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Las 12 conclusiones del segundo año del PDE

Por Manuel María Bru el 18 Julio, 2017 en Noticias
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De gran interés para los catequistas, tal y como nos ha llegado por parte de la VICARÍA EPISCOPAL DE EVANGELIZACIÓN, divulgamos las:

Propuestas pastorales diocesanas

a la luz del trabajo del segundo año del Plan Diocesano de Evangelización

Balance de lo realizado y conseguido

Quiero dar gracias a Dios con toda la comunidad diocesana por el trabajo que los grupos del Plan Diocesano de Evangelización han realizado a lo largo del curso 2016/2017. Un trabajo que realmente nos hemos tomado muy en serio y que poco a poco va dando sus frutos. Gracias al PDE, se han incorporado nuevas personas a la vida de la Iglesia y se han creado nuevos grupos. Ahora contamos en toda la archidiócesis con nuevos espacios para el encuentro y la oración, al tiempo que se percibe un mayor grado de participación de los laicos en la vida de la Iglesia.

El PDE, entre otras cosas, está contribuyendo a crear sentido de diócesis y es muy bonito que haya una acción pastoral en la que todos podamos participar: laicos, consagrados y sacerdotes; fieles de las diferentes realidades eclesiales que hay en Madrid. Es asimismo un don de Dios que podamos compartir nuestras inquietudes e iluminarlas a la luz de la Palabra de Dios, que siempre nos abre horizontes y nos muestra el camino para seguir avanzando. Todo ello nos está permitiendo conocernos mejor y así es más fácil derribar muros y construir puentes, y sentir que en verdad somos una sola familia y un solo cuerpo.

Entre todos, vamos consiguiendo que la Exhortación del papa Francisco y las principales claves de su magisterio se vayan incorporando a nuestro quehacer personal y comunitario y se favorezca así, de una manera sencilla pero muy real, la anhelada conversión pastoral. Poco a poco, aunque con gran determinación, vamos fomentando el dinamismo de salida que el Espíritu pide a la Iglesia y vamos pasando de esa mentalidad propia de la pastoral de mantenimiento a esa otra más propia de la misión y de la evangelización.

Aun con todo, no podemos dormirnos en los laureles de lo conseguido; hemos de seguir esforzándonos para tratar de concretar y aprovechar todo este caudal de experiencias pastorales que, gracias al PDE, estamos conociendo y compartiendo. Tenemos que vencer los cansancios y las rutinas, y tenemos que renovar las ganas para llegar al final del camino con renovado entusiasmo y la alegría propia de haber experimentado la presencia del Señor y de haberle reconocido en el camino que vamos recorriendo con Él, por Él y en Él.

Para ello, nada mejor ni más conveniente que poner todo nuestro empeño en hacer bien la Lectio divina; en seguir fielmente cada uno de sus pasos y en hacer, por último, el esfuerzo de concretar lo leído, reflexionado, meditado, orado y contemplado, en propuestas que nos sirvan para favorecer la conversión personal y comunitaria. Unas propuestas que necesariamente hemos de aterrizar y aplicar en nuestra realidad más cercana, la parroquia y el arciprestazgo; la realidad de mi comunidad, colegio o centro eclesial donde vivo la fe.

 

 

Claves para continuar con el trabajo emprendido

El equipo de la Vicaría de Evangelización, al finalizar el trabajo de cada uno de los tres núcleos del presente curso, nos ha ofrecido, a modo de resumen, un elenco de las principales propuestas hechas por los grupos. Es necesario que las conozcamos y, sobre todo, que en nuestra respectiva realidad eclesial discernamos cuáles de ellas podemos y debemos asumir, entendiéndolas como lo que son: un camino que el Espíritu del Señor nos invita a emprender, a recorrer y a perseverar en él, según la situación y la necesidad de mi comunidad o realidad eclesial.

Además, para posibilitar el trabajo del Consejo Ampliado que tuvimos el pasado 1 de julio en el Seminario Conciliar, se presentó un Informe-resumen de esas mismas propuestas, agrupadas en bloques temáticos. Os invito a que estudiéis a fondo dicho documento, porque en él podemos encontrar todo un programa de pastoral: actitudes a cuidar y a potenciar, objetivos a conseguir, trabajos a realizar, buenas prácticas a tener en cuenta y peligros o tentaciones a evitar e incluso combatir. En dicho Informe-resumen se pueden encontrar asimismo iniciativas, muchas de las cuales ya están en marcha y otras que se pueden emprender.

