Delegación Episcopal de Catequesis.
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Jesús Crucificado y Abandonado

Por Manuel María Bru el 3 Marzo, 2017 en Recursos
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Texto para los participantes en los Ejercicios Espirituales para Catequesis organizados por la Delegación Episcopal de Catequesis del Arzobispado de Madrid, impartidos por su delegado, Manuel María Bru:

 Jesús crucificado y abandonado

EJERCICIOS ESPIRITUALES PARA CATEQUISTAS 2017

PRIMER DÍA

PRIMERA MEDITACIÓN: VIVIR DENTRO

1.- EJERCICIOS ESPIRITUALES

“No satisface el saber mucho, sino el sentir y gustar internamente de las cosas”

(San Ignacio de Loyola)

  • San Ignacio de Loyola “inventó” (recibió una gracia espacial del Espíritu Santo) los Ejercicios Espirituales, para que se hiciesen personalmente durante cuatro semanas:
  • En la primera semana se contempla la experiencia existencial humana fundamental (Principio y Fundamento), y la necesidad de la conversión y reconciliación con Dios.
  • En la segunda semana se contempla a Cristo, en su vida y ministerio público, para conocerlo internamente para más amarlo y seguirlo;
  • En la tercera semana contemplando el sufrimiento de su pasión y muerte, deseando con ello configurarnos con su sacrificio redentor;
  • Y en la cuarta semana contemplando la alegría inmensa de su resurrección, donde nos asociamos al Cristo gozoso que vence a la muerte.
  • Nosotros no tenemos cuatro semanas, pero si dos días. Aprovechémoslos. Trataremos de retomar esta noche nuestra necesidad de Dios (primera semana), y mañana nos adentraremos tanto en el misterio de la vida, pasión y muerte de Cristo (segunda y tercera semana), como en su Resurrección y su presencia entre nosotros que nos une en comunión (cuarta semana). Pasado mañana nos adentraremos en la vocación del cristiano y del catequista a la escucha del Espíritu Santo.

 

2.- SILENCIO

“Hay tiempo para hablar, hay tiempo para callar” (Ecle. 3,7).

  • San Ignacio de Loyola no propuso los Ejercicios Espirituales en silencio, sino en reducida compañía: a solas con Dios, a solas con uno mismo, y a solas con el acompañante espiritual.
  • Haz silencio: no rehúyas el silencio, porque “apenas los labios callan, despiertan las almas y se manifiestan, porque el silencio es el elemento lleno de sorpresas, de peligro y de felicidad, en e cual las almas gozan libremente” (Maeterlinck, El tesoro de los humildes).
  • Pero haz silencio no para enmudecer, sino para orar: “Callad ante mí” (Is. 41,1), para contemplar, con el Tabor, cuando los discípulos “guardaron silencio” (Lc. 9, 36), al Manifestarse Cristo resplandeciente ante ellos.

3.- VIDA INTERIOR

“Maestro, ¿dónde vives? Venid y veréis” (cfr. Jn 1,38-39)

  • Estamos invitados, porque hemos sido creados con esta capacidad y con esta necesidad, porque hemos sido llamados como cristianos a ello, y porque además como catequistas nos jugamos en ello el auténtico sentido y valor de lo que hagamos, a llevar una profunda y maravillosa “vida interior”:
  • Vida interior que significa capacidad de reflexión y de análisis, pero que no es sólo eso, es más, que es muchísimo más que eso.
  • Vida interior que significa una acostumbrada manera de meditar las cosas, de parase a pensar antes de hacer, y sobre todo, antes de hablar o de compartir. Pero que es mucho más que eso.
  • Vida interior que significa confrontar lo que ocurre –también lo que nos ocurre personalmente- con nuestros principios, con nuestros valores, y con nuestra fe. Pero que es también mucho más que eso.
  • Vida interior que significa “pasar por el roce del corazón” todo lo que nos llega, desde todo lo que viene de fuera a nosotros, o de nuestro propio interior no suficientemente pensado, o ponderado, a nuestra más clara conciencia reflexiva. Pero es aún mucho más que eso.

 

  • ¿A qué vida interior, entonces, estamos además llamados?
  • Estamos llamados a una vida interior que significa, aunque parezca una contradicción, apertura: apertura a Dios dentro de mí, y apertura al hermano, que me lleva también a Dios.
  • La sierva de Dios Chiara Lubich lo explicaba de este modo: “Tenemos una vida íntima y una vida externa. Ésta es el florecimiento de aquélla, y aquélla es la raíz de ésta; está es, con respecto a la raíz, la copa del árbol de nuestra vida. La vida íntima es alimentada por la vida externa. En la medida en que penetro en el alma del hermano, así penetro en Dios dentro de mí; en la medida en que penetro en Dios dentro de mí; así penetro en el hermano. Dios-el hermano-yo: es todo un mundo, todo un reino…”.

