israel sino a toda la Humanidad (la voz del ángel Gabriel va a decir: “¡Alégrate!”) y pone ahí toda su esperanza.

Recurrente es el tapiz de la virginidad de María, en cuanto a experiencia de la esterilidad en el pueblo de Israel ( a pesar de ser Sara e Isabel estériles, Dios tiene un plan para ellos), en cuanto a la pobreza (no solo material, se desapropia de sus propios planes para que Dios haga los suyos), en cuanto a la esclavitud (me vacío, no llego, no entiendo), más allá de la idea de castidad.

Como discípulos, hemos de saber que allí donde terminan nuestras posibilidades empiezan las de Dios. Debemos de ser como María, para captar las promesas de Dios que vienen por otro lado.

En una imagen de “La Anunciación”, de Fray Angélico…Vemos dos cuadros: uno, el de la izquierda, el paraíso de Adán y Eva con su camino de ser ellos primero; otro, el de la derecha, donde María construye un nuevo hogar para que crezca Dios. 

  1. “Haced lo que Él os diga”:

Igual que en la Anunciación, uno no se apunta sino que le llaman. Llamada con un si inicial y como principio de un camino, proceso de Dios con nosotros; camino que no será plano sino que tendrá fases diferentes, hay que dejarse hacer por Dios.

María es la primera y más perfecta discípula de Cristo, ya lo decía Pablo VI.

En Belén se ve la importancia de María, pues a través de Ella cuidamos nosotros a Dios, miramos como otros lo adoran, nombramos a Dios (Jesús).

María busca a Jesús como madre y como discípula. María da un paso más, pues es la que entiende de las cosas de Dios. Le ayudó Jesús, obedece y se fía de su Hijo, que tiene una autoridad sobre ella más allá que la de sangre como madre. Es la confianza de María; recibe una segunda llamada nuevamente, a dar pasos para entrar en el hogar de los discípulos donde se escucha la Palabra.

El discípulo siempre está en camino, preparándose; tiene una misión, escucha la Palabra de Dios, se inserta en un camino donde el dueño no es él sino Dios.

En una imagen representando “Las Bodas de Caná”…María ha visto la necesidad, muestra donde está Jesús, conduce a los demás a la fe y a la obediencia.

  1. “Juntos bajo la Cruz”: 

Silencio, a veces no hay palabras que decir sino escuchar. Caminar en sombras, bajo la sombra del espíritu. Camino de oscuridad, donde todo no está escrito, que supone no comprender siempre, afrontar las contradicciones del corazón…, pero que nos hará ser seguidores, discípulos, y donde Cristo seguirá creciendo en nosotros.

Junto a la Cruz, nos deja María una lección: la Fe. María llega hasta el final, obedeciendo y llorando. María pierde hasta el Hijo-Jesús pasa al Padre-, ha ido perdiendo todo. Solo le queda la fe, la fe pura y el abandono en la voluntad del Padre. Jesús ayuda a María a ver a quién tiene al lado, al discípulo, al hijo: “Este es tu hijo”, recibiendo María su misión.

El discípulo guarda la experiencia de María en casa, nueva maternidad, madre del discípulo.

En una imagen al pie de la Cruz…Se engendrará un nuevo pueblo, miramos al hermano que tenemos al lado; el cristiano no es cosa de uno sino de los demás.

Finalmente, Monseñor José Cobo, nos deja enumeradas 14 frases, resumen de lo expuesto anteriormente. Nosotros, como discípulos, centinelas al mirar al pueblo e intercediendo por el, podemos ampliarlas con la Palabra y pidiendo a María.

 Preguntas:

Se hicieron dos preguntas, una en sala y otra a través del streaming.

La primera pregunta versó sobre la diferencia entre la Palabra y la voluntad de Dios en los referente a la frase: ¿“Hágase en mi según tu Palabra o voluntad de Dios”?. Como respuesta, la Palabra está más pegada al texto original, pues María hace carne la Palabra de Dios (Jesús), mientras la voluntad de Dios es hacerse cargo de lo que ha recibido y es el camino.

La segunda pregunta fue sobre como ¿Por qué Jesús se dirige a su madre llamándola mujer? Respuesta dada en la invitación a dar un paso adelante en su camino, vínculo de sangre más vínculo de la Palabra, María pasa a la casa de “ mi Padre”.

 

CRÓNICA DE LA PONENCIA (Carlos González):

INFOMADRID 16 de noviembre 2018.- El pasado jueves, 15 de noviembre, el salón de actos del Arzobispado de Madrid acogió la primera sesión del tercer curso de catequética. Con el tema María y la mujer en la fe y la vida de la Iglesia, constará de 18 sesiones impartidas por diez mujeres y nueve hombres entre sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos expertos en cada uno de los temas tratados.

Monseñor José Cobo, obispo auxiliar de Madrid, impartió la sesión inaugural con la ponencia Con María, discípulos misioneros de Jesucristo. «No os voy a dar respuestas para nada, sino muchas preguntas; para que, al menos, nos vayamos con la inquietud de emprender un camino –el del discipulado–, pero preguntando continuamente a alguien que lo ha recorrido antes, a María». Con estas palabras, mostró las credenciales de un encuentro cargado de detalles dedicados a la Madre de Dios.

