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Santos “subito” por dar la vida por los demás

Por Manuel María Bru el 12 julio, 2017 en Noticias
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Por su enorme interés e importancia eclesial damos a conocer esta noticia a nuestros catequistas que no se hubiesen ya informado: 

Ofrecer la vida por los demás, otro camino a la santidad

ABC CIUDAD DEL VATICANO

El Papa Francisco introduce esta causa como nuevo posible motivo de beatificación

Desde ayer, los procesos de beatificación serán posibles también para aquellos que hayan dado su vida, consciente, voluntaria y libremente, en beneficio de los más necesitados. Así consta en el documento –una iniciativa «Motu Proprio» del Papa– titulado «Maiorem hac dilectionem» –una clara referencia a las palabras de Jesús «No hay amor más grande que dar la vida por los amigos»–. Dicho documento afirma que esta será una nueva causa para subir a los altares, sumándose a las tres ya existentes: el martirio, las virtudes heroicas y las causas excepcionales. «Son dignos de especial consideración y honor los cristianos que, siguiendo más de cerca las huellas y las enseñanzas del Señor Jesús, han ofrecido voluntaria y libremente la vida por los otros y han perseverado hasta la muerte en este propósito», precisa el Vaticano.

Esta nueva vía abierta por el Papa para alcanzar la santidad puede ser aplicada a «personas que hayan tratado enfermos de plagas y hayan muerto producto del contagio». Este podría ser el caso de los misioneros españoles –Miguel Pajares y Manuel García Viejo– que perdieron la vida en 2014 por la epidemia de ébola. También podría incluir a una joven italiana, Chiara Corbella, que falleció en 2012 tras negarse a recibir un tratamiento que habría amenazado la vida del feto del que se encontraba embarazada.

Para que el ofrecimiento de la vida sea válido en aras de la beatificación, debe ser un «ofrecimiento libre y voluntario

de la vida y heroica aceptación por la caridad de una muerte segura y prematura ejerciendo, al menos en grado ordinario, las virtudes cristianas antes de ofrecer la vida y, después, hasta la muerte», establece el documento.

Un milagro comprobado

Además para que la persona sea beatificada se necesitará también la comprobación de un milagro que tenga lugar después de su muerte y gracias a su intercesión. Tiene también que darse una «existencia de fama de santidad y de signos, al menos después de la muerte» para que puedan ser comprobadas sus «virtudes cristianas».

El periódico oficial del Vaticano, L’Osservatore Romano, afirma que esta nueva causa de beatificación pone en valor un heroico comportamiento cristiano que todavía no contaba con un procedimiento específico y que no está incluido en las otras tres causas clásicas» antes citadas, ya que no entra dentro

de las causas del martirio ni en las de las virtudes heroicas. Además, señala que se distingue de la causa de martirio en que no hay un perseguidor que querría imponer la elección contra Cristo. Respecto de estas virtudes, apunta el diario que en este nuevo caso no hay «expresión de un prolongado ejercicio de las virtudes, y, en particular de una caridad heroica». «Se requiere un ejercicio ordinario de vida cristiana, que haga posible y comprensible la decisión libre y voluntaria de donar la propia vida en un acto supremo de amor cristiano, que supere el natural instinto de supervivencia, imitando a Cristo, que se ha ofrecido al Padre por el mundo, en la cruz», señala L’Osservatore.

Por sugerencia del Papa, la Congregación para las Causas de los Santos estudió atentamente si los cristianos incluidos en esta situación merecen la beatificación, en la sesión plenaria del 27 de septiembre de 2016, y dio su parecer favorable.

Reproducimos también este interesante artículo del periodista Alex del Rosal sobre la misma noticia, y su relación con nuestro Ignacio Echeverría, que podría a su juicio ser incluido en este tipo de causas de beatificación:

Ignacio Echevarríael héroe del monopatín, que fue acuchillado por tres terroristas yihadistas al enfrentarse a ellos para salvar la vida de un policía en Borough Market, junto al puente de Londres, podría ser declarado santo por la Iglesia católica.

Francisco lo hace posible
El Papa Francisco ha introducido nuevas normas para declarar santo a un miembro de la Iglesia: “La del ofrecimiento de la propia vida de aquellos que impulsados por el amoraceptan libre y voluntariamente una muerte cierta y en un breve plazo”.

Ignacio Echevarría, posible santo
De esta manera, el Papa Francisco, gracias al Motu Proprio Maiorem hac dilectionem presentado ayer en el Vaticano, abre la puerta para que cristianos como Ignacio Echevarría, que han ofrecido su vida para salvar la de otros, puedan ser venerados como santos.

Cuatro causas para ser declarado santo
El ofrecimiento de la “propia vida” se une a otras tres causas ya existentes para declarar santo a un cristiano: el martirio, las virtudes heroicas y las causas excepcionales.