 

  • Vida interior es la presencia de la Santísima Trinidad en nosotros: 
  • Es la presencia del amor infinito del Padre, que conoce y penetra hasta el último de nuestros pensamientos.
  • Es la presencia de Cristo, de Jesús en mí, que desde el bautismo, cuando fuimos ungidos en Él, se ha unido a nosotros para siempre.
  • Es la presencia del Espíritu Santo, que nos susurra la oído su inspiración, instante por instante, para que podamos “sintonizar” siempre con la voluntad de Dios para con nosotros.
  • Pero de un Dios Uno y Trino que no se esconde y se encierra en nuestro interior, sino que trae consigo todo lo que abraza: toda el cielo y toda la tierra, con toda la humanidad y con cada hombre: “no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos 4, 13).
  • Como cristianos –lo sabemos- vida interior, vida entonces desde el corazón, no es sino aquella vida espiritual que nace de un encuentro personal con Cristo, ese encuentro por el que, delante de Dios, se enterneció un día nuestro corazón y lloramos en su presencia (Cf. 2 Reyes, 22, 19).
  • Como dice Benedicto XVI al comienzo de su encíclica Deus Caritas est, “no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”.
  • Un encuentro que lleva a una relación personal interminable y siempre nueva, porque si tú estás unido a Cristo, Él está en ti, está en lo más íntimo de tu corazón, y de ahí nace una relación y un coloquio de amor recíproco, una colaboración entre Jesús y tú que eres discípulo suyo.

 

4.- ORACIÓN:

¿Qué es el hombre para que te fijes en él? (salmo 143). “Tu eres mi hijo” (Salmo 2).

 

  • Háblale: No hagas nada, déjate hacer por El. Déjate mirar por El, nada más, y nada menos… Porque la única persona que soñó contigo desde la eternidad, y que no ha dejado de mirarte amorosamente instante tras instante en toda tu vida, puede ahora reconocerse en tus ojos, cruzar su mirada con la tuya: Lc12,6.
  • pregúntate quién es El para ti: “Como busca la cierva corrientes de agua viva, así mi alma te busca a ti, Dios mío” (salmo 41). “Tu eres mi roca” (salmo 27), “mi refugio” (salmo 7), “mi pastor” (salmo 22), “mi salvación” (salmo 34).
  • Y verás una nueva relación: De súbdito a hijo: “como niño en brazos de su madre” (salmo 130), todo un tesoro: de vivir fuera a vivir dentro: “vale más un día en tus atrios que mil en mi casa” (salmo 83), “soy más docto que mis maestros porque medito tus preceptos” (salmo 118), y veras la conversión o el cambio de personalidad: “Señor restáuranos” (salmo 79), “Dios anuncia la paz a los que se convierten de corazón” (salmo 84), “El te librará de la red del cazador” (salmo 90), “tuyo es Señor el verdadero amor” (salmo 61).
  • Y te veras: testigo y mediador: “Quiero hacer memorable tu nombre” (salmo 44), poeta y profeta: “voy a cantar la bondad y la justicia, para ti es mi música” (salmo 100), rey y resuelto: pues “todas mis fuentes están en ti” (salmo 86), “mi felicidad está en ti” (salmo 15), “enséñame tu camino, para que yo siga tu verdad” (salmo 85), “que yo me acerque al altar de Dios, al Dios de mi alegría” (salmo 42).
  • Tarde te ame (San Agustín):

Grande eres, Señor, y laudable sobre manera;

grande es tu poder, y tu sabiduría no tiene número.

¿Y pretende alabarte el hombre, pequeña parte de tu creación,

y precisamente el hombre, que, revestido de su mortalidad,

lleva consigo el testimonio de su pecado

y el testimonio de que resistes a los soberbios?

Con todo, quiere alabarte el hombre,

pequeña parte de tu creación.

Tú mismo le excitas a ello, haciendo que se deleite en alabarte,

porque nos has hecho para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en Ti (…)

¡Tarde te amé,

hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!

Y ves que tú estabas dentro de mí y yo fuera,

y por fuera te buscaba; y deforme como era,

me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste.

Tú estabas conmigo mas yo no lo estaba contigo.

