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	<title>La Palabra del Domingo | Delegación de Catequesis</title>
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	<title>La Palabra del Domingo | Delegación de Catequesis</title>
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		<title>DÉCIMO QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (A): LA SIEMBRA DE DIOS</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Teresa Abad]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Jul 2026 07:38:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La Palabra del Domingo]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img width="658" height="652" src="https://catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2026/05/Captura-de-pantalla-2026-05-15-a-las-7.45.34.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" srcset="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2026/05/Captura-de-pantalla-2026-05-15-a-las-7.45.34.png?w=658&amp;ssl=1 658w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2026/05/Captura-de-pantalla-2026-05-15-a-las-7.45.34.png?resize=300%2C297&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2026/05/Captura-de-pantalla-2026-05-15-a-las-7.45.34.png?resize=150%2C150&amp;ssl=1 150w" sizes="(max-width: 658px) 100vw, 658px" data-attachment-id="24505" data-permalink="https://catequesis.archimadrid.es/oracion-del-catequista-3/captura-de-pantalla-2026-05-15-a-las-7-45-34/" data-orig-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2026/05/Captura-de-pantalla-2026-05-15-a-las-7.45.34.png?fit=658%2C652&amp;ssl=1" data-orig-size="658,652" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="siembra" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2026/05/Captura-de-pantalla-2026-05-15-a-las-7.45.34.png?fit=658%2C652&amp;ssl=1" /></p><p><span style="color: #000000;">Isaías 55, 10-11; Romanos 8, 18-23; Mateo 13, 1-23</span></p>
<p><strong><span style="color: #000000;">HABLA LA PALABRA: La siembra, la espera, y el sembrador</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;">La imagen de vida humana como el transcurso de una cosecha recorre, con gran sabiduría y belleza, las lecturas de este domingo, al hablarnos de la siembra, de la espera, del sembrador, de la tierra y del fruto:</span></p>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">La siembra: Lo que Dios siembra en el corazón del hombre es su palabra, la palabra de la verdad, de la bondad y de la belleza que lo revela a sí mismo, y con la que se da al hombre y lo guía. Dios siembra su palabra y, –nos dice el Profeta Isaías-, como la lluvia que la riega, no quedará inerte, no volverá a él vacía.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">La espera: Pero como ocurre siempre, tras la siembra, el fruto no se ve en seguida. Se requiere la espera. Y cuando se trata de la siembra de la Palabra de Dios, nos dice Pablo en su Carta a los Romanos, esta espera a veces se convierte en gemido: el gemido de la creación entera que ansía la libertad de la corrupción, y el gemido del interior del hombre que ansía su redención.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">El sembrador es también Dios mismo: Estando en Tierra Santa, concretamente en lago de Galilea, donde se describe la escena evangélica que hemos escuchado, no es difícil hoy en día ver en el horizonte a un sembrador que en una mano lleva un cesto con semillas y con la otra va esparciéndolas sobre la tierra preparada. Seguramente hace dos mil años Jesús, desde la barca en el lago, dirigiéndose a la multitud en la orilla, y por tanto con la vista puesta tras el gentío, vio la misma imagen, la de un sembrador esparciendo la semilla. Y aquello inspiró en Jesús esta hermosa parábola del sembrador.</span></li>
</ul>
<p><strong><span style="color: #000000;">HABLA EL CORAZÓN: La tierra y el fruto</span></strong></p>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">La tierra: Si Dios es la misma siembra, el don de su gracia y su palabra; y si Dios mismo es el sembrador que providencialmente la esparce y la reparte; y si Dios mismo es el agua con la que además la riega… ¿Qué es el hombre? El hombre es la tierra, ruda o dúctil, de la que depende, al final, el fruto de la cosecha.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">La semilla es prodigiosa, el Sembrador perfecto, la lluvia abundante, y el hombre libre –nos enseña la parábola- para ser borde del camino, tierra pedregosa, o tierra buena.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Libre no sólo en el momento de la siembra. Libre con antelación, como preparación para la siembra. Todo lo que recibimos y aprovechamos de la vida, todo lo que acogemos, perseguimos, elegimos, y hacemos, nos moldea y nos prepara para ser una u otra cosa, una u otra tierra, para cuando llega la hora de la siembra y de la lluvia, la hora de Dios en nuestra vida.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">El fruto: Las tres posibilidades de la Parábola son como la vida misma:</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Si somos como el bode del camino, vendrán los pájaros y se llevarán la siembra. Si la Palabra de Dios nos atrae y dejamos que anide en nosotros, pero seguimos a la vez los criterios del mundo y los del Evangelio, al final vencerán las seducciones del mundo.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Si somos como el terreno pedregoso, sin profundidad, brotarán los frutos, pero con tanta flaqueza que en cuanto salga el sol, quedarán abrasados. Si no estamos preparados y no queremos enmendarlo, a la primera contrariedad, nos quemamos.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Si somos como la tierra buena, entonces el fruto será abundante. Unos darán más, otros menos. Pero habrá cosecha. No faltan las dificultades, ni las adversidades. Pero no dejamos que nos hundan.</span></li>
</ul>
<p><strong><span style="color: #000000;">HABLA LA VIDA: La siembra que llegó al Finisterre</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;">Esta parábola pide una interpretación personalizada. Pero permitidme una consideración más genérica, pensando en nuestra maltrecha España:</span><br />
<span style="color: #000000;">• ¿Porqué en los años treinta más de diez mil españoles fueron capaces de dar su vida antes de renunciar a su fe católica?</span><br />
<span style="color: #000000;">• ¿Porqué hoy cerca de treinta mil misioneros españoles repartidos por todo el mundo están entregando sus vidas por difundir el Evangelio?</span><br />
<span style="color: #000000;">• ¿Porqué en esta crisis económica que padecemos la solidaridad familiar, de hondas raíces cristianas, a diferencia de otros países europeos, esta evitando una masiva pobreza extrema?</span><br />
<span style="color: #000000;">• Tal vez porque durante siglos España haya sido una buena tierra donde fue sembrada la Palabra de Dios en la época apostólica. ¿Lo seguirá siendo hoy? Sólo depende de nosotros. “España, tierra de santos, tierra de María”, decía San Juan Pablo II. ¡Que ellos nos protejan!</span></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Manuel Mª Bru Alonso, delegado Episcopal de Cultura de la Archidiócesis de Madrid</strong></p>
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		<title>DÉCIMO CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (A): EL ALIVIO DE DIOS</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Teresa Abad]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Jul 2026 09:26:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La Palabra del Domingo]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="800" src="https://catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/01/JESUS-MAESTRO.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/01/JESUS-MAESTRO.png?w=1200&amp;ssl=1 1200w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/01/JESUS-MAESTRO.png?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/01/JESUS-MAESTRO.png?resize=1024%2C683&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/01/JESUS-MAESTRO.png?resize=768%2C512&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/01/JESUS-MAESTRO.png?resize=600%2C400&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/01/JESUS-MAESTRO.png?resize=1080%2C720&amp;ssl=1 1080w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" data-attachment-id="10324" data-permalink="https://catequesis.archimadrid.es/audio-evangelio-iii-domingo-tiempo-ordinario-ciclo-b/jesus-maestro/" data-orig-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/01/JESUS-MAESTRO.png?fit=1200%2C800&amp;ssl=1" data-orig-size="1200,800" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="JESUS MAESTRO" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/01/JESUS-MAESTRO.png?fit=1024%2C683&amp;ssl=1" /></p><p><span style="color: #000000;"><strong>Lecturas:</strong> Zacarías 9, 9-10; Romanos 8, 9.11-13; Mateo 11,25-30</span></p>
<h3><span style="color: #000000;">HABLA LA PALABRA: La Palabra, alivio del alma</span></h3>
<p><span style="color: #000000;">Siempre se ha dicho que la palabra de Dios es alimento del alma. El Papa Francisco dice que es <strong>“el primer alimento”</strong> del alma. Pero esto es así si reconocemos que previamente, la Palabra de Dios es alivio del alma. Desde luego las lecturas de este domingo, más que hablarnos del alivio, son por sí mismas un alivio para el alma y para el cuerpo, es decir, como dice el Concilio Vaticano II, para el hombre entero:</span></p>
<ul>
<li><span style="color: #000000;"><strong>El alivio de Dios es la mejor medicina para el mal de la tristeza.</strong> Cuando el profeta Zacarías invita al pueblo elegido a alegrarse —<strong>«Alégrate, hija de Sion»</strong>—, o cuando Pablo invita a los primeros cristianos a estar <strong>«siempre alegres en el Señor»</strong>, no es que crean que la alegría pueda ser un deber que depende de nuestra voluntad, sino que apelan a una experiencia: la experiencia de Dios, del alivio de Dios, que apremia a la serena y permanente alegría.</span></li>
<li><span style="color: #000000;"><strong>El alivio de Dios requiere solo de nosotros una confesión confiada</strong>, la del salmo 144: la de que Dios <strong>«es clemente y misericordioso»</strong>, la de que Dios <strong>«es bueno con todos»</strong>, la de que Dios es <strong>«cariñoso con todas sus criaturas»</strong>, la de que Dios <strong>«es fiel en sus palabras y bondadoso en todas sus acciones»</strong>. Pero, sobre todo, la de que Dios <strong>«sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan»</strong>.</span></li>