Todas y cada una de las propuestas recogidas en ese informe-resumen, como mejor se entienden es vinculadas al contexto donde han nacido, es decir, al núcleo respectivo del Plan de Evangelización y también a la pregunta concreta que las inspiró. Así pues, no leamos solo las propuestas como si fueran una lista de sugerencias que no se sabe bien a qué responden, sino como lo que ha surgido del trabajo realizado entre todos los grupos del PDE, a la luz de la Palabra de Dios y tras haberla reflexionado, meditado, orado y contemplado con el método de la Lectio divina. Solo así las propuestas adquieren todo su sentido y valor.

Durante el Consejo Ampliado, cada uno de los asistentes tuvo tiempo para reflexionar personalmente y en grupo sobre cada una de las propuestas, y, a continuación, pudo elegir aquellas que, según su punto de vista, eran más convenientes, necesarias y hasta urgentes de aplicar en nuestra archidiócesis.

Todas y cada una de ellas las he querido tener muy en cuenta y a continuación os presento las que considero más relevantes, por su singularidad y también porque han sido las más reiteradas; van acompañadas por algunas sugerencias para lograr su realización y puesta en práctica en toda la diócesis.


Núcleo 3: Desafíos y retos a los que ha de responder hoy la evangelización en Madrid

Desafío 10: «Estar cerca de las nuevas realidades de pobreza y fragilidad donde estamos llamados a reconocer a Cristo [EG 210]»

  • Ante este desafío, el Consejo Ampliado se inclinó porque, en la archidiócesis, nos preocupemos por la persona en su integridad, es decir, por sus necesidades espirituales y materiales.

Línea de acción 1:          Así pues, os invito a que revisemos todo nuestro quehacer pastoral y veamos si de verdad ponemos en el centro a la persona humana; o, si por el contrario, hay algún aspecto en el que debemos mejorar o cambiar. El reto es presentarnos como lo que la Iglesia está llamada a ser: «una madre que acoge y acompaña».

  • El Consejo Ampliado habló de que hemos de tomarnos muy en serio «la tarea de denunciar las causas por las que se producen la pobreza y los demás males sociales». Ahora bien, esto no lo podemos hacer de cualquier manera y mucho menos guiados tan solo por criterios mundanos; hemos de hacerlo con verdadero espíritu evangélico y con el firme propósito de contribuir a encontrar salidas justas a las situaciones de injusticia, inspirados siempre por el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia.

Línea de acción 2:          Invito, por tanto, a toda la comunidad diocesana a que nos plateemos seriamente, cada uno desde nuestra realidad, cómo estamos ejerciendo la función profética a la que estamos llamados por nuestro bautismo; y si de verdad nuestros estilos y métodos son evangélicos y cómo podemos hacer para lograr que lo sean.

Línea de acción 3:          Igualmente, debemos considerar qué prioridad ocupan los pobres en nuestra agenda pastoral y cómo cooperamos para “resolver las causas estructurales de la pobreza y promovemos el desarrollo integral de los pobres”, también con “gestos simples y cotidianos de solidaridad” (EG 188).

  • Los miembros del Consejo vieron necesario, igualmente, insistir en «el cuidado de las personas que están directamente implicados en la atención y cuidado de los más desfavorecidos»; y lo mínimo exigible a la comunidad cristiana es que trate de expresarles apoyo y comprensión, y que les dé cuanto necesitan para realizar su misión.

Línea de acción 4:          Así pues, planteémonos concretamente cómo lo estamos haciendo, en qué aspectos debemos perseverar, en cuáles debemos mejorar para “cuidar bien de los cuidadores” y qué prácticas deberíamos abandonar.

Desafío 1: «La fragilidad de los vínculos familiares [EG 66]»

  • Ante este desafío, el Consejo Ampliado puso el acento en «la preparación de agentes de pastoral capaces de acercarse a las familias de hoy».