Me retenían lejos de ti aquellas cosas que,

si no estuviesen en ti, no serían.

Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera;

brillaste y resplandeciste, y fugaste mi ceguera;

exhalaste tu perfume y respiré, y suspiro por ti;

gusté de ti, y siento hambre y sed;

me tocaste, y me abrasé en tu paz

 

ORACIÓN COMUNITARIA:

 

  1. / Dios mío ven en mi auxilio.
  2. / Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre….

 

Hermanos: Llegados al fin de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos humildemente nuestros pecados (Silencio para el examen)

 

Yo confieso ante Dios Todopoderoso,

y ante vosotros hermanos,

que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros hermanos, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor. Amén.

 

Dios todo poderosos tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados, y nos llevara a la vida eterna. Amen.

 

HIMNO

 

Antes de cerrar los ojos, los labios y el corazón,

Al final de la jornada, buenas noches, Padre Dios.

 

Gracias por todas las gracias que nos ha dado tu amor,

si muchas son nuestras deudas,

Infinito es tu perdón.

Mañana te serviremos en tu presencia mejor.

 

A la sombra de tus alas, Padrenuestro abríganos.

Quédate junto a nosotros y danos tu bendición.

Antes de cerrar los ojos, los labios y el corazón.

Al final de la jornada, ¡bunas noches, Padre Dios!

 

Gloria al Padre omnipotente, gloria al Hijo, Redentor, gloria al Espíritu Santo:

Tres personas, solo un Dios. Amen.

 

Ant. Señor, Dios mío, de día te pido auxilio, de noche grito en tu presencia.

 

Salmo 87

 

Llegue hasta ti mi suplica, inclina tu oído a mi clamor.

Porque mi alma está colmada de desdichas,

Y mi vida está al borde del abismo, ya me cuentan con los que bajan a la fosa,

Soy como un inválido.

 

Tengo mi alma entre los muertos,

Como los caídos que yacen en el sepulcro,

De los cuales ya no guardas memoria,

porque fueron arrancados de tu mano.

 

Me has colocado en lo hondo de la fosa,

En las tinieblas del fondo; tu cólera pesa sobre mí, me echas encima todas tus olas.

 

Has alejado den mi a mis conocidos,

Me has hecho repugnante para ellos; encerrado, no puedo salir, y los ojos se me nublan de pesar.

 

Todo el día te estoy invocando, tendiendo las manos hacia ti. ¿Harás tus maravillas por los muertos? ¿Se alzaran las sombras para darte gracias?

 

¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia?

O tu fidelidad en el Reino de la muerte?

¿Se conocen tus maravillas en las tinieblas,

Tú justicia en el país del olvido?

 

Pero yo te pido auxilio, por la mañana , ira a tu encuentro mi suplica.

¿Por qué Señor me rechazas y me escondes tu rostro?

 

Desde niño fui desgraciado y enfermo, me doblo bajo el peso de tus terrores,

paso sobre mí tu incendio,

tus espantos me han consumido.

 

Me rodean como las aguas todo el día, me envuelven todos a una; alejaste de mi amigos y compañeros,

mi compañía son las tinieblas.

 

Gloria al Padre y al Hijo….

 

Ant. Señor. Dios mío, de día te pido auxilio, de noche grito en tu presencia.

 

LECTURA (Jr. 14,9)

 

Tu estas en medio de nosotros, Señor.

Tu nombre ha sido invocado sobre nosotros: No nos abandones, Señor, Dios nuestro.

 

RESPONSORIO:

 

V./ A tus manos Señor, encomiendo mi espíritu.

R./ A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

  1. / Tu, el Dios leal, nos libraras.
  2. / Encomiendo mi espíritu.
  3. /Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
  4. / A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

 

Ant. Sálvanos, Señor despiertos, protégenos mientras dormimos, para que descansemos con Cristo y descansemos en paz.

 

Ahora, Señor según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.

Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre……..

 

Ant. Guárdanos, Señor despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

 

ORACION

 

Señor Dios todopoderoso, ya que con nuestro descanso vamos a imitar a tu hijo que reposo en el sepulcro, te pedimos que al levantarnos mañana, le imitemos también resucitando a una vida nueva. Poor Jesucristo nuestro Señor. Amen.

 

  1. /El Señor nos conceda una noche tranquila y una muerte santa. R. / AMEN

 

SALVE

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra.
Dios te salve.
A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Éa, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

 

SEGUNDO DÍA:

 

ORACIÓN DE LA MAÑANA

 

Dios mío, ven en mi auxilio.