Vidas que son admiración para la comunidad de los fieles
El Papa explica en el texto que recoge las nuevas normas para ser declarado santo que “es cierto que el heroico ofrecimiento de la vida, sugerido y sostenido por la caridad, expresa una verdadera, plena y ejemplar imitación de Cristo y, por lo tanto, es merecedor de aquella admiración que la comunidad de los fieles suele reservar a aquellos que voluntariamente han aceptado el martirio de sangre o han ejercido en grado heroico las virtudes cristianas”.

¿Qué criterios se deben cumplir para ser declarado santo por “ofrecimiento de la propia vida”?
Estos son los cinco criterios que se deben cumplir y que están explicitados en el Motu Propio Maiorem hac dilectionem del Papa Francisco:

a) ofrecimiento libre y voluntario de la propia vida y heroica aceptación propter caritatemde una muerte cierta y en breve plazo;

b) existencia de un vínculo entre el ofrecimiento de la propia vida y la muerte prematura;

c) ejercicio, al menos en grado ordinario, de las virtudes cristianas antes del ofrecimiento de la propia vida y, luego, hasta la muerte;

d) existencia de la fama de santidad y de signos de ella, al menos después de la muerte;

e) necesidad del milagro para la beatificación, sucedido después de la muerte del Siervo de Dios y por su intercesión.

¿Cumpliría Ignacio Echevarría, el héroe del monopatín, estos requisitos para que la Iglesia católica lo declarara santo?
Sobre los dos primeros requisitos que señala la Iglesia en este Motu Propio Maiorem hac dilectionem para declarar a una persona santa por “ofrecimiento de la propia vida”, hay bastantes certezas que sugieren que Ignacio Echevarría ofreció su vida para salvar la de otra persona en un breve plazo.

Sobre el tercer requisito: “Ejercicio, al menos en grado ordinario, de las virtudes cristianas antes del ofrecimiento de la propia vida y, luego, hasta su muerte”, hay muchos testimonios que atestiguan que Ignacio Echevarría era una persona profundamente religiosa y con virtudes cristianas.

Todo bondad y persona recta
Del abogado de banca de 39 años asesinado en Londres decía uno de sus familiares que “era una persona de principios, es que era todo bondad. La persona más recta que yo he conocido. Sensible, generoso y casi siempre sonriente”.  

Alma pura que no conocía la maldad
Guillermo, amigo íntimo de Ignacio, comentaba que “”era una persona especial, una buena persona. Tenía un alma pura, era como un lago azul, no conocía la maldad ni la mentira, ni el cinismo, ni le hipocresía, ni la falsedad“.

El testimonio del párroco de Ignacio
Daniel Sevillano, párroco de la iglesia de San Miguel de Las Rozas, la parroquia de Ignacio Echeverría, conocía bien al héroe del monopatín. Dice de él que acudía todos los domingos a misa y pertenecía a Acción Católica, un grupo de oración que suele reunirse semanalmente. El sacerdote explica que era una “persona tímida profundamente cristiana“, y que “con la mirada te decía muchas cosas”.

Defendía la fe en Internet
Ignacio Echeverría usaba poco su cuenta de Facebook, y casi siempre para poner fotos o vídeos de skating y monopatín. La excepción fue un mensaje de denuncia en 2012 cuando la Unión Europea presionó a Eslovaquia para que retirara sus monedas de dos euros con la cruz eslava de su bandera y la imagen de San Cirilo y San Metodio (patronos de Europa y creadores del alfabeto cirílico).

Un católico convencido
Sus amigos califican a Ignacio como “muy religioso y católico convencido“, y no faltaba nunca a misa el domingo. “Creía mucho, lo sentía mucho”, asegura uno de sus mejores amigos.

Hombre religioso, recto, honrado, valiente…
Su hermano Joaquín lo describe de esta manera: “Era un hombre religioso; todos los domingos iba a misa. Era recto; trabajó en prevención de delitos económicos y de lavado de dinero y muchas veces se jugó su trabajo para que se hicieran correctamente las cosas o por dejar por escrito su desacuerdo. Era jovial y le gustaba hacer deporte con gente de todas las edades. Era capaz de trasnochar para ayudar de país a país a que una sobrina suya pudiera usar la tablet que él le había regalado. Los bonos de recompensa en el trabajo los gastaba en invitar a amigos, familiares y en regalos para los sobrinos. Tenía doble titulación en Derecho, por la Complutense y la Sorbona, de París. Era muy metódico y constante”.

Fama de santidad y un milagro, fundamentales para ser declarado santo
Sobre los dos últimos criterios que señala el Papa Francisco para ser declarado santo por este nuevo camino de canonización por “ofrecimiento de la propia vida”, se precisaría la “existencia de la fama de santidad y de signos de ella, al menos después de la muerte”, además de la “necesidad del milagro para la beatificación“.

Sobre estos dos criterios, la Iglesia debería esperar un tiempo prudencial para confirmar que Dios, en su infinita misericordia, ha elegido a Ignacio Echevarría como un intercesor suyo para mostrar al mundo su Amor, mostrándole como modelo de vida cristiana.

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