Línea de acción 5:          Os propongo que entre todos pensemos quiénes pueden ser las personas de nuestras respectivas comunidades más idóneas para realizar esta misión de acercamiento a la compleja realidad que hoy vive la familia; y que hagamos lo posible para darles la formación que necesitan para llevar a cabo este maravilloso, delicado e importante cometido. Nos jugamos mucho en ello. Iniciativas como el máster en pastoral de la familia, organizado por la Universidad Pontificia de Comillas, y otras parecidas que hay en nuestra archidiócesis pueden servir de referencia.

  • El Consejo ha puesto también su atención en la necesidad de «acompañar a aquellas parejas que, finalizados los cursos prematrimoniales, opten por el matrimonio canónico», con el fin de tratar de «insertarles en la vida de la Iglesia y despertar en ellos el sentido de pertenencia». Un buen medio para conseguirlo será el de «informarles de las actividades en las que pueden participar».

Línea de acción 6:          Por tanto, será conveniente que nos preguntemos por lo que concretamente ya estamos haciendo en la formación de los novios (la preparación remota y la preparación próxima); que nos interesemos por experiencias que ya están funcionando en diferentes lugares de la diócesis y que concretemos, con la ayuda de la delegación de pastoral familiar, un plan de acción para llevar a cabo esta propuesta.

  • Junto a lo anterior, el Consejo se ha fijado en la propuesta de «impulsar y consolidar los COF y las escuelas familiares» y fomentar «el trato con las familias».

Línea de acción 7:          Consecuentemente, invito a que, desde todas las realidades eclesiales de la archidiócesis, nos tomemos muy en serio esta acción; que nos ayudemos unos a otros para llevarla a cabo, que nos preocupemos por conocerla y que, de cuando en cuando, revisemos cómo marcha, procurando así garantizar que funcione del mejor modo posible.

 

Desafío 2: «El individualismo posmoderno y globalizado que favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas, y que desnaturaliza los vínculos familiares [EG 67]»

  • Como ya sucedió en el Consejo Ampliado de 2016, se ha vuelto a repetir la solicitud de «procurar una mayor formación en la Doctrina Social de la Iglesia».

Línea de acción 8:          Así pues, será necesario perseverar y avanzar en el trabajo ya iniciado en el curso 2016/2017 y procurar que la Escuela itinerante de DSI llegue a todas las Vicarías territoriales de la archidiócesis. Igualmente, se procurará ayudar a organizar la formación permanente en DSI en los sitios por donde ya pasó. Y, finalmente, se buscará aprovechar más y mejor las diferentes plataformas que existen en Madrid para la formación en DSI.

Núcleo 4: Tentaciones

 

Pregunta 2: Ante las dificultades a la hora de convivir en un mundo que parece que vive al margen de Dios, podemos sentir la tentación de encerrarnos y convertirnos en una iglesia autorreferencial. ¿Qué podemos proponer para evitar esta actitud tan contraria al espíritu misionero?

  • Los grupos del PDE, a la hora de reflexionar sobre esta grave tentación de la autorreferencialidad, hablaron sobre todo de la necesidad de superar el clericalismo. Pues bien, el Consejo Ampliado pidió muy mayoritariamente que nos «abramos al Espíritu Santo» y que trabajemos por «“desclericalizar” los organismos diocesanos y parroquiales, y que profundicemos más en el sentido del Pueblo de Dios».

Línea de acción 9:          En función de esto, propongo que en las actividades formativas tanto de presbíteros como de los miembros de la Vida Consagrada y de los fieles laicos, se organicen seminarios itinerantes para estudiar la constitución dogmática sobre la Iglesia del concilio Vaticano II, Lumen gentium; y, a partir de ella, la teología del Pueblo de Dios, teniendo igualmente muy en cuenta el magisterio del papa Francisco sobre esta cuestión.

Línea de acción 10:     Por otra parte, será conveniente que, a la luz de todas esas enseñanzas sobre el misterio y la naturaleza de la Iglesia, revisemos nuestras estructuras de comunión y de participación eclesial (Consejos de Pastoral, etc.), de modo que consigamos avanzar en la práctica de la corresponsabilidad por parte de todos los fieles cristianos en la vida de la Iglesia.