  1. Señor date prisa en socorrerme.

 

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

Por los siglos de los siglos. Amén.

 

HIMNO

 

MADRE DE LOS CREYENTES

Madre de los creyentes que siempre fuiste fiel

Danos tu confianza, danos tu fe (BIS)

 

1Pasate por el mundo en medio de tinieblas

Sufriendo a cada paso la noche de la fe,

Sintiendo cada día la espada del silencio

A oscuras padeciste el riesgo de creer.

 

Madre de los creyentes, que siempre fuiste fiel

Danos t u confianza, danos tu fe (BIS)

 

Antífona 1: Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.

 

SALMO 118 – XIX

 

Te invoco de todo corazón:

Respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;

a ti grito: sálvame, y cumpliré tus decretos;

Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,

Esperando tus palabras.

 

Mis ojos se adelantan a las vigilias,

Meditando tu promesa;

Escucha mi voz por tu misericordia,

con tus mandamientos dame vida;

Ya se acercan mis inicuos perseguidores,

están lejos de tu voluntad.

 

Tú, Señor, estás cerca,

y todos tus mandatos son estables;

Hace tiempo comprendí que tus preceptos

los fundaste para siempre.

 

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

Por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1: Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.

 

Antífona 2: Mándame tu sabiduría, Señor, para que me asista en mis trabajos.

 

CÁNTICO: Dame, Señor, la sabiduría

 

Dios de los padres y Señor de la misericordia,

Que con tu palabra hiciste todas las cosas,

y en tu sabiduría formaste al hombre,

Para que dominase sobre tus creaturas,

y para que rigiese el mundo con santidad y justicia

y lo gobernase con rectitud de corazón.

Dame la sabiduría asistente de tu trono

y no me excluyas del número de tus siervos,

Porque siervo tuyo soy, hijo de tu sierva,

hombre débil y de pocos años,

demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes.

Pues aunque uno sea perfecto

entre los hijos de los hombres,

sin la sabiduría, que procede de ti,

será estimado en nada.

Contigo está la sabiduría conocedora de sus obras,

que te asistió cuando hacías el mundo,

y que sabe lo que es grato a tus ojos

y lo que es recto según tus preceptos.

Mándala de tus santos cielos

y de tu trono de gloria envíala

para que me asista en mis trabajos

y venga yo a saber lo que te es grato.

Porque ella conoce y entiende todas las cosas,

y me guiará prudentemente en mis obras,

y me guardará en su esplendor.

 

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

Por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2: Mándame tu sabiduría, Señor, para que me asista en mis trabajos.

 

Antífona 3: La bondad y el amor del Señor duran por siempre, duran por siempre. (bis)

 

SALMO 116

 

Alabad al Señor, todas las naciones,

aclamadlo, todos los pueblos.

 

Firme es su misericordia con nosotros,

su fidelidad dura por siempre.

 

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

Por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3: La bondad y el amor del Señor duran por siempre, duran por siempre (bis).

 

LECTURA BREVE: (Is 1,16-18)

 

Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido; defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces, venid, y litigaremos —dice el Señor—. Aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como lana.

 

RESPONSORIO BREVE

 

  1. Él me librará de la red del cazador.
  2. Él me librará de la red del cazador.
  3. Me cubrirá con sus plumas.
  4. De la red del cazador.
  5. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
  6. Él me librará de la red del cazador.

 

Antífona Benedictus:

Atesorad tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que se los coman.

 

CÁNTICO DE ZACARÍAS

 

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

Porque ha visitado y redimido a su pueblo,

Suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo,

según lo había predicho desde antiguo

por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que libres de temor,

arrancados de la mano de nuestros enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tinieblas,

y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

 

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

Por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona Benedictus:

Atesorad tesoros en el cielo donde no hay polilla ni carcoma que se los coman.

 

Glorifiquemos a Cristo, que, para hacer de nosotros criaturas nuevas, ha instituido el baño del bautismo y nos alimenta con su palabra y su cuerpo, y supliquémosle, diciendo:

 

Renuévanos con tu gracia, Señor.

 

Señor Jesús, tú que eres manso y humilde de corazón, danos entrañas de misericordia, bondad y humildad,

  • y haz que tengamos paciencia con todos.

 

Que sepamos ayudar a los necesitados y consolar a los que sufren,

  • para imitarte a ti, el buen Samaritano.

 

Que María, la Virgen Madre, interceda por las vírgenes que se han consagrado a tu servicio,

  • para que vivan su virginidad en bien de la Iglesia.

