En la foto, los delegados episcopales de laicos, familia y vida de la Archidiócesis de Madrid,  María Bazal González y José Barceló Llauger, con el Cardenal Carlos Osoro Sierra, arzobispo de Madrid.

A partir de la creación del NUEVO INSTITUTO JUAN PABLO II PARA ESTUDIOS SOBRE MATRIMONIO Y FAMILIA (recogemos más abajo la información de hace dos años que explica la extinción del anterior Instituto y la creación del nuevo por parte del Papa Francisco), la Archidiócesis de Madrid inaugura este semana su andadura en Madrid, cuyos cursos, dada su renovada perspectiva pastoral, consideramos desde la Delegación Diocesana de Catequesis, son de gran interés para los agentes de pastoral en general y para los catequistas en particular. 

Infomadrid. 21/11/2019.- El Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II en Madrid comenzará oficialmente su andadura el próximo jueves, 28 de noviembre, a las 17:00 horas con un acto de bienvenida presidido por el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, que también se incorpora como docente.

En la nueva sección, promovida desde la Sede Central, se ofertarán la licenciatura eclesiástica en Teología del Matrimonio y de la Familia y la licenciatura eclesiástica en Ciencias del Matrimonio y de la Familia, cuyo programa se puede consultar en la web recientemente habilitada junto con las convalidaciones de diplomas previos.

Este jueves y este viernes, 21 y 22 de noviembre, a partir de las 16:30 horas, el decano, padre Manuel J. Arroba, estará en la sede de la sección (plaza Conde de Barajas, 1) para explicar el nuevo proyecto y aclarar cualquier duda académica.

Los interesados también podrán conocer las instalaciones recientemente renovadas y recabar información sobre los procedimientos de matrícula, el nuevo campus virtual (con apuntes, lecciones grabadas, esquemas y ejercicios de autoevaluación) o la biblioteca digital, que estará disponible para todos los alumnos ya desde este curso académico.

Nueva sección en Madrid

Tal y como permiten los actuales estatutos, esta nueva sección del instituto en la archidiócesis de Madrid fue promovida desde la Sede Central y aceptada por el cardenal Osoro, por decreto de la Congregación para la Educación Católica el pasado 10 de octubre.

Aunque ya existía una sección en Valencia que ha dado grandes frutos, en la capital española se concentra la población universitaria más numerosa, así como el mayor número de instituciones académicas de nivel superior, muchas de ellas ligadas a la Iglesia. Convenía asegurar que, asumiendo un riguroso perfil académico y científico, los títulos eclesiásticos del ámbito del matrimonio y de la familia no quedasen excluidos de la oferta formativa presente en la archidiócesis y en la ciudad.

Para garantizar la consecución de este ambicioso y necesario proyecto, se ha confiado su sostenimiento y organización a una institución universitaria solvente y con la debida experiencia: la Universidad Católica de Murcia (UCAM). La apuesta, a partir de ahora, es incentivar una participación plural en la vida de la nueva sección, valorizando lo mejor posible las potencialidades que poseen las realidades académicas ya existentes en la ciudad e implicándolas, desde la variedad de carismas y disciplinas, en el cumplimiento del mandato formulado en el motu proprio fundacional: que el nuevo instituto sea un centro académico de referencia, en el campo de las ciencias relacionadas con el matrimonio y la familia, contribuyendo así a responder a las exigencias actuales de la misión pastoral de la Iglesia.

NUEVO INSTITUTO JUAN PABLO II PARA ESTUDIOS SOBRE MATRIMONIO Y FAMILIA

El papa Francisco completó hace dos años la profunda renovación del Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre matrimonio y familia, creado por el papa polaco tras el Sínodo de la Familia de 1980, al que siguió la exhortación Familiaris Consortio.

A través de un motu proprio publicado el 19 de septiembre de 2017, Francisco instituye y establece la base de los estatutos de un nuevo “Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del matrimonio y de la Familia”, en sintonía con las últimas asambleas sinodales y con la actual relación con la Pontificia Universidad Lateranense, en cuyo edificio se encuentra en Roma.

En una nota conjunta del actual gran canciller, Vicenzo Paglia (en la foto con el Papa Francisco), y el director, Pierangelo Sequeri, explicaron entonces que este gesto del Papa es una expresión de la importancia de reafirmar “la vocación originaria” del matrimonio al “nuevo horizonte social y cultural”, y de retomar la “herencia” que suponía el actual Instituto, aunque revitalizando su “potencial” para una mayor “fecundidad y actualidad”.

Respuesta al nuevo contexto familiar

Francisco reconoció entonces la labor que la institución precedente en “la reflexión teológica y pastoral tanto en su sede en Roma como en las secciones internacionales, presentes en todos los continentes”.

Sin embargo, los últimos sínodos “han llevado a la Iglesia a una renovada conciencia del Evangelio de la familia y los nuevos desafíos pastorales a los que la comunidad cristiana tiene que responder”, señaló el Pontífice. En este sentido, Berglogio recoge algunos de los principios que han cristalizado en Amoris laetitia: la “conversión pastoral” y la “transformación misionera de la Iglesia” que exigen poner a disposición de la “atención a las heridas de la humanidad” la formación académica y la reflexión sobre el matrimonio y la familia.

“Si una profundización fructífera de la teología pastoral no puede llevarse a cabo sin tener en cuenta el perfil eclesial particular de la familia, por otro lado, no escapa a la misma solicitud pastoral de la Iglesia la preciosa contribución del pensamiento y la reflexión que investigan, de la manera más completa y rigurosa, la verdad de la revelación y la sabiduría de la tradición de la fe, con el fin de comprender mejor la actualidad”, sentencia el Papa haciendo referencia a los principios conciliares.

La Iglesia está convencida de que “el bien de la familia es decisivo para el futuro del mundo”, y el “cambio antropológico-cultural” es lo que ha motivado esta “nueva estructura jurídica”, en la que se han ampliado los campos de interés, “tanto en referencia a las nuevas dimensiones de la pastoral y de la misión eclesial, como en el desarrollo de las ciencias humanas y la cultura antropológica en un campo tan vital para la cultura de la vida”.