  • Los grupos del PDE expresaron reiteradamente la preocupación por esos signos que a veces se perciben de falta de comunión en el seno de las comunidades y grupos cristianos. Con razón, pues, los miembros del Consejo pidieron muy mayoritariamente que «se destierren las divisiones, enfrentamientos, sospechas, desconfianzas, etc., dentro de la comunidad cristiana».
  • Línea de acción 11:     Así pues, invito a que en cada comunidad cristiana se haga un tranquilo y sereno examen de conciencia, para que, iluminados por el amor de Dios y acogiendo su misericordia infinita, sepamos reconocer todo aquello que nos divide y nos enfrenta, de modo que, renovados por su gracia, sepamos romper los muros que nos separan y podamos caminar hacia esa unidad que el Señor Jesús deseó y pidió al Padre para su Iglesia.
  • En diferentes momentos de los trabajos del PDE sale el problema de la falta de coordinación, lo cual se ve como un síntoma de un problema más serio: la falta de comunión. El Consejo Ampliado se fijó y pidió «saber dar juego a la gente en nuestras comunidades: no tratar de resolverlo todo por nuestra cuenta, sino delegar tareas en los demás».
  • Línea de acción 12:     Será, por tanto, muy conveniente y oportuno que revisemos si en nuestra práctica y organización pastoral sucede algo así y que procuremos corregirlo. Hemos de intentar, por fidelidad al designio de Dios, que funcionemos según la naturaleza propia de la Iglesia, que es Cuerpo de Cristo; es decir, que trabajemos de una manera orgánica, vinculados los unos a los otros y conscientes de que ningún miembro del Cuerpo de Cristo puede actuar por cuenta propia y sin relación a los demás.
  • Línea de acción 13:     Asimismo propongo que los procesos de catequesis al servicio de la Iniciación cristiana tengan en cuenta la realidad de la familia; ésta ha de ser siempre el centro de la atención pastoral y no los individuos considerados aisladamente. Y habrá que procurar que sean las familias las que se sientan llamadas a incorporarse en la vida de la Iglesia participando en la vida de una comunidad concreta. Para conseguirlo las comunidades habrán de tener una actitud fundamentalmente abierta y acogedora.
  • Propuesta 11: Como insiste el papa Francisco en la Evangelii gaudium, si hay algo que puede ayudar a la Iglesia a vencer la tentación de la auto-referencialidad es salir a evangelizar. Con muy buen criterio, a la hora de proponer una acción concreta, el Consejo Ampliado se ha decantado mayoritariamente por la de «impulsar una Pastoral de Evangelización con agentes de esta pastoral que recuperen y den a conocer la alegría del primer encuentro con Jesús como experiencia personal que vale la pena ser vivida». Junto a ella, los miembros del Consejo se fijaron en la de «dar mayor protagonismo a los laicos».
  • Línea de acción 14:     Por ello propongo a toda la comunidad diocesana que busque promover cuantas acciones evangelizadoras sean posibles; acciones en la que los fieles cristianos laicos sean verdaderamente protagonistas.

Pregunta 3: ¿Qué podemos poner de nuestra parte para salir de esa mundanidad espiritual de la que nos habla el Papa Francisco? ¿Cómo conseguir una Iglesia menos centrada en sí misma y más entregada a Dios y a los demás?

  • Propuesta 12: Claramente y de una forma muy destacada, el Consejo quiso subrayar esta actitud espiritual: «Poner realmente a Dios en el centro de nuestra vida y en el de la Iglesia. Descentrarnos de nosotros mismos».
  • Línea de acción 15:     Para lograrlo nada mejor que lo proponía san Manuel González García: eucaristizar la vida de las comunidades y de los fieles cristianos que las forman. En otras palabras, hemos de hacer todo lo posible para llevar a la práctica aquello que señaló el concilio Vaticano II: Hacer del sacrificio eucarístico «fuente y culmen de toda la vida cristiana» (LG 11).

Pregunta 4: ¿Qué podemos hacer para fomentar la comunión entre todos los que formamos parte de la Iglesia?