 

Concédenos la abundancia de tu misericordia,

  • y perdona la multitud de nuestros pecados y el castigo que por ellos merecemos.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

PADRE NUESTRO

 

ORACIÓN:

 

Llenos de alegría, al celebrar un año más la Cuaresma, te pedimos, Señor, vivir los sacramentos pascuales, y sentir en nosotros el gozo de su eficacia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

 

 

SEGUNDA MEDITACIÓN: DEL DOLOR FÍSICO AL DOLOR ESPIRITUAL DE JESÚS

 

  • La portentosa imagen de la Cruz: ¿Por qué ahuyenta al maligno? ¿Porqué con ella lo ha vencido? ¿Porqué si mantiene su mirada en ella hasta él se desmoronaría? ¿Porqué con verla, cualquier ser humano, aún sin conocer el relato de la Pasión, queda sobrecogido? ¿Cuál es su poder? ¿Qué puede hacer la cruz que sólo ella pueda hacer? Experiencia: apreté la cruz en mi mano durante varios días y varías noches.

 

  • Volvamos al Gólgota: imaginemos, como nos sugiere San Ignacio en sus Ejercicios Espirituales, que estamos allí: La víspera de mi primera comunión vi la película La túnica sagrada, cuando se estreno su versión cinemascope. Al comulgar reviví las imágenes de la pasión, y sin saberlo, hice la mejor contemplación “ignaciana” del Misterio de la Pasión.

 

  • Jesús se vacía incluso de Dios. Y lo hace en el momento del abandono, cuando grita “Dios mío, Dios mío, porque me has abandonado”. Más que una frase del salmo 22 que dice Jesús, es una frase de Jesús que dice el salmo 22. Un abandono real para la humanidad de Jesús, porque Dios la deja en su estado sin intervenir. Abandono irreal para su divinidad, porque Jesús, siendo Dios, es Uno con el Padre y con el Espíritu Santo.

 

  • Dios sufrió en la cruz: sufrió el Hijo, sufrió el Padre, sufrió el Espíritu Santo: “El sufrimiento existe en Dios de un modo infinitamente más verdadero que en nosotros, pero sin ninguna imperfección, ya que en Dios está en absoluta unidad con el amor” (Jack Maritain).

 

  • “Midiendo todo el mal de volver la espalda a Dios contenido en el pecado, Cristo, mediante la profundidad divina de la unión filial con el Padre, percibe de un modo humanamente inexplicable este sufrimiento que es la separación, el rechazo del Padre, la ruptura con Dios” (Juan Pablo II. Salvifici Doloris, 18) .

 

  • El Papa Francisco, dirigiéndose a un nutrido grupo de jóvenes en Nápoles (21-3-2015) les dijo: “El más grande silencio de Dios fue la Cruz: Jesús oyó el silencio del Padre, hasta llamarlo abandono: Padre, ¿por qué me has abandonado? Y luego sucedió ese milagro de Dios, esa palabra, ese gesto grandioso que fue la Resurrección. Nuestro Dios es también el Dios de los silencios y (…) el silencio de Dios no digo que se pueda comprender, pero podemos acercarnos a los silencios de Dios mirando a Cristo crucificado, a Cristo que muere, a Cristo abandonado”.

 

  • San Juan de la Cruz, como todos los místicos, fue muy sensible al grito de Jesús en la Cruz: “Cierta está que al punto de la muerte quedó también aniquilado en el alma sin consuelo y alivio alguno, dejándole el Padre así en íntima sequedad (…); por lo cual fue necesario a clamar diciendo: ¡Dios mío, Dios mío! ¡Por qué me has desamparado? (Mt. 27,26). Lo cual fue el mayor desamparo sensitivamente que había tenido (…). Y así, en él hizo la mayor obra que en toda su vida con milagros y obras había hecho, ni en la tierra ni en el cielo, que fue reconciliar y unir al género humano por gracia con Dios. Y esto fue, como digo, al tiempo y punto que este Señor estuvo más aniquilado en todo…” (Subida al Monte Carmelo, II, 7, 11).

 

  • “Lo había dado todo. Le quedaba la divinidad. Su unión con el Padre, la dulcísima e inefable unión con Él, que lo había hecho tan poderoso en la tierra como Hijo de Dios y tan majestuoso en la cruz; ese sentimiento de la presencia de Dios tenía que bajar al fondo de su alma, dejar de sentirlo. El amor en Él estaba anulado, la luz apagada, la sabiduría callada” (Chiara Lubich).