<li><span style="color: #000000;"><strong>El alivio de Dios requiere solo de nuestra parte una búsqueda</strong>, previa a la búsqueda de la verdad sobre el error, previa a la búsqueda del bien sobre el mal, que es la búsqueda de una vida según el espíritu y no según la carne (individualismo, materialismo, frivolidad), como nos dice Pablo en su carta a los Romanos. Ya decía San Juan Pablo II que vivimos en una permanente lucha por el alma de este mundo.</span></li>
<li><span style="color: #000000;"><strong>Por último, Jesús en el Evangelio nos ofrece el abrazo abierto del amor de Dios</strong>, donde encontrar la alegría en medio de las penalidades, donde encontrar la esperanza contra toda desesperanza, donde encontrar el alivio, el consuelo, el sosiego y la paz frente al dolor sin remedio, la soledad triste y la angustia deprimente: <strong>«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados»</strong>. Claro que la revelación de Dios-Amor no es fácilmente acogida por los <strong>«sabios y entendidos»</strong>, es decir, por los seguros de sí mismos, sino por los <strong>«sencillos»</strong>, los que se reconocen necesitados del alivio de Dios y del Dios de los necesitados de alivio.</span></li>
</ul>
<h3><span style="color: #000000;">HABLA EL CORAZÓN: Los necesitados del alivio de Dios</span></h3>
<p><span style="color: #000000;"><strong>¿Y quiénes son los necesitados del alivio de Dios?</strong> Es inútil hacer una descripción sociológica, entre otras cosas porque sería excluyente y, sinceramente, ¿hay alguien que no necesite el alivio de Dios? Pero sí podemos poner algunos nombres a esta necesidad:</span></p>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Cuando el dolor —físico o espiritual— nos aflige y nos cuesta aceptarlo…</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Cuando nuestros planes se tuercen y nos cuesta asumirlo…</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Cuando el amor no es correspondido y nos sentimos defraudados…</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Cuando nos arrastra el agobio y no encontramos el sosiego…</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Cuando nos abruma el ruido de la vida, pero tenemos miedo al silencio…</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Cuando el pecado nos rodea y creemos que de él no nos libramos…</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Cuando las desdichas nos persiguen y queremos tirar la toalla…</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Cuando el pasado nos atormenta o el futuro nos inquieta…</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Cuando la vida nos pesa; nos pesan los años, los fracasos y las fatigas…</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Cuando, cuando, cuando… La lista sigue. Nos toca a cada uno continuarla.</span></li>
</ul>
<p><span style="color: #000000;">Entonces, cuando todas estas sensaciones nos abruman, cuando experimentamos el cansancio del camino, el cansancio de la vida o el cansancio de la fe, Jesús nos dice:</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>«Venid a mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso, porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;">Es decir: <strong>ven a mí</strong>, abatido, escarnecido, crucificado y abandonado, que he abrazado todos tus temores, los he hecho míos, los he ungido con mis lágrimas y mi sangre, y ya no son tuyos, sino míos.</span></p>
<h3><span style="color: #000000;">HABLA LA VIDA: ¿De verdad Dios me quiere?</span></h3>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Cristo es maestro y es juez… Pero antes, es médico.</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;">Y la Iglesia, nos dice el Papa Francisco, debe ser antes que nada, en nombre de Cristo, <strong>un hospital de campaña</strong> en un mundo que es un campo de batalla, para curar heridas, no para hurgar en ellas.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>«Padre: hace muchos años que no me confieso. No por desidia, ni por vergüenza. ¿De verdad Dios me quiere?»</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;">¡Cuántas veces los sacerdotes hemos oído estas palabras! ¡Y cuántas veces, acto seguido, quien las ha pronunciado ha irrumpido a llorar!</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>¿Es tan difícil dejarnos abrazar por Dios?</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>¡Bendito seas Jesús, mi descanso, mi paz, mi alivio, mi consuelo, mi vida!</strong></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><!-- SEO --></span>Manuel María Bru Alonso, delegado Episcopal de Cultura de la Archidiócesis de Madrid</p>
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		<title>DÉCIMO TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO A): EL VALOR DE LA VIDA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Teresa Abad]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Jun 2026 07:31:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La Palabra del Domingo]]></category>
		<category><![CDATA[DÉCIMO TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO A): EL VALOR DE LA VIDA]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA EL CORAZÓN: ¿Cuál es el verdadero valor de la vida?]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA LA PALABRA: ¿Y tu Dios]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA LA VIDA: El divino impaciente]]></category>
		<category><![CDATA[que tipo de Dios es?]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><img width="2560" height="1920" src="https://catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?w=2560&amp;ssl=1 2560w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?resize=600%2C450&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?resize=1080%2C810&amp;ssl=1 1080w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?w=2160&amp;ssl=1 2160w" sizes="(max-width: 2560px) 100vw, 2560px" data-attachment-id="10922" data-permalink="https://catequesis.archimadrid.es/agotar-el-agua-en-nombre-del-desarrollo/agua-africa/" data-orig-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?fit=2560%2C1920&amp;ssl=1" data-orig-size="2560,1920" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot G7 X Mark II&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1597225596&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;8.8&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;125&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.008&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="AGUA AFRICA" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?fit=1024%2C768&amp;ssl=1" /></p>2 Reyes 4,16b.8-11; Romanos 6,3-4.8-11; Mateo 10,537-42 HABLA LA PALABRA: ¿Y tu Dios, que tipo de Dios es? En una sociedad tan multicultural como la que vivimos (ojalá consiguiésemos pasase de multicultural a intercultural), no es difícil que nos puedan preguntar a los cristianos: ¿Y tu Dios, que tipo de Dios es? Yo creo que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img width="2560" height="1920" src="https://catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?w=2560&amp;ssl=1 2560w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?resize=600%2C450&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?resize=1080%2C810&amp;ssl=1 1080w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?w=2160&amp;ssl=1 2160w" sizes="(max-width: 2560px) 100vw, 2560px" data-attachment-id="10922" data-permalink="https://catequesis.archimadrid.es/agotar-el-agua-en-nombre-del-desarrollo/agua-africa/" data-orig-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?fit=2560%2C1920&amp;ssl=1" data-orig-size="2560,1920" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot G7 X Mark II&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1597225596&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;8.8&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;125&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.008&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="AGUA AFRICA" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/03/AGUA-AFRICA-scaled.jpg?fit=1024%2C768&amp;ssl=1" /></p><p><span style="color: #000000;">2 Reyes 4,16b.8-11; Romanos 6,3-4.8-11; Mateo 10,537-42</span></p>
<p><strong><span style="color: #000000;">HABLA LA PALABRA: ¿Y tu Dios, que tipo de Dios es?</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;">En una sociedad tan multicultural como la que vivimos (ojalá consiguiésemos pasase de multicultural a intercultural), no es difícil que nos puedan preguntar a los cristianos: ¿Y tu Dios, que tipo de Dios es?</span></p>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Yo creo que mi respuesta sería: “mi Dios, tu Dios, el único Dios verdadero, es el Dios de la vida”, y recordaría aquellas palabras de Jesús a los saduceos: “¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el pasaje sobre la zarza ardiendo, cómo Dios le habló? Diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob Él no es Dios de muertos, sino de vivos” (Mc. 12, 26-27).</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Y recordaría también a San Ireneo, Padre de la Iglesia, para quien la “gloria de Dios” no esta en los coros celestiales, sino que la verdadera gloria de Dios es la vida del hombre, es “que el hombre viva”.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">¿Por qué si no, como hemos escuchado e las lecturas de hoy, por la intercesión del profeta Eliseo Dios premia a la mujer anciana y sin hijos con su fecundidad? ¿Por qué sino la oración del pueblo elegido consiste en cantar eternamente las misericordias del Señor? ¿Por qué sino Pablo nos insiste tanto en que la vida nueva que hemos recibido en el bautismo es la vida del Resucitado que nos hace muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús?</span></li>
</ul>
<p><strong><span style="color: #000000;">HABLA EL CORAZÓN: ¿Cuál es el verdadero valor de la vida?</span></strong></p>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Ahora bien, ¿cuál es el verdadero valor de la vida?</span><br />