  • Propuesta 13: El Consejo se fijado principalmente en esta propuesta: «Reavivar nuestra fe, fomentando la oración».
  • Línea de acción 16:     En función de ello, veo necesario que todas y cada una de las realidades eclesiales procuren que haya espacios y momentos de oración comunitaria abiertos a todos, que realmente alimenten y promuevan la comunión entre todos. Y, si ya existen, que se cuiden especialmente y que se haga todo lo posible por mejorarlos y enriquecerlos.
  • Propuesta 14: El camino de la comunión y de la unidad, lo sabemos bien y lo experimentamos cada día, está lleno de obstáculos.
  • Línea de acción 17:     Hagamos examen de conciencia y revisemos si estamos aferrados a nuestros criterios, creyéndonos exclusivamente en posesión de la verdad, y por eso se dan entre nosotros los «grupismos y protagonismos» que tantas veces denuncia el papa Francisco.
  • Línea de acción 18:     Valoremos y tengamos en gran aprecio la diversidad, ya que nadie puede agotar en sí mismo la realidad compleja que es la Iglesia: ni yo, ni mi parroquia, ni mi comunidad.

 

 

  • Propuesta 19: En positivo, el Consejo ha visto necesario destacar como actitudes a cuidar estas dos: «Humildad, misericordia y acogida». «Fomentar el trabajo en equipo, entre cada uno de los miembros que componen los diferentes grupos o asociaciones que pueda haber en la comunidad parroquial, haciéndoles sentir así copartícipes del proyecto».
  • Línea de acción 19:     Así pues, que cada comunidad y realidad eclesial de la archidiócesis discierna seriamente si hace todo lo posible para acoger con verdadera humidad y misericordia, con paciencia, en cada una de las tareas y servicios que realiza; y también si, dentro de ella, se fomenta ese estilo y modo de trabajar que pone de manifiesto que la Iglesia es realmente un Cuerpo, un Pueblo, una Familia, donde cada uno tiene una misión activa y es corresponsable de la misión que Cristo nos confió.
  • Línea de acción 20:     Asimismo veo muy necesario que se promuevan actividades formativas, pastorales y también lúdicas o deportivas o culturales, que permitan el encuentro y la relación entre los diferentes grupos y realidades eclesiales que hay en la archidiócesis.
  • Línea de acción 21:     Igualmente hay que animar y participar en los actos y celebraciones diocesanas; porque en ellas se da ese intercambio que nos saca de nuestros particularismos y que realmente nos permite reconocer la riqueza de dones y carismas que el Espíritu siembra en su Iglesia y en el mundo entero para edificación de todos y de cada uno.
  • Línea de acción 22:     Por último, acojo con gran esperanza la Comisión de Comunión eclesial que en el curso 2017/2018 pondrá en marcha la Vicaría de Pastoral Social e Innovación.

Núcleo 5: Posibilidades que tiene la evangelización hoy en Madrid

 

Pregunta 2: ¿Qué podemos hacer para animar a las personas que conocemos a hacer un proceso que les lleve al encuentro con Cristo y a una fe más personal y viva?

  • Propuesta 16: El Consejo Ampliado se ha fijado, fundamentalmente, en esta propuesta: «Favorecer procesos de acompañamiento en la vida espiritual y cristiana, integrándolos cada día más a la comunidad creyente del Señor Jesús».
  • Línea de acción 23:     Organizar y fomentar en las comunidades cristianas un servicio de escucha.
  • Línea de acción 24:     Invito a que se ayude tanto a los catequistas como a todos los demás agentes de pastoral a formarse en el arte del acompañamiento.
  • Línea de acción 25:     Propongo que, en todas y cada una de las acciones y tareas pastorales que llevamos a cabo, veamos la manera de ofrecer a las personas y a los grupos que se van formando, el acompañamiento que necesitan y asegurarlo.
  • Línea de acción 26:     Habrá que aprovechar las escuelas de discernimiento y acompañamiento que ya existen en la archidiócesis; y habrá que promover la creación de las que sean necesarias.
  • Línea de acción 27:     Preparar e informar de las tandas de Ejercicios Espirituales, retiros y otras actividades de este tipo que hay en la archidiócesis.
  • Línea de acción 28:     Promover la participación de los fieles en experiencias como la de Cursillos de Cristiandad, talleres de oración, grupos Alpha, Retiros de Emaús y demás experiencias que en nuestra archidiócesis ya tienen un considerable arraigo, o cualesquiera otras que contribuyan de verdad a este fin de propiciar el encuentro con Cristo y con la Iglesia.