 

  • Porque, como explica San Ireneo, tuvo que “hacer suyo” todo eso para salvarlo, tuvo que asumirlo, que sufrirlo, que experimentarlo, tuvo que bajar a los infiernos para rescatarnos del infierno. Y no podríamos hacer nada sin él, sin su amor desde la cruz.

 

  • Sería como para morirse (Chiara Lubich)

 

Sería como para morirse si no pudiéramos dirigir nuestra mirada a ti, que conviertes, como por encanto, toda amargura en dulzura; a ti, sobre la cruz, en tu grito, en la más alta suspensión, en la inactividad absoluta, en la muerte viva, cuando hecho frío, arrojaste todo fuego sobre la tierra y, hecho inmovilidad infinita, arrojaste tu vida infinita sobre nosotros, que ahora la vivimos con embriaguez. nos basta vernos semejantes a ti, al menos un poco, y unir nuestro dolor al tuyo y ofrecerlo al Padre.

Para que tuviéramos la luz, se nubló tu vista.

Para que tuviéramos la unión, probaste la separación del Padre.

Para que poseyéramos la sabiduría, te hiciste “ignorancia”.

Para que nos revistiéramos de inocencia, te hiciste “pecado”.

Para que esperáramos, sentiste la desesperación.

Para que Dios estuviera en nosotros, lo experimentaste alejado de ti

 

 

CELEBRACIÓN DE LA SANTA MISA

Acción de Gracias:

 

Padre, me pongo en tus manos.

Haz de mi lo que quieras.

Sea lo que sea, te doy las gracias.

Estoy dispuesto a todo.

Lo acepto todo, con tal que tu voluntad vaya delante

en toda la humanidad y en mi.

Ilumina mi vida con la luz de Jesús.

No vino a ser servido,

vino a servir.

Que mi vida sea como la de él: servir.

Grano de trigo que muere en el surco del mundo.

Que sea así de verdad, Padre.

Te confío mi vida.

Te la doy.

Condúceme.

Envíame aquel Espíritu que movía a Jesús.

Me pongo en tus manos,

enteramente,

sin reservas,

con una confianza absoluta,

porque tu eres mi Padre (Charles de Foucauld)

 

VIA CRUCIS compuesto por la Madre Teresa de Calcuta

 

Oración

 

Señor, ayúdanos para que aprendamos a aguantar las penas y las fatigas, las torturas de la vida diaria; que tu muerte y ascensión nos levante, para que lleguemos a una más grande y creativa abundancia de vida. Tú que has tomado con paciencia y humildad la profundidad de la vida humana, igual que las penas y sufrimientos de tu cruz, ayúdanos para que aceptemos el dolor y las dificultades que nos trae cada nuevo día y que crezcamos como personas y lleguemos a ser más semejantes a ti.

I. Jesús es condenado a muerte 

Llegada la mañana todos los príncipes de los sacerdotes, los ancianos del pueblo, tuvieron consejo contra Jesús para matarlo, y atado lo llevaron al procurador Pilato (Mt 27, 1-2) El pequeño niño que tiene hambre, que se come su pan pedacito a pedacito porque teme que se termine demasiado pronto y tenga otra vez hambre. Esta es la primera estación del calvario.

 

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste al mundo.

II. Jesús carga con la cruz 

Entonces se lo entregó para que lo crucificasen. Tomaron, pues, a Jesús, que llevando la cruz, salió al sitio llamado Calvario, que en hebreo se dice Gólgota (Jn 19, 16-17). No tengo razón? Muchas veces miramos pero no vemos nada! Todos nosotros tenemos que llevar la cruz y tenemos que seguir a Cristo al Calvario, si queremos reencontrarnos con Él. Yo creo que Jesucristo, antes de su muerte, nos ha dado su Cuerpo y su Sangre para que nosotros podamos vivir y tengamos bastante ánimo para llevar la cruz y seguirle, paso a paso.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste al mundo.

III. Jesús cae por primera vez 

Dijo Jesús: El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y sígame, pues el que quiera salvar su vida la perderá: pero el que pierda su vida, ese la salvará (Mt 16,24) En nuestras estaciones del Via Crucis vemos que caen los pobres y los que tienen hambre, como se ha caído Cristo. Estamos presentes para ayudarle a Él? Lo estamos con nuestro sacrificio, nuestro verdadero pan? Hay miles y miles de personas que morirían por un bocadito de amor, por un pequeño bocadito de aprecio. Esta es una estación del Via Crucis donde Jesús se cae de hambre.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste al mundo.

