CARTA ABIERTA A LOS SACERDOTES Y CATEQUISTAS DE MADRID

Madrid, a 27 de marzo de 2026.

Estimados sacerdotes y catequistas:

Esta mañana se han hecho público, entre otros, los nombramientos por parte de nuestro arzobispo, el Cardenal José Cobo, de José María Pérez Navarro como delegado episcopal de Catequesis, y de un servidor como delegado episcopal de Cultura. Comparto con todos vosotros mi alegría por el nombramiento de José María Pérez, hermano de la Salle, experto en catequética y comprometido con la catequesis. Y también mi alegría y mi ilusión por mi nombramiento como delegado episcopal de Cultura. Doble alegría que me lleva primero a dar gracias a Dios y luego a otros tres agradecimientos:

Agradezco en primer lugar a nuestro arzobispo haber elegido a José María Pérez como nuevo delegado episcopal de catequesis. José María es presidente de AECA (Asociación Española de Catequetas) y profesor de catequética en el Instituto San Pío X, que ha dirigido durante muchos años, y que es el primer centro universitario de enseñanza de Catequética en España. José María Pérez ha colaborado intensamente en los últimos once años con la Delegación Episcopal de Catequesis como miembro del Equipo de Expertos, equipo que ha diseñado y elaborado el Itinerario Diocesano de Catequesis “Con Jesús discípulos en misión”, y otros proyectos aún en curso de la renovación de la catequesis en Madrid. Estoy convencido de que su servicio a la catequesis en nuestra diócesis, ahora como delegado episcopal, proporcionará nuevos avances tanto en la formación de los catequistas como en la actualización de la catequesis a los desafíos de nuestro tiempo, impulsados por el Directorio para la Catequesis de 2020. Extiendo este agradecimiento al propio José María Pérez, por haber aceptado esta nueva responsabilidad, y por estos años de profunda amistad y de intensa colaboración, que a partir de ahora podremos seguir disfrutando pues la colaboración en la pastoral diocesana la estamos implementando no sólo en el seno de cada una de las delegaciones, sino también entre unas delegaciones y otras, en la búsqueda de un verdadero liderazgo compartido.

Agradezco en segundo lugar a nuestro arzobispo haberme elegido para promover la pastoral de la cultura con esta nueva responsabilidad que asumo con entusiasmo, como hice en su día cuando fui nombrado delegado episcopal de Medios de Comunicación Social (1999-2006) por el Cardenal Rouco, y como delegado episcopal de Catequesis (2015-2026) por el Cardenal Osoro, ratificado con el Cardenal Cobo, que previamente como vicario episcopal y como obispo auxiliar tanto se implicó y tanto apoyo el trabajo de la Delegación de Catequesis.

La pastoral de la cultura ha estado siempre presente a lo largo de todo mi ministerio desde mi ordenación en 1989. Siendo delegado episcopal de MCS, procuré vincular la pastoral con los MCS con la pastoral de la cultura, según la impronta que le dio San Juan Pablo II al identificarla con el primero de los nuevos areópagos de la Nueva Evangelización, el de la evangelización de la Cultura Mediática, cultura entonces emergente y hoy predominante en este mundo globalizado. En los años dedicados a la programación socio-religiosa de la Cadena COPE y de Popular TV (2006-2011) tuve la suerte de poder promover esta pastoral dirigiendo y presentando “Libros con fe”, uno de los pocos programas de televisión culturales de entonces. En los años como vicario parroquial de San Jerónimo el Real (2011-2015), tuve el mandato explícito del entonces Cardenal Rouco de colaborar con el párroco en el impulso de la pastoral de la cultura en uno de los espacios de culto madrileños más significativos del diálogo fe-cultura. Por último, como delegado episcopal de Catequesis, he apoyado como uno de los principales objetivos de la renovación catequética la inculturación de la fe, tanto procurando que en todo el proceso catequético la pre-catequesis con los preambula fidei, a través de herramientas culturales como la literatura y el cine, como procurando a su vez recursos audiovisuales complementarios, para lidiar con las nuevas generaciones en su propio lenguaje, el de la cultura mediática.

Este agradecimiento es inseparable de mi compromiso por recuperar una pastoral diocesana de incomparable importancia para una Iglesia misionera, para una iglesia en salida, que no reconoce como propios ningún muro ni ningún filtro que la aleje de la sociedad, y que encuentra en el diálogo fe-cultura uno de los principales medios de acercarse a los alejados y lejanos de la fe y de la Iglesia. He tenido tiempo en los últimos meses, desde que el cardenal arzobispo me habló de esta nueva responsabilidad, de diseñar, consultando con diversos agentes de esta pastoral, un plan ambicioso que, Dios mediante, irá completándose e reorientándose en el día a día de este gran reto, que lo es de toda la diócesis, y de todas y cada una de sus parroquias y grupos eclesiales, y en interacción con todas y cada una de las áreas de pastoral, y por tanto de las delegaciones de pastoral.

Y agradezco en tercer lugar, con todo mi corazón, a los sacerdotes y catequistas de Madrid por estos once años en los que he asumido la inmerecida responsabilidad de ser delegado del obispo en tan importante y esencial tarea de la catequesis en Madrid. Han sido años de intenso trabajo en los que he aprendido muchísimo y en los que he podido conocer sobre el terreno ese gran tesoro que es la Iglesia que peregrina en Madrid, una diócesis evangelizadora que está en el punto de mira de todo el mundo como ejemplo de envite evangelizador. Y sobre todo en los que he podido conocer día a día esta perla preciosa dentro de ese gran tesoro que sois los catequistas en Madrid, un cuerpo eclesial maravilloso cuya generosidad y entrega son incomparables. Junto a vosotros, laicos catequistas, he tenido también en estos años la suerte de conocer la no menos entrega y generosidad de los sacerdotes, los religiosos y religiosas, que con vosotros conformáis los equipos de catequesis de las parroquias y de los colegios católicos en Madrid. Tal vez sea esta la mejor lección que he aprendido en estos años, que me han permitido, como nunca antes, respirar con la diócesis y saborear la diocesaneidad. Y considero providencial que en el contexto de este cambio de responsabilidad haya podido compartir con los sacerdotes diocesanos el milagro del Convivium que hemos vivido, y con los catequistas los encuentros por vicarías en los que habéis participado más de mil trescientos catequistas de Madrid.

Termino añadiendo a este triple agradecimiento mi petición de perdón por los errores cometidos, que, seguro que han sido muchos, y de antemano por los que, en la nueva responsabilidad, la de la pastoral de la cultura, vaya a cometer. Junto a mi compromiso por servir a la Iglesia madrileña, casa y familia de todos nosotros, con esta nueva encomienda, que acojo con indisimulado entusiasmo. Dios es providente. Semper Deo Gratias.

Manuel María Bru Alonso. Delegado Episcopal de Pastoral de la Cultura