Pregunta 3: ¿Qué podemos hacer para convertir en realidad esta propuesta que nos hace el papa Francisco de «recuperar la estima de la belleza para poder llegar al corazón humano y hacer resplandecer en él la verdad y la bondad del Resucitado (EG 167)»

  • Propuesta 17: Para poder «recuperar la estima de la belleza», tal y como propone el papa Francisco en Evangelii gaudium, los grupos del PDE han insistido —y el Consejo Ampliado ha refrendado— la necesidad de «educar en el asombro ante lo que nos rodea, re-educar la mirada en el discernimiento, la intencionalidad y el deseo de ascender a la trascendencia… a Dios mismo. Especialmente en el despertar religioso del niño».
  • Línea de acción 29:     Por mi parte, propongo que en todos los procesos de Iniciación cristiana —incluido el despertar religioso de los más pequeños—, en la formación permanente en la fe de los fieles cristianos, en las homilías y en todas las tareas educativas se tenga muy en cuenta este objetivo de «educar en el asombro ante lo que nos rodea» y educar asimismo la mirada para que aprendamos a discernir y a reconocer la presencia de Dios en nuestro mundo, y poder alabarle, bendecirle y darle gracias. Revisemos lo que estamos haciendo al respecto y busquemos caminos para hacerlo cada vez mejor.
  • Propuesta 18: Junto a ello, el Consejo se ha fijado en la necesidad de aprovechar, entre otras muchas cosas, la belleza del testimonio de la vida de los mejores hijos de la Iglesia, es decir de los santos.
  • Línea de acción 30:     Por tanto, invito a que se promueva la belleza de la santidad, singularmente, la belleza que supone la vida de los mártires, sobre todo, la de los mártires del siglo XX de nuestra archidiócesis.
  • Propuesta 19: Asimismo, bastantes grupos han hecho propuestas que nos ayuden a mirar la naturaleza viendo en ella la huella que Dios ha dejado impresa; admirar su belleza para que nos lleve a contemplar al Creador; y a sentirnos responsables de esta casa común, que es la tierra, en línea con lo que el papa Francisco nos ha propuesto en su encíclica Laudato sì.
  • Línea de acción 31:     Por todo ello, planteo que en los procesos de Iniciación cristiana y en las propuestas de formación para los fieles cristianos se tengan muy presentes las enseñanzas de la Laudato sì. Ha de ser una formación que nos ayude a conseguir, en la práctica, esa «ecología integral» de la que habla el Papa y que necesariamente ha de traducirse en «gestos cotidianos», sobre todo en la vida de los que creemos en el Dios Padre, creador del cielo y de la tierra.
  • Propuesta 20: Igualmente los grupos del PDE hablaron de la necesidad de promover: «Actividades que permitan disfrutar de cualquiera de las expresiones de la verdadera belleza que existe en la cultura (el arte, la música, la pintura, el cine, el teatro, la literatura, la poesía, el deporte, etc.) y en la naturaleza (excursiones, senderismo, ecología, etc.)».
  • Línea de acción 32:     Consecuentemente, propongo que las comunidades eclesiales de nuestra diócesis incluyan de forma habitual este tipo de actividades en su programación pastoral. Que haya una buena preparación de las mismas, y que, desde las delegaciones episcopales más directamente relacionadas con estos campos (catequesis, familia, cultura, etc.), se ofrezcan materiales y recursos que faciliten su realización. Asimismo, será bueno compartir las experiencias más positivas y que mejor funcionen.
  • Propuesta 21: Entre las muchas acciones concretas a realizar señaladas por los grupos del PDE, el Consejo Ampliado se fijó mayoritariamente en ésta: «Crear espacios diocesanos de “Espiritualidad y Arte en Oración, silencio y escucha” en sus más diversas expresiones (música, danza, poesía, cantos, teatro,….)».
  • Línea de acción 32:     Invito, por tanto, a que todas y cada una de las comunidades y realidades eclesiales de Madrid se interesen por conocer este tipo de experiencias, que se abran a ellas y vean la posibilidad de llevarlas a cabo en su entorno más cercano. Y, desde la diócesis, promoveremos acciones en las que se combine arte y espiritualidad, y que permita un diálogo fecundo con los artistas y creadores actuales, de manera que seamos capaces de incorporar el lenguaje y las técnicas de las artes contemporáneas (música, danza, poesía, danza, teatro, escultura, pintura, cine, etc.) en la tarea de la transmisión de la fe, en la celebración y en la oración personal y comunitaria.
  • Seguir la marcha y arriesgarnos a abrir nuevos caminos