IV. Jesús encuentra a su Madre

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí (Lc 1, 45-49). Nosotros conocemos la cuarta estación del Vía Crucis en la que Jesús encuentra a su Madre. Somos nosotros los que sufrimos las penas de una madre? Una madre llena de amor y de comprensión? Estamos aquí para comprender a nuestra juventud si se cae? Si está sola? Si no se siente deseada? Estamos entonces presentes?
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste al mundo.

V. El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz

Cuando le llevaban a crucificar, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que venía del campo y le obligaron a ayudarle a llevar la cruz (Lc 23, 26). Simón de Cirene tomaba la cruz y seguía a Jesús, le ayudaba a llevar su cruz. Con lo que habéis dado durante el año, como signo de amor a la juventud, los miles y millones de cosas que habéis hecho a Cristo en los pobres, habéis sido Simón de Cirene en cada uno de vuestros hechos.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste al mundo.

VI. La Verónica limpia el rostro de Jesús 

Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me distéis de beber (Mt, 25,35). Con respecto a los pobres, los abandonados, los no deseados, somos como la Verónica ? Estamos presentes para quitar sus preocupaciones y compartir sus penas? O somos parte de los orgullosos que pasan y no pueden ver?
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste al mundo.

VII. Jesús cae por segunda vez 

Quiénes son mi madre y mis parientes? Y extendiendo su mano sobre sus discípulos dijo Jesús: he aquí a mi madre y a mis parientes quienquiera que haga la voluntad de mi Padre (Mt 12, 48-50). Jesús cae de nuevo. Hemos recogido a personas de la calle que han vivido como animales y se murieron entonces como ángeles? Estamos presentes para levantarlos También en vuestro país podéis ver a gente en el parque que están solos, no deseados, no cuidados, sentados, miserables. Nosotros los rechazamos con la palabra alcoholizados. No nos importan. Pero es Jesús quien necesita nuestras manos para limpiar sus caras. Podéis hacerlo?, o pasaréis sin mirar?
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste al mundo.

VIII. Jesús consuela a las mujeres

Le seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, que se lamentaban y lloraban por Él. Vuelto hacia ellas les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos (Lc 23, 27-28). Padre Santo, yo rezo por ellas para que se consagren a tu santo nombre, santificadas por Ti; para que se entreguen a tu servicio, se te entreguen en el sacrificio. Para eso me consagro yo también y me entrego como sacrificio con Cristo.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste al mundo.

IX. Jesús cae por tercera vez

Os he dicho esto para que tengáis paz conmigo. En el mundo tendréis tribulaciones, pero confiad: yo he vencido al mundo (Jn 16, 33). Jesús cae de nuevo para ti y para mí. Se le quitan sus vestidos, hoy se le roba a los pequeños el amor antes del nacimiento. Ellos tienen que morir porque nosotros no deseamos a estos niños. Estos niños deben quedarse desnudos, porque nosotros no los deseamos, y Jesús toma este grave sufrimiento. El no nacido toma este sufrimiento porque no tiene más remedio de desearle, de amarle, de quedarme con mi hermano, con mi hermana.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste al mundo.

X. Jesús es despojado de sus vestiduras

Cuando los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos, haciendo cuatro partes, una para cada soldado y la túnica (Jn 19,23) Señor, ayúdanos para que aprendamos a aguantar las penas, fatigas y torturas de la vida diaria, para que logremos siempre una más grande y creativa abundancia de vida!
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste al mundo.

XI. Jesús es clavado en la cruz

Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí con dos malhechores Jesús decía: padre, perdónales porque no saben lo que hacen (Lc 23, 33). Jesús es crucificado. Cuántos disminuidos psíquicos, retrasados mentales llenan las clínicas! Cuántos hay en nuestra propia patria. Les visitamos? Compartimos con ellos este calvario? Sabemos algo de ellos? Jesús nos ha dicho: Si vosotros queréis ser mis discípulos, tomad la cruz y seguidme y Él opina que nosotros hemos de coger la cruz y que le demos de comer a Él en los que tienen hambre, que visitemos a los desnudos y los recibamos por Él en nuestra casa y que hagamos de ella su hogar.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste al mundo.

XII. Jesús muere en la cruz
Después de probar el vinagre, Jesús dijo: Todo está cumplido, e inclinando la cabeza entregó el espíritu (Jn 19,30). Empecemos las estaciones de nuestro vía crucis personal con ánimo y con gran alegría, pues tenemos a Jesús en la sagrada Comunión, que es el Pan de la Vida que nos da vida y fuerza! Su sufrimiento es nuestra energía, nuestra alegría, nuestra pureza. Sin Él no podemos hacer nada.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste al mundo.

