En los últimos años y especialmente en los países de tradición católica se está hablando no del primer anuncio, sino del segundo anuncio. Esta propuesta surgida en un país tan católico como Italia ha encontrado una crecente y positiva acogida en las comunidades eclesiales de Europa.
El gran promotor ha sido el Hermano Enzo Biemmi, de los Hermanos de la Sagrada Familia, catequeta, y que fue presidente del Equipo Europeo de Catequesis, que ha tomado la inspiración de las expresiones formuladas por San Juan Pablo II en Nowa Huta en el año 1979: “Se ha iniciado una nueva evangelización, como si se tratase de un segundo anuncio, aunque en realidad siempre es lo mismo” (Homilía en la celebración eucarística en el Santuario de la Santa Cruz (9.6.1979).
En el pensamiento de los inspiradores del proyecto es legítimo hablar de un segundo anuncio porque, en la práctica, la totalidad de los católicos, especialmente en ciertos países, han ya recibido un primer anuncio. Pero en este caso esta primera proclamación del mensaje cristiano ha llevado a la adhesión a una fe por “el que dirán” y por herencia, sin una verdadera, conciencia, libre y vital adhesión al mensaje evangélico. Bien mirado, se trata entonces de hacer resonar un “segundo primer anuncio”, llevando esta vez la persona a una respuesta positiva y vital al anuncio mismo, formulada en plena libertad y conciencia.
El desarrollo del proyecto ha llevado a individualizar en la vida de un individuo cinco tiempos particularmente favorables para una segunda proclamación de la propuesta cristiana. Son cinco momentos en que la persona vive experiencias humanas particularmente densas en el plano existencial y que, por esta razón, pueden ser consideradas como “umbrales de la fe”, es decir ocasiones que empujan precisamente a una efectiva acogida de la fe. Sobre la línea de las indicaciones sacadas del citado convenio eclesial celebrado en Verona en el 2006, estos “umbrales” son individualizados en las siguientes vivencias existenciales.
– “Generar y dejar salir”, es decir la experiencia de la generación y de la educación de los hijos.
– “Errare” un verbo italiano con doble significado: equivocarse en sentido general, pero también caminar sin rumbo, sin una meta precisa
– “Unirse, dejarse o ser dejado”: la experiencia de los afectos sea en positivo (unirse) sea en negativo (dejarse o ser dejado)
– “Apasionarse y compadecer”: el área experiencial en la cual se expresa la pasión; aquella pasión que nace de lo atractivo que ejerce sobre el hombre lo verdadero, lo bello y lo bueno, pero también aquella puerta a compartir y a compadecer que es el sufrimiento de los otros, a veces a través de la participación en el voluntariado.
– Experimentar la fragilidad y la muerte: el momento experiencial en el que se vive la propia fragilidad en el plano psicológico o físico.