Estas propuestas son el resultado del discernimiento que entre todos hemos llevado a cabo. Con ellas se pone de manifiesto que, cuando la Palabra de Dios entra en el corazón y en la vida de las personas, el Espíritu viene a nosotros y nos hace vivir a todos de una forma nueva y diferente; y también se nos ocurren cosas que de ningún otro modo se nos ocurrirían.

Lo importante ahora es seguir la marcha y arriesgarnos a abrir nuevos caminos. A lo mejor tenemos miedo a pisar el barro y ensuciarnos los zapatos, pero hemos de vencerlo. Ciertamente, los que nunca hacen nada no se confunden, pero no hacen nada, absolutamente nada. Sin embargo, el Señor invita a su Iglesia a salir, a hacer, a obrar. Y recordemos que una Iglesia que no tiene obras no tiene nada.

Conclusión: doce puntos, doce acentos a tener en cuenta en la acción pastoral de la archidiócesis de Madrid

Para facilitar ese paso a la acción por parte de todos, veo que hay como un hilo conductor fundamental que une todas las propuestas realizadas; es éste:

«Toda la comunidad diocesana tiene que seguir esforzándose para mostrarse como una madre que acoge y acompaña».

Y estos doce puntos son los que yo considero como los acentos más destacados de las propuestas de los grupos del PDE en este segundo año de trabajo:

  • Eucaristizar la vida de las comunidades y de los fieles cristianos que forman parte de ellas.
  • Tener predilección por los pobres y discernir, acompañar y acoger las nuevas fragilidades que aparecen, en general, en la familia y en la sociedad; y, particularmente, entre los adolescentes y los jóvenes.
  • Promover la belleza de la familia cristiana y preparar acompañantes que estén cerca de las familias.
  • Asegurar que se proponen y se siguen los procesos de Iniciación cristiana, y que éstos de verdad tienen muy en cuenta la realidad de la familia y sirven para fortalecerla; están orientados a conseguir una formación integral de la persona y contribuyen asimismo a formar verdaderas comunidades cristianas.
  • Profundizar en el conocimiento y la comprensión de la Constitución Dogmática sobre la Iglesia (Lumen gentium) y el magisterio del Papa Francisco sobre la teología del pueblo de Dios.
  • Continuar con las escuelas itinerantes sobre Doctrina Social de la Iglesia y asegurar una formación permanente a quienes ya han participado en ellas.
  • Promover cuantas acciones evangelizadoras sean posibles; acciones en las que los fieles cristianos laicos sean los protagonistas.
  • Aprovechar las plataformas que hay en nuestra diócesis para formar misioneros que lleven adelante estas acciones evangelizadoras en nuestra Iglesia local; acciones en las que los laicos han de tener un claro protagonismo.
  • Promover la pastoral del acompañamiento y crear escuelas de discernimiento y acompañamiento espiritual y pastoral.
  • Poner en marcha la Mesa de la Comunión (instrumento para fomentar la comunión y manifestar la riqueza de dones y carismas que el Espíritu suscita en la Iglesia particular de Madrid).
  • Renovar las estructuras y organismos de comunión y participación eclesial de manera que se muestre mejor la belleza y la santidad de la Iglesia.
  • Promover actividades culturales, lúdicas, deportivas, musicales y artísticas que nos permitan el encuentro con la cultura y el hombre de hoy y que abran nuestras comunidades a una mayor participación en la vida social.

Que con la luz y la gracia del Espíritu Santo seamos capaces de dar vida a todas estas propuestas; y que sea Él quien continúe inspirándonos caminos por donde avanzar en la conversión personal y pastoral a la que llama a toda su Iglesia.

Todo lo ponemos en manos de María, la Virgen de la Almudena, para que nos consiga de su Hijo el don de la perseverancia y podamos llegar al final de esta obra, que el Padre ha comenzado en nosotros.

† Carlos Osoro Sierra

Cardenal-Arzobispo de Madrid

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