La última etapa es la dirigida a los fieles de las comunidades cristianas que han sido iniciados en la fe. Esta acción pastoral se debe o bien porque la catequesis no busca más que una iniciación básica en la vida cristiana y esta debe ir madurando y creciendo después, progresivamente en la vida de la comunidad, bien porque, a lo largo del proceso, se han observado lagunas importantes en algunas de las tareas catequéticas que es preciso subsanar.
La acción pastoral abarca todos aquellos medios que sirven a la maduración integral de los cristianos. Entre ellos sobresale la catequesis permanente o educación permanente en la fe, en sus diversas formas: catequesis ocasional, lectura cristiana de nuevos acontecimientos, el estudio y profundización de la Sagrada Escritura, la renovación de los sacramentos recibidos apoyándose en los tiempos fuertes litúrgicos, el estudio teológico para crecer en la inteligencia de la fe, etc.
La comunidad cristiana en esta etapa tiene una gran responsabilidad pues debe ayudar en la maduración de aquellas dimensiones de la fe en que se han iniciado. Es la gran pregunta de: “Y después, ¿qué?” La comunidad debe ayudar en cuatro grandes dimensiones:
– Suscitar experiencias de fe
– Tener una vivencia de la celebración adecuada al nivel de fe de estos iniciados.
– Proporcionar espacios y relaciones cálidas de amistad, oración, compartir y fiesta dentro de la comunidad.
– Presentar ofertas que les ayuden a crecer, por una parte, en conciencia e ilusión misionera, y por otra, a canalizar su deseo de compromiso.
En definitiva, en esta etapa de acción pastoral la persona debe encontrar en la comunidad la forma de desarrollar y crecer en todas las dimensiones de la fe en que han sido iniciados. Emilio Alberich, catequeta dice:
“La experiencia habla claramente del fallo de una catequesis que sólo presenta la experiencia cristiana como debería ser, es decir, en abstracto, sin confrontación visible y constatable con la realidad vivida en al comunidad”(Catequesis y praxis eclesial, 194)
Una vez repasadas en estas últimas reflexiones las tres etapas del proceso evangelizador nos vamos a centrar, antes de hablar con más detención de la catequesis de iniciación, del primer anuncio. Será el tema de las próximas reflexiones.





