Compartimos esta información por deseo de algunos catequistas. La reciente emisión de este diálogo del Papa Francisco con jóvenes alejados y lejanos de la Iglesia es de gran interés para todos los implicados en la evangelización, incluidos los catequistas, llamados a establecer puentes con los jóvenes de hoy, especialmente con los que no comparten nuestra fe. 

Papa Francisco: «Yo no tengo derecho a echar a nadie de la Iglesia»

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  • Anciano de 86 años, de la mano de Jordi Évole (¿habrá suficiente Lexatín para los ‘guardianes de las esencias’?), se encuentra a las afueras de Roma con chicos y chicas de todo el mundo. ¿El resultado? ‘Amén: Francisco responde’, que hoy se estrena en Disney+. Sí, la cadena de la Agenda 2030, Soros, los besos homosexuales enttre dibujos animados y todas esas mandangas. No se lo pierdan
  • La hora y diez minutos que dura este proyecto no están dirigidas a cristianos convencidos, ni siquiera a ‘Bergoglistas’ de pura cepa, mucho menos a tradicionalistas o o sedevacantistas, que se tirarán de los pelos sólo viendo el casting de los participantes.
  • Porque la verdadera revolución franciscana es esta: abrirse a todos, hablar con todos, escuchar a todos. Dejar de considerar prohibidos algunos temas, especialmente esa obsesión tan malsana de muchos de los cristianos con todo lo relativo al sexo.

En estos días, precisamente en estos días, en los que recordamos cómo los hombres de la ley, y de la religión, pretendieron expulsar de la vida al mismísimo Hijo de Dios, es más necesario que nunca contemplar esta propuesta que, sin ser de Iglesia, resulta profundamente evangélica. Allí donde dos o más se reúnan en Su nombre, allí estará.  Ya sea en un templo, en una procesión, o en Disney+. No se lo pierdan

El documental dura algo más de una hora, y no tiene desperdicio. Especialmente para aquellos (el proyecto va dirigido a ellos, no se confundan) que se encuentran alejados de la Iglesia, que la observan como un ente caduco, una institución alejada de los jóvenes y de la realidad. Un anciano de 86 años, de la mano de Jordi Évole (¿habrá suficiente Lexatín para los ‘guardianes de las esencias’?), se encuentra a las afueras de Roma con chicos y chicas de todo el mundo. ¿El resultado? ‘Amén: Francisco responde‘, que hoy se estrena en Disney+. Sí, la cadena de la Agenda 2030, Soros, los besos homosexuales enttre dibujos animados y todas esas mandangas. No se lo pierdan.

No esperen encontrar muchas novedades en el discurso de Francisco. Bergoglio no engaña a nadie, y muchas de las expresiones que se recogen en el documental son de sobra conocidas para quienes le seguimos a diario. Pero es que no se trata de nosotros: la hora y diez minutos que dura este proyecto no están dirigidas a cristianos convencidos, ni siquiera a ‘Bergoglistas’ de pura cepa, mucho menos a tradicionalistas o o sedevacantistas, que se tirarán de los pelos sólo viendo el casting de los participantes: una víctima de abusos (inmenso Juan Cuatrecasas jr., en un encuentro que marcó un antes y un después -mal que les pese a quienes no entienden lo que significa una sentencia de culpabilidad por pederastia y se empeñan en defender a quienes abusan de nuestros hijos- en el ‘caso Gaztelueta’), un joven emigrante, una ex monja que perdió la fe (y conoció el amor en otra mujer), un no binario, una madre soltera que se dedica a vender contenido pseudopornográfico… no sigo porque a más de uno le habrá dado un parreque.

Porque ‘Amén: Francisco responde’ es un documental dirigido a quienes nunca pensarían que un Pontífice fuera a encontrarse, en un co-working a las afueras de Roma (montando en montacargas, sin apenas seguridad, ni protocolos) con jóvenes a los que, y él lo reconoce, no entiende. Un experimento televisivo (y, si me apuran, también pastoral, aun sin pretenderlo) que consigue acercar a dos generaciones, solo con el geso de encontrarse. Un gesto que hay que reconocerle a Francisco. Ningún otro Papa se hubiera atrevido a este ejercicio de libertad.

Porque la verdadera revolución franciscana es esta: abrirse a todos, hablar con todos, escuchar a todos. Dejar de considerar prohibidos algunos temas, especialmente esa obsesión tan malsana de muchos de los cristianos con todo lo relativo al sexo. Francisco lo hace en un espectáculo que, como buen ejercicio televisivo, está marcado por los extremos: el aborto, la masturbación, el ejemplo de la única chica marcadamente católica (tal y como todos entienden el catolicismo actual), una realidad en blancos y negros. Y un Papa que escucha, que abraza, que se acerca. 

«Yo no tengo derecho a echar a nadie de la Iglesia» dice, en un momento del documental, Francisco. Que tiene palabras que pocos entenderían respecto a la situación de la mujer en la Iglesia, que no termina de comprender muchos de las realidades que viven los protagonistas, y que se muestra como tal, con las rémoras propias de su edad, sin rastro de esa infalibilidad que hasta hace diez años era poco menos que absoluta y que este Papa ha contribuido a erradicar, a desacralizar, a normalizar. 

Porque lo más espectaular de este documental es precisamente eso: ver a un Papa normal, un anciano que comparte experiencias con los que podrían ser sus ‘nietos’, muchas de cuyas historias no comprende… pero quiere escuchar. Porque más que ‘Amén: Francisco responde’, este programa debería haberse titulado ‘Amén: el Papa escucha’. El Papa comparte. El Papa abraza. El Papa se cuestiona. El Papa no echa a nadie de la Iglesia. En estos días, precisamente en estos días, en los que recordamos cómo los hombres de la ley, y de la religión, pretendieron expulsar de la vida al mismísimo Hijo de Dios, es más necesario que nunca contemplar esta propuesta que, sin ser de Iglesia, resulta profundamente evangélica. Allí donde dos o más se reúnan en Su nombre, allí estará.  Ya sea en un templo, en una procesión, o en Disney+. Lo dicho. No se lo pierdan.