Hno. José María Pérez Navarro, delegado Episcopal de Catequesis.
La catequesis y el proceso de iniciación cristiana corresponden a la segunda fase del proceso evangelizador. Va después de la acción misionera y prepara los fundamentos de la comunidad cristiana para que la acción pastoral que tenemos que desarrollar consiga todos sus frutos. Así, los que por medio de la acción misionera se han convertido al Evangelio, por el proceso de iniciación entran a participar en la comunidad.
El DC nos presenta la catequesis de iniciación en estrecha relación con el primer anuncio y la acción pastoral:
«La catequesis desarrolla y lleva este momento inicial [primer anuncio] a la madurez. Por tanto, el primer anuncio y la catequesis, aunque distintos, son complementarios” (DC 67).
El DC considera que “la catequesis de iniciación cristiana conecta la acción misionera que llama a la fe, con la acción pastoral, que alimenta continuamente” (DC 69) como el «eslabón necesario entre la acción misionera que llama a la fe, y la acción pastoral, que alimenta constantemente a la comunidad cristiana» (DGC 64), es decir, el momento esencial del proceso global que supone la iniciación cristiana. La catequesis al servicio de la iniciación cristiana tiene una serie de características:
– Es una formación básica y esencial, en cuanto que, al profundizar inicialmente el kerigma, hace explícitos los misterios fundamentales de la fe y los valores básicos del Evangelio.
– Es una formación orgánica y sistemática, es decir es coherente y está bien articulada.
– Es una formación integral, está abierta a todas las dimensiones de la vida cristiana.
La tarea propia del servicio de la catequesis consistirá en la educación de las diferentes dimensiones que integran el camino de la iniciación cristiana. La catequesis al servicio de una iniciación cristiana integral estará abierta a todos los ámbitos de la vida cristiana. En tanto que la fe quiere ser conocida, celebrada y vivida, la catequesis tendrá que cultivar cada una de estas dimensiones. Así la catequesis tiene las siguientes tareas fundamentales:
– Conducir al conocimiento de la fe. La adhesión a la fe y exige también el conocimiento de los contenidos.
– Iniciar en la celebración del Misterio. La catequesis, además de favorecer el conocimiento del significado de la liturgia y los sacramentos, ha de educar a los discípulos de Jesucristo para la oración, la acción de gracias, la penitencia, la plegaria confiada, el sentido comunitario, la correcta interpretación y el significado de los símbolos.
– Formar para la vida en Cristo. La catequesis tiene que inculcar en los discípulos las actitudes propias del Maestro.
– Enseñar a orar. Aprender a rezar con Jesús es rezar con los mismos sentimientos con los que él se dirigía al Padre.
– Introducir en la vida comunitaria. Desarrollar el sentido de pertenencia a la Iglesia; Educar en el sentido de comunión eclesial; formar en el sentido de la corresponsabilidad eclesial.