<span style="color: #000000;">En un grafiti del metro de Londres apareció un texto que decía: “la pregunta no es si hay vida después de la muerte, la pregunta es si hay vida antes de la muerte”. Evidentemente las dos preguntas son trascendentales, pero suele ocurrir que quienes no se hacen nunca la primera pregunta tampoco tienen mucho interés en la segunda.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">El valor de la vida no está ni en la duración de la vida, ni en esa “calidad de vida” que se mide de modos diversos según sea la renta per cápita del país en el que nos haya tocado vivir. El valor de la vida está en no “gastar” la vida, sino en “cómo gastar la vida”.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Ahora sí, si tenemos esto claro, podemos entender la frase más enigmática de Jesús en el Evangelio de hoy: tras tres años abriendo los ojos de sus discípulos a la verdad con mayúsculas del misterio de Dios y del misterio del hombre, en camino al Jerusalén de su pasión, se lo dejo muy claro: “Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la salvará”.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">A primera vista, como para salir corriendo… Y en cambio, millones de personas -por cierto que muy felices en esta vida-, han secundado desde hace dos mil años una propuesta tan aparentemente irracional como esta.</span></li>
</ul>
<p><strong><span style="color: #000000;">HABLA LA VIDA: El divino impaciente</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;">Uno de nuestros mejores escritores contemporáneos, José María Pemán, en su obra de teatro “El Divino Impaciente”, nos relató poéticamente uno de esos encuentros, en la Universidad de París, en los que el viejo y cojo estudiante de latín, Ignacio de Loyola, persuade al joven, rico y apuesto Francisco Javier, a escuchar la vocación a la que Dios le llamaba para formar parte de la Aventura eclesial que iba a iniciar, y lo hacía recordando la expresión de Jesús en el Evangelio que acabamos de proclamar: “Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la salvará”.</span></p>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Ignacio: El dolor de tu alma ardiente, Javier: me da pena verla arder sin que dé luz ni calor. Eres arroyo baldío que, por la peña desierta, va desatado y bravío. ¡Mientras se despeña el río se está secando la huerta!</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Javier: No vive, Ignacio, infecundo quien busca fama.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Ignacio: ¡Qué abismo disimulado y profundo! ¡Qué importa ganar el mundo si te pierdes a ti mismo?</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Javier: ¿Me quieres, pues, apartado de todo? ¿Pides, quizás, que deje hacienda y estado?&#8230; Me pides demasiado&#8230;.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Ignacio: ¡Yo te ofrezco mucho más! Cuando el aplauso te aclama, ya piensas que estás llegando a tu más alto destino. ¿No ves que el tuyo es divino y que así te estás quedando a la mitad del camino!</span><br />
<span style="color: #000000;">Recuerdo como el Señor se sirvió de este diálogo, recitado por unos jóvenes en un campamento, para suscitar la vocación sacerdotal de uno de ellos, el que hacía el papel de San Francisco Javier, hoy párroco en Madrid. La experiencia vivida por Francisco Javier, en el siglo XVI, o la experiencia vivida por este joven madrileño, en nuestro tiempo (sin que lo siglos la cambien un ápice) es la misma experiencia que vivieron los discípulos de Cristo en el diálogo que hemos escuchado.</span></li>
</ul>
<p style="text-align: right;"><strong>Manuel Mª Bru Alonso, delegado Episcopal de Catequesis de la Archidiócesis de Madrid</strong></p>
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		<title>DUODÉCIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (A): ¡NO TENGÁIS MIEDO!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Teresa Abad]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Jun 2026 08:26:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La Palabra del Domingo]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA EL CORAZÓN: La gran exclamación]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA LA PALABRA: Libres de todo temor]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA LA VIDA: El sin miedo de un misionero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><img width="220" height="150" src="https://catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/09/obispoaguirrecentroafricana1-220x150.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/09/obispoaguirrecentroafricana1.jpg?resize=220%2C150&amp;ssl=1 220w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/09/obispoaguirrecentroafricana1.jpg?zoom=2&amp;resize=220%2C150&amp;ssl=1 440w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/09/obispoaguirrecentroafricana1.jpg?zoom=3&amp;resize=220%2C150&amp;ssl=1 660w" sizes="(max-width: 220px) 100vw, 220px" data-attachment-id="2043" data-permalink="https://catequesis.archimadrid.es/nos-han-robado-todo-menos-la-fe/obispoaguirrecentroafricana1/" data-orig-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/09/obispoaguirrecentroafricana1.jpg?fit=1600%2C913&amp;ssl=1" data-orig-size="1600,913" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="obispoaguirrecentroafricana1" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/09/obispoaguirrecentroafricana1.jpg?fit=1024%2C584&amp;ssl=1" /></p>Jeremías 20,10-13; Romanos 5,12-15; Mateo 10,26-33 HABLA LA PALABRA: Libres de todo temor Las lecturas de hoy nos dan razón de la esperanza, nos liberan de todo temor: • Con el profeta Jeremías hemos proclamado esta confesión de confianza: “el Señor está conmigo, como fuerte soldado; mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo”: ¡No tengas [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img width="220" height="150" src="https://catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/09/obispoaguirrecentroafricana1-220x150.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/09/obispoaguirrecentroafricana1.jpg?resize=220%2C150&amp;ssl=1 220w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/09/obispoaguirrecentroafricana1.jpg?zoom=2&amp;resize=220%2C150&amp;ssl=1 440w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/09/obispoaguirrecentroafricana1.jpg?zoom=3&amp;resize=220%2C150&amp;ssl=1 660w" sizes="(max-width: 220px) 100vw, 220px" data-attachment-id="2043" data-permalink="https://catequesis.archimadrid.es/nos-han-robado-todo-menos-la-fe/obispoaguirrecentroafricana1/" data-orig-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/09/obispoaguirrecentroafricana1.jpg?fit=1600%2C913&amp;ssl=1" data-orig-size="1600,913" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="obispoaguirrecentroafricana1" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/09/obispoaguirrecentroafricana1.jpg?fit=1024%2C584&amp;ssl=1" /></p><p><span style="color: #000000;">Jeremías 20,10-13; Romanos 5,12-15; Mateo 10,26-33</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>HABLA LA PALABRA: Libres de todo temor</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;">Las lecturas de hoy nos dan razón de la esperanza, nos liberan de todo temor:</span><br />
<span style="color: #000000;">• Con el profeta Jeremías hemos proclamado esta confesión de confianza: “el Señor está conmigo, como fuerte soldado; mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo”: ¡No tengas miedo porque Dios esta siempre a tu lado!</span><br />
<span style="color: #000000;">• Con el salmo 68 hemos sido llamados a ponernos en la humildad, es decir, en la verdad: “Miradlo, los humildes, y alegraos, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos”: ¡No tengas miedo porque Dios escucha a quien nadie escucha!</span><br />
<span style="color: #000000;">• Con Pablo hemos podido reconocer que la gracia otorgada por Dios en Cristo Jesús que hemos recibido, aunque le correspondiese sólo a él, se ha desbordado sobre las multitudes de todo tiempo y lugar: ¡No tengas miedo porque Dios te ama inmensamente en Cristo Jesús!</span><br />
<span style="color: #000000;">• Y con el Evangelio de Mateo hemos sido reconfortados por Jesús: “No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo (…) Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo”: ¡No tengas miedo porque nadie puede arrebatarte el alma, es decir, tu libertad!</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>HABLA EL CORAZÓN: La gran exclamación</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;">¡No tengáis miedo! Nos lo dice a nosotros, me lo dice a mi y te lo dice a ti:</span><br />
<span style="color: #000000;">• ¡No tengas miedo porque Dios esta siempre a tu lado!</span><br />
<span style="color: #000000;">• ¡No tengas miedo porque Dios escucha a quien nadie escucha!</span><br />
<span style="color: #000000;">• ¡No tengas miedo porque Dios te ama inmensamente en Cristo Jesús!</span><br />
<span style="color: #000000;">• ¡No tengas miedo porque nadie puede arrebatarte el alma, es decir, tu libertad!</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>HABLA LA VIDA: El sin miedo de un misionero</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;">Conozco a alguien que se ha creído y se ha tomado en serio en la vida este “No tengas miedo” de modo sorprendente. Es un misionero, que fue expulsado de la República Dominicana por denunciar la esclavitud de miles de haitianos en los “amargos” campos de azúcar, verdaderos campos de concentración; y que ahora ésta en Etiopía, donde deja día a día su piel para evangelizar en un país donde está prohibido hablar de Cristo y de su Evangelio:</span><br />
<span style="color: #000000;">Christopher recuerda muchas veces aquel 22 de octubre de 1978, cuando el Papa Juan Pablo II inició su ministerio aquí en la Plaza de San Pedro: “Todavía, y continuamente, resuenan en mis oídos sus palabras de entonces: “¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!” El Papa hablaba a los fuertes, a los poderosos del mundo, los cuales tenían miedo de que Cristo pudiera quitarles algo de su poder, si lo hubieran dejado entrar y hubieran concedido la libertad a la fe. Sí, él ciertamente les habría quitado algo: el dominio de la corrupción, del quebrantamiento del derecho y de la arbitrariedad. Pero no les habría quitado nada de lo que pertenece a la libertad del hombre, a su dignidad, a la edificación de una sociedad justa”.</span><br />
<span style="color: #000000;">“Además, el Papa hablaba a todos los hombres, sobre todo a los jóvenes. ¿Acaso no tenemos todos de algún modo miedo -si dejamos entrar a Cristo totalmente dentro de nosotros, si nos abrimos totalmente a él-, miedo de que él pueda quitarnos algo de nuestra vida? ¿Acaso no tenemos miedo de renunciar a algo grande, único, que hace la vida más bella? ¿No corremos el riesgo de encontrarnos luego en la angustia y vernos privados de la libertad?”</span><br />
