Hno. José María Pérez Navarro, delegado Episcopal de Catequesis.
Quizá debemos tomar conciencia de que la crisis actual es mucho más profunda. Quizás esta crisis de la socialización religiosa no es simplemente una crisis de eficacia ni una mera consecuencia de la modernidad. Se trata sobre todo de una crisis de Dios como decía Metz. Una carencia de experiencia profunda de Dios, de pasión por el Evangelio… Esto supone que no se puede superar “arreglando” un poco las cosas, sino asumiendo que las estructuras pastorales actuales no provocan experiencias de fe en las mayorías, y que se hace necesario un ejercicio de imaginación de futuro eclesial. Se trata de abrir nuevos espacios que reclaman nuevas formas de presencia.
Es por ello que decimos que hoy necesitamos partir de un nuevo paradigma para la iniciación cristiana, que busque encontrar el equilibrio entre el conocer, celebrar, orar y actuar. Y por supuesto, el nuevo paradigma de iniciación cristiana necesariamente implica un nuevo paradigma pastoral.
Nuestro gran desafío, como Iglesia, se puede concentrar en tres preguntas: ¿cómo nacer hoy a la fe cristiana? ¿Cómo engendrar creyentes –discípulos de Jesús- en nuestra sociedad actual? ¿Cómo crear comunidades cristianas en el siglo XXI?
Si este es nuestro gran reto pastoral, es evidente que no nos podemos quedar en una mera renovación de contenido y método. Tendremos que ir más allá de una simple renovación de la catequesis. Intuimos que estamos caminando hacia un giro histórico en el modelo de transmisión de la fe. Deberemos pensar y poner en práctica, sin precipitación, sin dramatismo y con ilusión, este nuevo paradigma en la transmisión de la fe.
Los catequetas españoles definen el nuevo paradigma como «un paso de la reproducción a la recomposición, sustituyendo la transmisión de la fe bajo la forma de herencia o mera repetición, por la transmisión de la fe bajo la forma de propuesta, dirigida a la persona, que reclama de ella no sólo una acogida sino una aprobación personal mediante una elaboración personalizada sin pérdida de los rasgos característicos de un cristiano fiel”.
Sin embargo, en la Iglesia nos encontramos con inercias tan fuertes que hacen difícil cualquier intento de renovación. En muchas ocasiones cuando se presenta un proyecto innovador, éste es condenado de antemano.





Queridos hermanos:
Hay esperanza , no estamos solos, Dios nos acompaña, guia y precede.
El Papa León nos ha dado palabras para vivirlas, practicarlas y llevar a todos, de parte del Señór. Regalo del Cielo su Visita.
El Espíritu Santo nos impulsa a darmos con mansedumbre y humilde corazón.
Oremos, y practiquemos la caridad con todos, seamos misericordiosos y amorosos. Y muchos acogeran el Santo Evangelio.
La iniciacion cristiana: familia, parroquia y colegio, insistamos.
La escucha atenta de la Palabra de Diós, en comunidad, y los santos Sacramentos, curan, alivian y acompañan. Jesucristo, Hijo de Dios en su santa Iglesia, terminará la Obra del Padre. » Yo estaré con vosotros, todos los días hasta el fin del mundo» nos dice Jesús.
Un abrazo enorme y agradecido
Santiago, pbro.
Diocesano
Camino Neocatecumenal.