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La catequesis de la experiencia

Por Manuel María Bru el 16 diciembre, 2016 en Curso Catequistas, Noticias
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El pasado jueves 15 de diciembre el salesiano Álvaro Ginel, director de la revista “Catequeistas”, y miembro del Equipo de Expertos de la Delegación Episcopal de Catequesis de la Archidiócesis de Madrid, impartió una lección en el Curso de Formación Anual para catequistas, sobre “La función de la experiencia en la catequesis”. Exponemos a continuación el Guión del Trabajo que él utilizó, el video grabado de la transmisión on line de la ponencia, y los textos del “Análisis de un texto de homilía” que utilizó para analizar con los asistentes las ventajas y las desventajas desde el punto de vista evangelizador de ambos comentarios al Evangelio del domingo que viene:

GUIÓN DE TRABAJO 

  1. Qué recuerdan de la reunión anterior…
  2. Qué evoca la expresión “experiencia en catequesis”.
  3. Análisis del cuadro: Yo tengo experiencia de… Yo sé de
  4. Análisis de un texto de homilías.
  5. Una palabra sobre nuestra historia como historia santa.
  6. Un gesto…
  7. Una oración…

VIDEO:

Análisis de Textos

Lectura del santo evangelio según san Mateo (1,18-24):

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto.
Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por el Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”.»
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

Primera Homilía:

Este pasaje ha sido interpretado frecuentemente a expensas de la personalidad religiosa de S. José. De ahí la importancia de captar exactamente el pensamiento de Mateo, en especial partiendo de los matices propios que porta el texto paralelo de Lucas. Sin embargo, estaremos en mejores condiciones para interpretar este pasaje difícil si tenemos en cuenta su género literario muy particular. Existe, en efecto, un género literario particular en la Biblia respecto a anuncios de nacimientos. Este género literario de los “anuncios de nacimiento” no es más que la forma de expresión de un acontecimiento muy real, pero hay que saber despojar a este acontecimiento de ciertos detalles del relato.

María tiene una dificultad que vencer: qué será de sus desposorios (Lc 1. 34); José también la tiene: cuál será su papel respecto a un Niño que no será suyo.

JOSE/JUSTO. Pero José es “justo” (Mt 1. 19), no con esa justicia legalista que quiere poner la ley de su parte y repudiar a su mujer, ni tampoco con esa justicia que respeta al prójimo y se niega a causarle el mínimo perjuicio, sino con esa justicia religiosa que le prohíbe hacerse pasar por el padre de un Hijo que no es suyo (tanto si comprendió o no de entrada que ese Niño milagroso sería también un Niño divino).

Segunda homilía:

La proximidad de la Navidad nos presenta las actitudes de fe que hace posible que el Enviado de Dios, y por eso, el mismo Dios sea acogido.

Yo me hago mi plan.

José es presentado como una persona que tiene un plan de vida con María. Ve algo “raro” y “rehace el plan”, con delicadeza, que eso ya indica que era un “chico delicado y sensible”, no un bruto que todo le da igual No le da igual que María sufra o lo pase mal. Con delicadeza rehace su plan y ya está.

Posiblemente muchos nos encontremos aquí: hemos hecho planes (¿de estar juntos? ¿de separarnos? ¿de comprometerme…?) lo hemos pensado y hemos rehecho el plan… o estamos pasando ese momento… ¿qué hago: le dejo, me voy, me independizo, acepto, me ha llamado y no sé qué hacer, ¿qué hago?

Tomada la decisión en un sentido, vienen “otras razones” que no pasaron por nuestra cabeza… Las “cosas de Dios” no pasan por nuestra cabeza, no son lógica nuestra. Las cosas de Dios son “irrupción de Dios en nuestra vida” que nos hacen decir:

– Mira, yo sigo con mi plan…

– Ah, bueno, de acuerdo, reconsidero…

Y lo de Dios viene de mil maneras: la palabra de otra persona, la oración, una lucecita que se enciende no sé cómo, la mirada del niño…,

¿Qué nos aporta la actitud de José para recibir a Dios y lo de Dios? Una apertura a lo que viene de fuera y que en ello Dios está hablando y está mostrando su plan que no coincide con nuestro plan…

La lógica nuestra perfecta no siempre es el plan de Dios para nosotros… Saber romper planes… Dos necesita a José para que el Mesías sea de la estirpe de José. José no se sabe importante para Dios, pero ¡Dios le necesita! ¡Increíble! Dios me necesita y eso exige docilidad.

 

 

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