<span style="color: #000000;">Y todavía el Papa quería decir: ¡no! quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada -absolutamente nada- de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera.</span><br />
<span style="color: #000000;">“Estas palabras que marcaron la senda de un nuevo rumbo para la Iglesia, resuenan de nuevo en lo hondo de mi corazón (…) en esta pequeña trinchera misionera a la que he sido gozosamente enviado como privilegio del todo inmerecido (…) Esa es la mejor radiografía para retratar la existencia de un misionero. No la del pobrecito hombre que da más pena que otra cosa, al que tenemos que ayudar. Esta es más bien la vida de uno que un día se encontró con Alguien que lo era todo, qué con el fulgor incomprensible de su mirada, le robó el corazón y lo selló, para que fuese sólo para Él. De este encuentro nació el envío. Sin hoja de ruta, ni billete de vuelta; ligero de equipaje y sobrado de entusiasmo e ideales. Van pasando los años y poco a poco voy viendo florecer el desierto. Así, hoy, yo quisiera, con gran fuerza y gran convicción, a partir de la experiencia de una larga vida personal, deciros a todos vosotros, sobre todo a los jóvenes: ¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida. Amén”.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Manuel Mª Bru Alonso, delegado Episcopal de Cultura de la Archidiócesis de Madrid</span></p>
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		<title>DÉCIMO PRIMER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (A): EL REINO DE DIOS</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Teresa Abad]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Jun 2026 07:01:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La Palabra del Domingo]]></category>
		<category><![CDATA[DÉCIMO PRIMER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (A): EL REINO DE DIOS]]></category>
		<category><![CDATA[Delegado Episcopal de Cultura de la Archidiócesis de Madrid]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA EL CORAZÓN: ¿De este mundo?]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA LA PALABRA: ¿Reino sacerdotal?]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA LA VIDA: Las patronas de Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Mª Bru Alonso]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><img width="1279" height="752" src="https://catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura-de-Pantalla-2023-05-30-a-las-12.29.58.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura-de-Pantalla-2023-05-30-a-las-12.29.58.png?w=1279&amp;ssl=1 1279w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura-de-Pantalla-2023-05-30-a-las-12.29.58.png?resize=300%2C176&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura-de-Pantalla-2023-05-30-a-las-12.29.58.png?resize=1024%2C602&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura-de-Pantalla-2023-05-30-a-las-12.29.58.png?resize=768%2C452&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura-de-Pantalla-2023-05-30-a-las-12.29.58.png?resize=600%2C353&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura-de-Pantalla-2023-05-30-a-las-12.29.58.png?resize=1080%2C635&amp;ssl=1 1080w" sizes="(max-width: 1279px) 100vw, 1279px" data-attachment-id="16867" data-permalink="https://catequesis.archimadrid.es/el-reino-de-dios/captura-de-pantalla-2023-05-30-a-las-12-29-58/" data-orig-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura-de-Pantalla-2023-05-30-a-las-12.29.58.png?fit=1279%2C752&amp;ssl=1" data-orig-size="1279,752" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="" data-image-description="" data-image-caption="&lt;p&gt;Reino De Dios por Fano&lt;/p&gt;
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1279" height="752" src="https://catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura-de-Pantalla-2023-05-30-a-las-12.29.58.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura-de-Pantalla-2023-05-30-a-las-12.29.58.png?w=1279&amp;ssl=1 1279w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura-de-Pantalla-2023-05-30-a-las-12.29.58.png?resize=300%2C176&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura-de-Pantalla-2023-05-30-a-las-12.29.58.png?resize=1024%2C602&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura-de-Pantalla-2023-05-30-a-las-12.29.58.png?resize=768%2C452&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura-de-Pantalla-2023-05-30-a-las-12.29.58.png?resize=600%2C353&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura-de-Pantalla-2023-05-30-a-las-12.29.58.png?resize=1080%2C635&amp;ssl=1 1080w" sizes="(max-width: 1279px) 100vw, 1279px" data-attachment-id="16867" data-permalink="https://catequesis.archimadrid.es/el-reino-de-dios/captura-de-pantalla-2023-05-30-a-las-12-29-58/" data-orig-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura-de-Pantalla-2023-05-30-a-las-12.29.58.png?fit=1279%2C752&amp;ssl=1" data-orig-size="1279,752" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="" data-image-description="" data-image-caption="&lt;p&gt;Reino De Dios por Fano&lt;/p&gt;
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<p><strong><span style="color: #000000;">HABLA LA PALABRA: ¿Reino sacerdotal?</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;">La Palabra de Dios de este domingo gira toda ella entorno a una palabra: “El Reino”:</span><br />
<span style="color: #000000;">La última promesa que le da el Eterno Padre a Moisés, recogida en el libro del Éxodo, resulta hoy difícil de entender, además de políticamente incorrecta: “Seréis para mi un reino de sacerdotes, y una nación santa”. Suena a clericalismo, suena a teocracia… El contexto es muy distinto: un pueblo unido por el destino de una acción prodigiosa y liberadora de Dios, y un pueblo sacerdotal, todo el sacerdotal, porque todos los hijos de Dios son “puentes” entre Dios y el resto de la humanidad. Y lo mismo decimos de la Iglesia de hoy: pueblo nuevo en Cristo, formado por los bautizados en él, todos sacerdotes en el único sacerdote, y llamados a empezar a construir en la tierra el Reino de Dios, reino de justicia, de amor y de paz.</span><br />
<span style="color: #000000;">Si en su Carta a los Romanos Pablo nos muestra el origen del Reino de Dios: la salvación de los hombres en Cristo Jesús. Dios no nos redime del pecado con una varita mágica, sino haciendo que su Hijo en la Cruz haga suyos todos los sufrimientos de los hombres fruto del pecado.</span><br />
<span style="color: #000000;">Y en el Evangelio de Mateo vemos a Jesús organizando su Iglesia: elige a los doce, y les da no sólo instrucciones para anunciar el Reino de Dios, sino la autoridad para sembrar el Reino de Dios en la tierra.</span></p>
<p><strong><span style="color: #000000;">HABLA EL CORAZÓN: ¿De este mundo?</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;">Decía Benedicto XVI que el reino de Cristo “no se ha de confundir en absoluto con ningún reino político: Mi reino no es de este mundo… no es de aquí”:</span><br />
<span style="color: #000000;">“Está claro que Jesús no tiene ninguna ambición política. Tras la multiplicación de los panes, la gente, entusiasmada por el milagro, quería hacerlo rey, para derrocar al poder romano y establecer así un nuevo reino político, que sería considerado como el reino de Dios tan esperado. Pero Jesús sabe que el reino de Dios es de otro tipo, no se basa en las armas y la violencia”.</span><br />
<span style="color: #000000;">“¿Puede existir un poder que no se obtenga con medios humanos? ¿Un poder que no responda a la lógica del dominio y la fuerza? Jesús ha venido para revelar y traer una nueva realeza, la de Dios; ha venido para dar testimonio de la verdad de un Dios que es amor (cf. 1Jn 4,8-16) y que quiere establecer un reino de justicia, de amor y de paz. Quien está abierto al amor, escucha este testimonio y lo acepta con fe, para entrar en el reino de Dios”.</span></p>
<p><strong><span style="color: #000000;">HABLA LA VIDA: Las patronas de Europa</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;">San Juan Pablo II nombró patronas de Europa a las santas Brígida de Suecia, Catalina de Siena y Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein). Estas tres mujeres en diversas épocas -dos en el corazón del Medioevo y una en el siglo XX- pusieron su granito de arena para edificar el Reino de Dios, y tuvieron que sufrir la ofensiva de los poderosos mundanos de su tiempo:</span><br />
<span style="color: #000000;">Un reino de amor para los últimos (Santa Brígida): Nació en una familia aristocrática el año 1303 en Finsta, en la región sueca de Uppland. Mística y fundadora de la orden del Santísimo Salvador, vivió la primera parte de su vida felizmente casada con un cristiano piadoso, con el que tuvo ocho hijos. Juntos fundaron un pequeño hospital. Brígida, además, solía servir personalmente a los pobres. Habla con seguridad a príncipes y pontífices, desvelando los designios de Dios sobre los acontecimientos históricos. No escatima severas amonestaciones también en lo referente a la reforma moral del pueblo cristiano y del mismo clero.</span><br />
<span style="color: #000000;">Un reino de justicia para las naciones y para la Iglesia (Santa Catalina de Siena): nace en 1347. A los reyes les recordaba que debían mantener “la santa y verdadera justicia”, haciéndose “padres de los pobres”. Impresiona el tono libre, vigoroso y tajante con el que amonestaba a sacerdotes, obispos y cardenales. No tenía reparo en señalar incluso al mismo Papa la voluntad de Dios, que le imponía librarse de los titubeos dictados por la prudencia terrena y por los intereses mundanos para regresar de Aviñón a Roma. Señalando a Cristo Crucificado, les hacía ver a todos que nunca podía darse un motivo de contienda tan grave que indujera a recurrir a la razón de las armas en vez de a las armas de la razón.</span><br />
<span style="color: #000000;">Un reino de Paz en medio de la guerra (Santa Teresa Benedicta de la Cruz): Edith Stein nació en 1891, en una familia judía alemana. Fue su interés por la filosofía el que, tras el abandono de la práctica religiosa, la llevó a encontrarse con los testimonios de santa Teresa de Jesús y otros grandes místicos, a bautizarse, y a consagrarse como contemplativa en la orden carmelita. Sintió que en el exterminio sistemático de los judíos se cargaba la cruz de Cristo sobre su pueblo, siendo deportada y ejecutada en el tristemente famoso campo de concentración de Auschwitz. Su imagen de santidad permanece como anuncio del evangelio de la cruz, con el que quiso identificarse en su mismo nombre de religiosa.</span></p>