El prelado desarrolló su presentación en torno a «tres perchas» sobre las que «colgaremos los rasgos del catequista, del discípulo, del agente de pastoral», de aquel que «está empeñado en seguir a Jesús» porque ha recibido una llamada para ello: «Hágase en mí», «Haced lo que os diga» y una tercera que «no tiene palabras, solo silencio», porque «María no solo invita con la palabra, sino que es la mujer del silencio».

«María es la mujer de la esperanza»

En cuanto a la primera, «cuando María tiene que responder y decir “Hágase en mí”», lo hace «a través de un montón de esperas». La vida, reconoció, «se caracteriza por esperas o por esperanzas» y «la espera son lugares donde intentamos acomodar el futuro a mis necesidades». Los discípulos, como María, «están llenos de esperas». Sin embargo, eso no es la esperanza… «La esperanza tiene un ámbito más grande: se conjuga siempre con lo pobre, lo vulnerable, lo paciente; porque la esperanza nunca está cerrada, siempre está abierta y siempre se confía a otro». Mientras que «la espera se confía en mí mismo».

De lo que se trata, por tanto, incidió monseñor Cobo a los catequistas presentes, «es de insertar lo que yo espero delante de lo que Dios espera, para decirle todos los días al Señor: “Yo espero esto, ¿pero Tú, Señor, qué esperas?”». Y siempre con María –«la mujer de la esperanza»– en el centro, quien «sintoniza con la promesa de Dios y renuncia a sus esperas –casarse, estar en un pueblo, tener una casa, nietos, etc.– porque se ha apoyado en la esperanza».

«Estamos aquí porque Dios nos ha llamado»

Después de animar a los presentes a «echar raíces, con María, en la pequeñez del día a día», y a ser como Ella, «a quien le duele el dolor de la humanidad y de los pobres», monseñor Cobo destacó la importancia de la segunda percha: «Haced lo que os diga». Todo empieza en el relato de la Anunciación, «porque lo de ser discípulo no es que yo me apunte, sino que el Señor me llama». Una clave que resume el recuperar la experiencia de la vocación, porque «si estamos aquí no es porque lo hemos elegido nosotros», sino «porque Dios nos ha llamado». Y esa experiencia, que es también la de María, fue la de los primeros discípulos.

«Necesitamos una llamada», destacó, «que es el principio de un camino», y en ese camino «Dios va haciendo todo un proceso con nosotros, como hace con María». Por tanto, el proceso de un discípulo «tiene sus fases» y, en el transcurso del sendero, «hay que dejarse hacer por Dios».

Y en un instante de silencio, el prelado dejó caer la clave principal del acompañante: «El catequista, como María, tiene que poner nombre a Dios». María, destacó, «es la que nombra a Dios: Jesús, el que salva». Y esa «es la función del discípulo: enseñar, como María, a Dios a hablar, enseñar a decir el nombre de Dios».

«El paso del discípulo es en la sombra»

Asimismo, se refirió a la tercera parte que «no tiene palabras». El discípulo, destacó, «es el hombre o la mujer que, a veces, no tiene palabras». Y «lo que vemos en el silencio de Dios es la sombra». María, dijo, «aprendió a caminar en sombras». Y «el paso del discípulo es en sombra, bajo la sombra». Un camino, destacó, «que a veces supone no comprender, aceptar que una espada de dolor te traspase el alma, afrontar las contradicciones que hay en el corazón, ponerse delante de una Cruz y decir: ¿esto es lo que Dios me había prometido?».

Sin embargo, en el corazón de estas grandes preguntas, «se cuaja el seguimiento», aseveró. María «nos invita a que Cristo crezca en nosotros, y emprender un camino de oscuridad», donde «todas las cosas no están escritas, donde no entendemos todo, donde lo que diga mi grupo a veces no es lo mejor, donde lo que yo pienso no es lo único… Y solo el Hijo es el que marca el camino, y no nosotros».

María: la primera que despierta el discipulado

María, «junto a la Cruz, nos quiere dejar una lección: ahí queda la fe, y nada más». Ella «llega hasta el final, y cómo llega… obedeciendo y llorando». Jesús «deja este mundo delante de María. Y Ella pierde todo, hasta el hijo… María ha perdido el que le llame madre, ha ido siguiendo a Jesús como el discípulo, ha ido perdiendo cercanía carnal y ahora pierde carnalmente al hijo, se le muere el hijo…». Ante esto, «solo le queda la fe pura, y el abandono total en la voluntad del Padre».

Finalmente, ante un público emocionado, el obispo auxiliar contó cómo María, al pie de la Cruz, «podría estar pensando en su desgracia» y, sin embargo, «Jesús le dice: “Ahí tienes a tu hijo”», y en ese momento María recibe su misión: tú eres madre de este, eres discípulo de estos y todo aquel que quiera seguirme tiene que estar al lado de la Cruz y con mi hermano al lado». María es, por tanto, «la primera que despierta el discipulado con el otro», manifestó. Así animo a los catequistas de Madrid a hacer como Juan, que la llevó a su casa: «Aquel que lleva a María a casa», insistió, «acoge al discípulo»; y «aquel que acoge al discípulo, se transforma en discípulo». Por tanto, «haced lo que Él os diga», concluyó.