<p style="text-align: right;">Manuel Mª Bru Alonso, delegado Episcopal de Cultura de la Archidiócesis de Madrid</p>
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		<title>SOLEMINIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD (CICLO A): TODOS UNO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Teresa Abad]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 May 2026 11:27:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La Palabra del Domingo]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA EL CORAZÓN: ¡Unidad]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA LA PALABRA: El Misterio de Dios]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA LA VIDA: La inmensidad dentro de mí]]></category>
		<category><![CDATA[SOLEMINIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD (A): TODOS UNO]]></category>
		<category><![CDATA[TODOS UNO]]></category>
		<category><![CDATA[Unidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><img width="1581" height="589" src="https://catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg?w=1581&amp;ssl=1 1581w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg?resize=300%2C112&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg?resize=1024%2C381&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg?resize=768%2C286&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg?resize=600%2C224&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg?resize=1536%2C572&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg?resize=1080%2C402&amp;ssl=1 1080w" sizes="(max-width: 1581px) 100vw, 1581px" data-attachment-id="11411" data-permalink="https://catequesis.archimadrid.es/audio-evangelio-solemnidad-santisima-trinidad-ciclo-b/santisima-trinidad/" data-orig-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg?fit=1581%2C589&amp;ssl=1" data-orig-size="1581,589" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1573475160&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="santisima trinidad" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg?fit=1024%2C381&amp;ssl=1" /></p>Éxodo 34,4b-6.8-9; 2 Corintios 13,11-13; Juan 3,16-18 HABLA LA PALABRA: El Misterio de Dios La riqueza que encontramos en la Liturgia de la Palabra en esta solemnidad de la Santísima Trinidad nos lleva a la contemplación del misterio de Dios: • El libro del Éxodo nos ofrece la portentosa escena de Moisés en el monte [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1581" height="589" src="https://catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg?w=1581&amp;ssl=1 1581w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg?resize=300%2C112&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg?resize=1024%2C381&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg?resize=768%2C286&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg?resize=600%2C224&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg?resize=1536%2C572&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg?resize=1080%2C402&amp;ssl=1 1080w" sizes="(max-width: 1581px) 100vw, 1581px" data-attachment-id="11411" data-permalink="https://catequesis.archimadrid.es/audio-evangelio-solemnidad-santisima-trinidad-ciclo-b/santisima-trinidad/" data-orig-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg?fit=1581%2C589&amp;ssl=1" data-orig-size="1581,589" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1573475160&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="santisima trinidad" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/santisima-trinidad.jpg?fit=1024%2C381&amp;ssl=1" /></p><p><span style="color: #000000;">Éxodo 34,4b-6.8-9; 2 Corintios 13,11-13; Juan 3,16-18</span></p>
<p><strong><span style="color: #000000;">HABLA LA PALABRA: El Misterio de Dios</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;">La riqueza que encontramos en la Liturgia de la Palabra en esta solemnidad de la Santísima Trinidad nos lleva a la contemplación del misterio de Dios:</span><br />
<span style="color: #000000;">• El libro del Éxodo nos ofrece la portentosa escena de Moisés en el monte Sinaí, y con ella cual es la actitud y la situación en la que el ser humano es más él mismo, cuando postrado ante su Dios y se reconoce dependiente de él: “tómanos como heredad tuya”. No podemos ofrecer a Dios nada más que lo que Dios mismo nos ha dado, que es todo.</span><br />
<span style="color: #000000;">• La alabanza responsorial tomada del libro de Daniel nos muestra que esta adoración al Dios verdadero discurre unida a la contemplación de su creación y a la memoria de su paternal acción liberadora generación tras generación.</span><br />
<span style="color: #000000;">• Pablo en su Segunda Carta a los Corintios nos propone tres señales de los cristianos: su intima comunión con el Dios uno y trino, su alegría, y la unidad y paz entre nosotros.</span><br />
<span style="color: #000000;">• Y en el Evangelio de Juan Jesús nos hizo participes de su íntima unidad con el Padre y el Espíritu, con quien es un único Dios. Y nos lo reveló en la medida en que el apóstol Juan llega a la conclusión de que “tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Único”: es el amor infinito de Dios al mundo, al hombre, el camino para entender el amor infinito que en Dios mismo es unidad entre tres personas divinas.</span></p>
<p><strong><span style="color: #000000;">HABLA EL CORAZÓN: ¡Unidad, unidad, todos uno!</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;">Para aproximarnos un poco al misterio trinitario de mano de los místicos, que son los que más se han acercado a Él, ofrecemos un texto de Chiara Lubich sobre la oración sacerdotal de Jesús, el mayor testimonio que tenemos de la relación trinitaria:</span><br />
<span style="color: #000000;">• “Jesús, durante tres años, había hablado muchas veces a los hombres: dijo palabras de Cielo, sembró en las duras cervices, anunció un programa de paz, pero ofreció Su divino patrimonio casi adaptándose a la mente de los suyos, y las parábolas dan prueba de ello. Pero ahora que no habla a la tierra, y su voz se dirige al Padre, parece no frenar su ímpetu. Es espléndido ese hombre, que es Dios, y derrama – como fuente de la que fluye la Vida Eterna – Agua que sumerge el alma del cristiano, perdida en Él, en los mares infinitos de la Trinidad bienaventurada.</span><br />
<span style="color: #000000;">• Es hermoso como se presenta en ese último discurso: Yo ruego por ellos, no ruego por el mundo… Cuida en Tu nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros. Ser uno, como Jesús es uno con el Padre: ¿pero qué significaba?</span><br />
<span style="color: #000000;">• No se entendía mucho, pero sí que debía ser algo grande. Fue por eso qué un día, unidas en el Nombre de Jesús, alrededor de un altar, le pedimos que nos enseñara él a vivir esta verdad. Él sabía lo que significaba y sólo él nos habría podido abrir el secreto para realizarla (…):</span><br />
<span style="color: #000000;">• Conságralos en la verdad. No ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno: ¿Pero qué cristianismo habíamos vivido antes, si habíamos pasado uno al lado del otro con indiferencia -cuando no con desprecio y juzgándonos- mientras que nuestro destino era fundirnos en la unidad invocada por Cristo? Con estos acentos nos parecía que Jesús arrojaba un lazo al Cielo y nos ligaba a nosotros, miembros dispersos en unidad –por él– con el Padre, y en unidad entre nosotros. Y el Cuerpo místico se nos desplegaba en toda su realidad, verdad y belleza.</span><br />
<span style="color: #000000;">• Como Tú, Padre, estás en mi y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros: Como Jesús es uno con el Padre, así cada uno de nosotros habría tenido que ser uno con Jesús y, por consiguiente, uno con los otros: era un modo de vivir en el cual antes poco o nada habíamos pensado: un modo de vivir a la Trinidad (…)</span><br />
<span style="color: #000000;">• Yo les he dado la gloria que Tú me diste para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que Tú me has enviado: Los hombres habrían creído en Cristo si nosotros éramos perfectos en la unidad (…) ¡Unidad, unidad, todos uno!</span></p>
<p><strong><span style="color: #000000;">HABLA LA VIDA: La inmensidad dentro de mí</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;">Y la mística va a si de la contemplación de la Trinidad en la vida de unidad a la contemplación de la Trinidad en el fondo del corazón: “¡La Trinidad dentro de mí! ¡El abismo dentro de mí! ¡La inmensidad dentro de mí! ¡La vorágine de amor dentro de mí! ¡El Padre, que Jesús nos ha anunciado, dentro de mí! ¡El Verbo! ¡El Espíritu Santo, que quiero poseer siempre para servir a la Iglesia, dentro de mí! No pido nada mejor. Quiero vivir en este abismo, perderme en ese sol, convivir con la Vida Eterna. ¿Entonces? Podar la vida exterior y vivir aquella interior. Tanto en cuanto corto las comunicaciones con el exterior, tanto más hablo con la Trinidad dentro de mí”.</span></p>
<p style="text-align: right;">Manuel Mª Bru Alonso, delegado Episcopal de Cultura de la Archidiócesis de Madrid</p>
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		<title>PENTECOSTÉS (CICLO A): APÓSTOLES DEL MUNDO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Teresa Abad]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 May 2026 07:02:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La Palabra del Domingo]]></category>
		<category><![CDATA[Pentecostés]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><img width="300" height="188" src="https://catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2019/09/PENTECOSTES.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" data-attachment-id="6319" data-permalink="https://catequesis.archimadrid.es/version-actualizada-de-siete-nombres-de-la-catequesis-en-madrid/pentecostes-4/" data-orig-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2019/09/PENTECOSTES.jpg?fit=300%2C188&amp;ssl=1" data-orig-size="300,188" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="PENTECOSTES" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2019/09/PENTECOSTES.jpg?fit=300%2C188&amp;ssl=1" /></p>En esta gran fiesta el relato principal de la Palabra de Dios es el que hemos escuchado de los Hechos de los Apóstoles, el de la irrupción del Espíritu Santo en Pentecostés: ·      Se trata de la manifestación definitiva de lo que Jesús había realizado en el mismo Cenáculo el Domingo de Pascua, como hemos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img width="300" height="188" src="https://catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2019/09/PENTECOSTES.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" data-attachment-id="6319" data-permalink="https://catequesis.archimadrid.es/version-actualizada-de-siete-nombres-de-la-catequesis-en-madrid/pentecostes-4/" data-orig-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2019/09/PENTECOSTES.jpg?fit=300%2C188&amp;ssl=1" data-orig-size="300,188" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="PENTECOSTES" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2019/09/PENTECOSTES.jpg?fit=300%2C188&amp;ssl=1" /></p><p><span style="color: #000000;">En esta gran fiesta el relato principal de la Palabra de Dios es el que hemos escuchado de los Hechos de los Apóstoles, el de la irrupción del Espíritu Santo en Pentecostés:</span></p>
<p><span style="color: #000000;">·      Se trata de la manifestación definitiva de lo que Jesús había realizado en el mismo Cenáculo el Domingo de Pascua, como hemos escuchado en el Evangelio de Juan: «Recibid el Espíritu Santo».</span></p>
<p><span style="color: #000000;">·      Lo que había sucedido entonces en el interior del Cenáculo, estando las puertas cerradas, más tarde, el día de Pentecostés, es manifestado también al exterior, ante los hombres.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">·      Y todos, hablando diversas lenguas, se entienden. Es el icono de la unidad y la fraternidad universal, a diferencia del icono de Babel, en el que la humanidad globalizada está en una misma torre, pero, aunque todos hablen la misma lengua, no se entienden, y están enfrentados entre sí.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">·      Y si Pablo en su primera carta a los corintios nos dice que sólo bajo la acción del Espíritu Santo podemos decir “Jesús es Señor”, en el salmo, como en la hermosa secuencia antes del Evangelio, hemos implorado la venida del Espíritu Santo, porque él no se impone, espera a que nosotros, desde nuestra libertad, lo imploremos. </span></p>
<p><span style="color: #000000;">El Papa Francisco nos alerta a no encerrarnos en nuestras ideas fijas y nuestras seguridades. Cuando esto ocurre, nos dice, admitámoslo, “el Espíritu Santo nos da fastidio (…) Queremos domesticar al Espíritu Santo. Y esto no funciona. Porque Él es Dios y Él es ese viento que va y viene, y tú no sabes de dónde. Es la fuerza de Dios; es quien nos da la consolación y la fuerza para seguir adelante”.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">·      En la hermosa secuencia al Espíritu que hemos rezado antes del Evangelio lo hemos llamado “Dulce huésped del Alma”, “brisa en las horas de fuego”, “gozo que enjuga las lágrimas”.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">·      Tal vez ansiamos buscando sucedáneos de felicidad y no nos damos cuenta de que, en el fondo de nuestro corazón, esta la felicidad plena, esa paz infinita, que es el Espíritu Santo. Habitamos con una fuerza infinita, imparable, invencible, con la cual nada ni nadie podrá frenarnos.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">·      Sólo nos pone dos condiciones: que lo que perseguimos sea lo que Él mismo persiga, el proyecto de Dios; y que se lo pidamos, que confiemos en él, para que en nuestra debilidad se manifieste la fuerza del Espíritu.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">En la Iglesia española unimos la celebración de Pentecostés a la Jornada del Apostolado Seglar, es decir, el apostolado de los laicos. El despertar del laicado en la Iglesia es el “despertar del gigante dormido”. Parte de la renovada conciencia de la vocación universal a la santidad, que une a todos los bautizados en una misma llamada a hacer la voluntad de Dios. Amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas, es hacer su voluntad. Amar a Dios, responder a su amor, no es otra cosa que dejarse llevar por Él, conducir por Él, en la divina aventura de nuestra vida. Esa aventura que Él ha soñado para cada uno de nosotros, y que es como cada uno de los rayos del sol, que, siendo distintos, vienen del mismo Sol, y se encaminan al mismo Sol. Es la vocación de todos: mujeres, niños, sabios, ignorantes, intelectuales, obreros, madres, consagrados, jóvenes, ancianos, gobernantes, enfermos&#8230; es la santidad de todos.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Después podemos reconocer que lo específico del laico, que como todo bautizado es un discípulo misionero de Cristo, consiste en la vanguardia de la misión en las estructuras del mundo, en “la vida pública”, donde además de dar testimonio verbal del Evangelio, se construye la ciudad terrena con los valores del Evangelio. También a través del compromiso político, que nos permite a todos, como ocurre hoy en España, participar en los designios comunes a través de las urnas. Pero no sólo hoy, sino todos los días. Y vosotros, los laicos, en primera línea. El Espíritu Santo nos lleva a comprometernos con el bien común de la sociedad, y nunca a desentendernos de sus desafíos. </span></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Manuel Mª Bru Alonso, delegado Espicopal de Cultura de la Archidiócesis de Madrid</strong></p>
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		<title>LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR (CICLO A): LA BUENA NOTICIA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Teresa Abad]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 May 2026 05:01:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La Palabra del Domingo]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA EL CORAZÓN: De la Buena Noticia a las buenas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA LA PALABRA: Testigos de la Buena Noticia]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA LA VIDA: El poder de la radio]]></category>
		<category><![CDATA[LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR (Ciclo A): LA BUENA NOTICIA]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><img width="1280" height="640" src="https://catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/deltalle-Ascension.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/deltalle-Ascension.jpg?w=1280&amp;ssl=1 1280w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/deltalle-Ascension.jpg?resize=300%2C150&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/deltalle-Ascension.jpg?resize=1024%2C512&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/deltalle-Ascension.jpg?resize=768%2C384&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/deltalle-Ascension.jpg?resize=600%2C300&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/deltalle-Ascension.jpg?resize=1080%2C540&amp;ssl=1 1080w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" data-attachment-id="11309" data-permalink="https://catequesis.archimadrid.es/la-noticia-mas-bella/deltalle-ascension-2/" data-orig-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/deltalle-Ascension.jpg?fit=1280%2C640&amp;ssl=1" data-orig-size="1280,640" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="deltalle-Ascension" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/deltalle-Ascension.jpg?fit=1024%2C512&amp;ssl=1" /></p>Hechos 1,1-11; Efesios 1,17-23; Mateo 18,16-20 HABLA LA PALABRA: Testigos de la Buena Noticia Las lecturas de hoy nos ofrecen el misterio de la Ascensión del Señor a los Cielos, momento del cumplimiento de la misión de Cristo entre los hombres, promesa del envío del Espíritu Santo, e inicio de la andadura de la Iglesia [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1280" height="640" src="https://catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/deltalle-Ascension.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/deltalle-Ascension.jpg?w=1280&amp;ssl=1 1280w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/deltalle-Ascension.jpg?resize=300%2C150&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/deltalle-Ascension.jpg?resize=1024%2C512&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/deltalle-Ascension.jpg?resize=768%2C384&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/deltalle-Ascension.jpg?resize=600%2C300&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/deltalle-Ascension.jpg?resize=1080%2C540&amp;ssl=1 1080w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" data-attachment-id="11309" data-permalink="https://catequesis.archimadrid.es/la-noticia-mas-bella/deltalle-ascension-2/" data-orig-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/deltalle-Ascension.jpg?fit=1280%2C640&amp;ssl=1" data-orig-size="1280,640" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="deltalle-Ascension" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2021/05/deltalle-Ascension.jpg?fit=1024%2C512&amp;ssl=1" /></p><p><span style="color: #000000;"><em>Hechos 1,1-11; Efesios 1,17-23; Mateo 18,16-20</em></span></p>
<p><strong><span style="color: #000000;">HABLA LA PALABRA: Testigos de la Buena Noticia</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;">Las lecturas de hoy nos ofrecen el misterio de la Ascensión del Señor a los Cielos, momento del cumplimiento de la misión de Cristo entre los hombres, promesa del envío del Espíritu Santo, e inicio de la andadura de la Iglesia con una nueva presencia suya: en su Palabra y en su gracia.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">En los Hechos de los Apóstoles además de describirnos la escena de la Ascensión, queda evidenciado el nuevo tiempo que inaugura la Iglesia, que no consiste en quedarse mirando al cielo, sino en ser, con la ayuda del Espíritu Santo, testigos de Cristo en la historia hasta que vuelva.</span><br />
<span style="color: #000000;">En el salmo 46 encontramos cual debe ser el distintivo del cristiano: la aclamación jubilosa del que viven en la esperanza: la alegría cristiana.</span><br />
<span style="color: #000000;">En la Carta de San Pablo a los Efesios ahondamos aún más en las características del cristiano: inundado en su luz, lleno de esperanza en el corazón, poderoso con el poder de su amor por encima de todo poder mundano, y miembro de su cuerpo que es la Iglesia.</span><br />
<span style="color: #000000;">Y en el Evangelio, se evidencia la síntesis de esta vida nueva del cristiano: revestidos del Espíritu Santo, llenos de alegría bendiciendo a Dios, y llevando la Buena Nueva del Evangelio a todo el mundo.</span></p>
<p><strong><span style="color: #000000;">HABLA EL CORAZÓN: De la Buena Noticia a las buenas noticias</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;">También a través de los Medios de Comunicación. Propone el Papa Francisco en uno de sus mensajes para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que hoy celebramos, “Comunicar esperanza y confianza en nuestros tiempos”:</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Citando a Casiano Romano, Francisco explica que “la mente humana es como una piedra de molino que, movida por el agua, no se puede detener. Sin embargo, quien se encarga del molino tiene la posibilidad de decidir si moler trigo o cizaña. La mente del hombre está siempre en acción y no puede dejar de moler lo que recibe, pero está en nosotros decidir qué material le ofrecemos”.</span><br />
<span style="color: #000000;">El Papa quiere “animar a todos los que, tanto en el ámbito profesional como en el de las relaciones personales, muelen cada día mucha información para ofrecer un pan tierno y bueno a todos los que se alimentan de los frutos de su comunicación”.</span><br />
<span style="color: #000000;">Para eso considera “que es necesario romper el círculo vicioso de la angustia y frenar la espiral del miedo, fruto de esa costumbre de centrarse en las malas noticias (guerras, terrorismo, escándalos y cualquier tipo de frustración en el acontecer humano)”.</span><br />
<span style="color: #000000;">No se trata de ignorar “el drama del sufrimiento, ni de caer en un optimismo ingenuo que no se deja afectar por el escándalo del mal”, sino de “superar ese sentimiento de disgusto y de resignación que con frecuencia se apodera de nosotros, arrojándonos en la apatía, generando miedos o dándonos la impresión de que no se puede frenar el mal”.</span><br />
<span style="color: #000000;">Nota el Papa que hoy “para que una noticia sea buena ha de causar un impacto, y donde fácilmente se hace espectáculo del drama del dolor y del misterio del mal, se puede caer en la tentación de adormecer la propia conciencia o de caer en la desesperación”.</span><br />
<span style="color: #000000;">Propone por tanto el Papa “un estilo comunicativo que trate de mostrar las posibles soluciones, favoreciendo una actitud activa y responsable en las personas a las cuales va dirigida la noticia”.</span></p>
<p><strong><span style="color: #000000;">HABLA LA VIDA: El poder de la radio</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;">Durante 12 años presenté un programa de medio millón de oyentes en el que intentaba mostrar la frescura del testimonio evangélico: Un día, cuando aquel programa llevaba ya meses sin emitirse, fui a una ferretería y al ir a pagar en la caja me preguntan si pago en efectivo o con tarjeta. Al responder el dependiente reconoce mi voz y me dice: “¡Cuantas ganas tenía de conocerle! Quiero que sepa mi historia: yo no iba a misa ni rezaba desde niño, pero los domingos tempranito tengo la sana costumbre de hacer footing. Suelo oír la radio y hace unos años, sintonicé otra emisora a la habitual y oí su programa. Me engancho hasta que un domingo me dije: ya es hora de volver a casa, a la casa de la Iglesia, y fui a mi parroquia a misa, y poco a poco me fue integrando en la comunidad cristiana con mi familia.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Hoy que, por primera vez en la historia de la humanidad, todos podemos ser emisores y receptores de los medios de masas, estamos llamados a hacer de ellos espacios y canales para difundir con esperanza la Buena Noticia: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio”.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><strong>Manuel María Bru Alonso. Delegado Episcopal de Cultura de la Archidiócesis de Madrid.</strong></span></p>
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		<title>SEXTO DOMINGO DE PASCUA (ciclo A): SE NOS HA DADO EL AMOR</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Teresa Abad]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2026 11:57:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La Palabra del Domingo]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA EL CORAZÓN: El amor pleno]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA LA PALABRA: El poder del amor]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA LA VIDA: Sembraron amor]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel María Bru Alonso. Delegado episcopal de Cultura de la Archidiócesis de Madrid.]]></category>
		<category><![CDATA[SEXTO DOMINGO DE PASCUA (ciclo A): SE NOS HA DADO EL AMOR]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><img width="173" height="122" src="https://catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/02/amor.jpeg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" data-attachment-id="1062" data-permalink="https://catequesis.archimadrid.es/crucigrama-evangelio-del-domingo-vi-to/amor/" data-orig-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/02/amor.jpeg?fit=173%2C122&amp;ssl=1" data-orig-size="173,122" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="amor" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/02/amor.jpeg?fit=173%2C122&amp;ssl=1" /></p>Hechos 8,5-8.14-17; Pedro 3,15-18; Juan 14,15-21 HABLA LA PALABRA: El poder del amor 1.- Las lecturas de hoy nos muestran el gran poder que tiene para el hombre y para la historia el amor de Dios: Los Hechos de los apóstoles nos lo muestran manifestado en la acción transformadora de los primeros cristianos. El salmo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000;"><em>Hechos 8,5-8.14-17; Pedro 3,15-18; Juan 14,15-21</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>HABLA LA PALABRA: </strong><em>El poder del amor</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;">1.- Las lecturas de hoy nos muestran el gran poder que tiene para el hombre y para la historia el amor de Dios:</span></p>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Los Hechos de los apóstoles nos lo muestran manifestado en la acción transformadora de los primeros cristianos.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">El salmo 65 nos recuerda los prodigios del amor de Dios en la historia del pueblo liberado de Egipto.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Pedro, el apóstol, nos recuerda que el amor de Dios pasa por la cruz, por la entrega. No hay amor sin sufrimiento. También así ha de ser el amor del cristiano.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Y Jesús, al decirnos que guardemos sus mandamientos, lo hace prometiéndonos el Espíritu Santo, el espíritu del amor entre el Padre y el Hijo, ese amor que nos ha regalado y que quiere que lo vivamos entre nosotros.</span></li>
</ul>
<p><span style="color: #000000;"><strong>HABLA EL CORAZÓN: </strong><em>El amor pleno</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;">El amor cristiano es sólo pleno cuando, como dice san Pablo, “se consuma en la unidad”. Jesús nos propone de hecho en el Evangelio tres grados en el amor:</span></p>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Amar al prójimo como a nosotros mismos (medida bien alta): <em>“Ama al próximo como a ti mismo” (Mt. 32,29);</em></span></li>
<li><span style="color: #000000;">Amar a los demás como él nos ha amado (dispuestos a dar la vida): <em>“Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros” (Jn. 13,34).</em></span></li>
</ul>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Y amarnos recíprocamente, para lo que es necesario la conjugación de más de una voluntad. Es el verdadero amor de las familias, de las comunidades cristianas: <em>“En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros” (Jn. 13,35). </em></span></li>
</ul>
<p><span style="color: #000000;">Es el deseo máximo de Jesús en su oración sacerdotal en el Huerto de los Olivos: “Que todos sean uno como tu y yo somos uno” (Jn. 17, 21). Y es el amor que por si mismo trae la presencia de Cristo, porque “donde dos o tres estén unidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt. 18,20). Por eso decimos que donde hay amor, ahí esta Dios.</span></p>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Estamos llamados por tanto a un amor infinito, a un amor muy grande, a un amor que de sentido a la vida, a un amor que nos lleve al compromiso con los demás, sobre todo con los más necesitados, con los más prójimos, a un amor que nos haga ser cada día más como Dios nos ha soñado desde toda la eternidad.</span></li>
</ul>
<p><span style="color: #000000;"><strong><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" data-attachment-id="1489" data-permalink="https://catequesis.archimadrid.es/san-isidro-en-22-frases/san-isidro/" data-orig-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/05/San-isidro.jpg?fit=1024%2C808&amp;ssl=1" data-orig-size="1024,808" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="San isidro" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/05/San-isidro.jpg?fit=1024%2C808&amp;ssl=1" class=" wp-image-1489 alignleft" src="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/05/San-isidro.jpg?resize=430%2C340&#038;ssl=1" alt="" width="430" height="340" srcset="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/05/San-isidro.jpg?resize=300%2C237&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/05/San-isidro.jpg?resize=768%2C606&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/05/San-isidro.jpg?w=1024&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/05/San-isidro.jpg?resize=600%2C473&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/05/San-isidro.jpg?resize=640%2C505&amp;ssl=1 640w" sizes="(max-width: 430px) 100vw, 430px" />HABLA LA VIDA:</strong><em> Sembraron amor </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;">Finales del siglo XI. Isidro nace en la aldea <em>Mayoritum,</em> hoy Madrid. De padres muy pobres, se queda huérfano a los pocos años. Sembrar, arar, barbechar, limpiar y podar vides o levantar la cosecha es su trabajo. Sus compañeros le acusan de que lo descuida por estar embebido en la oración. El santo con paciente humildad soporta la calumnia, pero defiende su dignidad con entereza. La conquista árabe llega a Madrid. El miedo obliga a abandonar la villa. Sube a Torrelaguna donde conoce a María y se casa con ella. Un rico labrador le encarga cultivar sus fincas. Era costumbre que el señor entregase como salario a sus criados unas parcelas de tierra, el pegujal. Trabaja su pegujal pero el avaro dueño se lo reclama. «Tomad, señor, todo el grano. Yo me quedaré con la paja» es la única respuesta que puede darle. El poco trigo que entre la paja había quedado, se multiplica milagrosamente con pasmo de todos.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">María es cristiana recia, amante del trabajo y asidua en la oración. Se santifican juntos y tienen un hijo. Durante un tiempo los esposos desean consagrarse más a Dios, y deciden vivir separados. Vuelven a Madrid. Juan de Vargas, encandilado por sus cualidades, los pone al frente de sus riquísimas posesiones en Atocha, Carabanchel, Getafe, Móstoles, y a las orillas del Jarama y del Manzanares. Compartían con los pobres lo poco o mucho que tenían. Un día la olla se quedo vacía cuando llego el último hambriento. Isidro no lo sabía. María sí; pero no duda en abrirle la puerta. La olla se llena milagrosamente. El pobre recibe su alimento caliente y abundante. Isidro será declarado patrono de todos los agricultores. El matrimonio, patronos de Madrid. San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza no hicieron nada extraordinario, pero sembraron en la tierra una cosecha de eternidad, sembraron el amor.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><strong>Manuel María Bru Alonso.</strong> Delegado Episcopal de Cultura de la Archidiócesis de Madrid.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>QUINTO DOMINGO DE PASCUA (Ciclo A): EL ULTRASENTIDO DE LA VIDA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Teresa Abad]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Apr 2026 12:03:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La Palabra del Domingo]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA EL CORAZÓN: Camino]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA LA PALABRA: La piedra angular]]></category>
		<category><![CDATA[HABLA LA VIDA: Sólo Dios basta]]></category>
		<category><![CDATA[QUINTO DOMINGO DE PASCUA (Ciclo A)]]></category>
		<category><![CDATA[verdad y vida]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><img width="1280" height="720" src="https://catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2020/05/caminoverdadyvida.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2020/05/caminoverdadyvida.jpg?w=1280&amp;ssl=1 1280w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2020/05/caminoverdadyvida.jpg?resize=300%2C169&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2020/05/caminoverdadyvida.jpg?resize=1024%2C576&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2020/05/caminoverdadyvida.jpg?resize=768%2C432&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2020/05/caminoverdadyvida.jpg?resize=600%2C338&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2020/05/caminoverdadyvida.jpg?resize=1080%2C608&amp;ssl=1 1080w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" data-attachment-id="8365" data-permalink="https://catequesis.archimadrid.es/el-ultrasentido-de-la-vida/caminoverdadyvida/" data-orig-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2020/05/caminoverdadyvida.jpg?fit=1280%2C720&amp;ssl=1" data-orig-size="1280,720" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="caminoverdadyvida" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2020/05/caminoverdadyvida.jpg?fit=1024%2C576&amp;ssl=1" /></p>Hechos 6,1-7; Pedro 2,4-9; Juan 14,1-12 HABLA LA PALABRA: La piedra angular La Palabra de Dios nos ha revelado cuál puede ser el centro neurálgico, la piedra angular, y el sentido (el ultra-sentido, como lo llamaba Victor Frankl) de nuestra vida: En los Hechos de los Apóstoles se nos dice porqué en Jerusalén, día a [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1280" height="720" src="https://catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2020/05/caminoverdadyvida.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2020/05/caminoverdadyvida.jpg?w=1280&amp;ssl=1 1280w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2020/05/caminoverdadyvida.jpg?resize=300%2C169&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2020/05/caminoverdadyvida.jpg?resize=1024%2C576&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2020/05/caminoverdadyvida.jpg?resize=768%2C432&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2020/05/caminoverdadyvida.jpg?resize=600%2C338&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2020/05/caminoverdadyvida.jpg?resize=1080%2C608&amp;ssl=1 1080w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" data-attachment-id="8365" data-permalink="https://catequesis.archimadrid.es/el-ultrasentido-de-la-vida/caminoverdadyvida/" data-orig-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2020/05/caminoverdadyvida.jpg?fit=1280%2C720&amp;ssl=1" data-orig-size="1280,720" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="caminoverdadyvida" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2020/05/caminoverdadyvida.jpg?fit=1024%2C576&amp;ssl=1" /></p><p><span style="color: #000000;">Hechos 6,1-7; Pedro 2,4-9; Juan 14,1-12</span></p>
<p><strong><span style="color: #000000;">HABLA LA PALABRA: La piedra angular</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;">La Palabra de Dios nos ha revelado cuál puede ser el centro neurálgico, la piedra angular, y el sentido (el ultra-sentido, como lo llamaba Victor Frankl) de nuestra vida:</span></p>
<p><span style="color: #000000;">En los Hechos de los Apóstoles se nos dice porqué en Jerusalén, día a día, “iba creciendo el número de los discípulos de Cristo”. La respuesta es que “la Palabra de Dios iba cundiendo” en la primitiva comunidad cristiana. Es decir, iba respondiendo a los verdaderos anhelos del ser humano, los mismos allí y entonces que aquí y ahora: la fe en Cristo desarrollaba, cumplía, y realizaba, la búsqueda del Sentido de la vida.</span><br />
<span style="color: #000000;">Con el salmo 32 hemos reconocido que creer en el amor de Dios significa encontrar una respuesta a las preguntas existenciales de la vida: “Que tu misericordia Señor venga sobre nosotros como lo esperamos de ti”.</span><br />
<span style="color: #000000;">Pedro, en su primera carta, recurre a una vieja expresión bíblica para mostrarnos que Cristo es la “piedra angular”: con la que “tropiezan” y “se estrellan” quienes no creen en Él. Pero que en cambio, quien se apoya en ella, “no queda defraudado”.</span><br />
<span style="color: #000000;">Y en el Evangelio el mismo Señor nos revela tres cosas sobre si mismo:</span><br />
<span style="color: #000000;">Qué Él es el único camino para llegar a Dios Padre: “Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mi, conoceréis también a mi Padre”.</span><br />
<span style="color: #000000;">Qué Él es el único camino para vivir en la paz, para vivir en la templanza, para vivir en la entereza, para realizarnos humanamente, y para alcanzar la vida eterna: “Que no tiemble vuestro corazón: creed en Dios, y creed también en mí”.</span><br />
<span style="color: #000000;">Que Él es, en definitiva, “el camino, la verdad y la vida”: el único camino, la única verdad, la única vida.</span></p>
<p><strong><span style="color: #000000;">HABLA EL CORAZÓN: Camino, verdad y vida</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;">Jesús nos dice: “Yo soy la verdad, el camino, y la vida”. Explica el Papa Francisco:</span></p>
<p><span style="color: #000000;">“La verdad es aquello sobre lo que uno se puede apoyar para no caer. En este sentido relacional, el único verdaderamente fiable y digno de confianza, sobre el que se puede contar siempre, es decir, verdadero, es el Dios vivo. He aquí la afirmación de Jesús: Yo soy la verdad. El hombre, por tanto, descubre y redescubre la verdad cuando la experimenta en sí mismo como fidelidad y fiabilidad de quien lo ama. Sólo esto libera al hombre: La verdad os hará libres».</span><br />
<span style="color: #000000;">Jesús “nos llevará por el camino de las bienaventuranzas, un camino nada fácil pero apasionante, un camino que no se puede recorrer solo, hay que recorrerlo en equipo, donde cada uno puede colaborar con lo mejor de sí. Jesús cuenta contigo”.</span><br />
<span style="color: #000000;">“Jesús no es un personaje del pasado, es una persona que vive hoy; no se le conoce en los libros de historia, se le encuentra en la vida (…) Quejándonos de la vida, hacemos que la vida acabe siendo esclava de las quejas y espiritualmente enferma. Se va abriendo paso así una especie de psicología del sepulcro: todo termina allí, sin esperanza de salir con vida (…) ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? El Señor no vive en la resignación. Ha resucitado, no está allí; no lo busquéis donde nunca lo encontraréis: no es Dios de muertos, sino de vivos (cf. Mt 22,32). ¡No enterréis la esperanza!”</span></p>
<p><strong><span style="color: #000000;">HABLA LA VIDA: Sólo Dios basta</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;">Santa Teresa de Jesús nace en Ávila, eh 1515. Con menos de nueve años lee las vidas de algunos mártires y descubre que “todo lo que pertenece al mundo de aquí, pasa”; y que “solo Dios es para siempre, siempre, siempre”. Con veinte años entra en el monasterio carmelita de la Encarnación de Ávila. Reformó la Orden carmelita y fundó hasta diecisiete nuevos conventos. En 1582 muere en Alba de Tormes repitiendo humildemente dos expresiones: “Al final, muero como hija de la Iglesia” y “Ya es hora, Esposo mío, de que nos veamos”. Gran escritora, su obra más famosa es Castillo interior, un castillo con siete moradas, como imagen de la interioridad de la persona, y dibuja el camino que conduce la vida cristiana hacia su plenitud, la santidad, bajo la acción del Espíritu Santo. Al lector de sus obras le enseña a orar, rezando ella misma con él. Rezar, dice, significa “tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama”.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Santa Teresa nos sitúa en lo más necesario para encontrarnos con Dios: “Vuestra soy, para Vos nací ¿Qué mandáis hacer de mí? Soberana Majestad Eterna sabiduría, Vuestra soy, pues me criaste, Vuestra, pues me redimiste, Vuestra, pues me llamaste, Vuestra, porque me esperaste, Vuestra, pues no me perdí. ¿Qué mandáis hacer de mí?” El legado espiritual de Santa Teresa de Jesús, por haberle tenido como su única verdad, su único camino y su única vida, es este: “Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta”.</span></p>
<p style="text-align: right;"><strong><span style="color: #000000;">Manuel María Bru Alonso. Delegado Episcopal de Cultura de la Archidiócesis de Madrid.</span></strong></p>
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