XIII. Jesús es bajado de la cruz

Al caer la tarde vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era discípulo de Jesús tomó su cuerpo y lo envolvió en una sábana limpia (Mt 27, 57.59). Vosotros jóvenes, llenos de amor y de energía, no desperdiciéis vuestras fuerzas en cosas sin sentido!
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste al mundo.

XIV. Jesús es sepultado

Había un huerto cerca del sitio donde fue crucificado Jesús, y en él un sepulcro nuevo, en el cual aún nadie había sido enterrado y pusieron allí a Jesús (Jn 19, 41-42). Mirad a vuestro alrededor y ved, mirad a vuestros hermanos y hermanas no sólo en vuestro país, sino en todas las partes donde hay personas con hambre que os esperan. Desnudos que no tienen patria. Todos os miran! No les volváis las espaldas, pues ellos son el mismo Cristo!

 

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste al mundo.

OREMOS: Haznos capaces de permanecer con paciencia y ánimo, y fortalece nuestra confianza en tu ayuda. Déjanos comprender que sólo podemos alcanzar una vida plena si morimos poco a poco a nosotros mismos y a nuestros deseos egoístas. Pues sólo si morimos contigo, podemos resucitar contigo. Amén.

 

 

TERCERA MEDITACIÓN: JESÚS TE VISITA CRUCIFICADO Y ABANDONADO

 

  • Chiara Lubich preguntó un día a un sacerdote, conmovida por la situación terminal de una de las jóvenes que con ella se había quedado durante los bombardeos de la II Guerra Mundial en la Ciudad de Treno, que a su parecer, cuando es que Jesús más sufrió en su pasión. “Muchos piensan que en el Huerto de los Olivos, cuando sudó sangre. Pero yo creo que fue en la cruz, cuando grita: “¿Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?”.

 

  • Fue entonces en este dolor-amor de la pasión, de la soledad de Jesús, de su dolor físico pero sobre todo de su dolor espiritual, en la experiencia de sentirse completamente abandonado, y clavado en la cruz, como Dios ha vencido todo el mal: sólo el ha podido llenar todo vacío, iluminar toda tiniebla, borrar todo pecado, y acompañar toda soledad. También todos mis vacíos, mis oscuridades, mis pecados, y mi soledad.

 

  • Reconocerlo en nosotros: cuando sufrimos: es Él; cuando nos vemos solos: es Él; cuando el amor al prójimo nos cuesta: es Él; cuando perdemos a alguien o se nos va para siempre: es Él; cuando somos incomprendidos: es Él; cuando un hermano sufre: es Él; cuando todo parece salir mal: es Él; cuando viene el desánimo: es Él; cuando viene la tentación de cualquier tipo: también él la sufrió.

 

  • Y reconocerle es abrazarle, sonreírle, y resucitar con él, dando el salto de ponerse de nuevo a amar, a vivir su voluntad, a volver a empezar. Ya él nos dijo: “venid a mi todos los cansados y agobiados, y yo os aliviaré, cargar con mi yugo, y aprended de mí” (Mt 11, 28).

 

  • Reconocerlo en el hermano (Chiara Lubich)

 

“Él resultaba ser:

para el mudo, la palabra;

para quien no sabe, la respuesta;

para el ciego, la luz;

para el sordo, la voz;

para el cansado, el descanso;

para el desesperado, la esperanza;

para el hambriento, la saciedad;

para el iluso, la realidad;

para el traicionado, la fidelidad;

para el fracasado, la victoria;

para el miedoso, la valentía;

para el vacilante, la seguridad;

para el extraño, la normalidad;

para el solo, el encuentro;

para el separado, la unidad;

para el inútil, lo único que es útil.

El descartado se sentía elegido.

Jesús Abandonado era para el inquieto, la paz;

para el refugiado la casa;

para el excluido, la compañía”.

 

  • Por todo esto, la vida en el amor, la presencia del resucitado, la unidad, tiene un secreto. Sin él todo sería “utópico” e irreal, inalcanzable, idealista. Pero por él, por el Crucificado-Abandonado, la paz, la unidad, la resurrección, son un don invencible.

 

  • Por eso, en la vida del cristiano cabe un tipo de elección, un tipo de suplica, un tipo de oración, que lejos de estar reservado para los místicos, expresa el vínculo bautismal de quien ha descubierto en Él el supremo rostro de las bienaventuranzas, el valor de todas y cada una de las virtudes, el sentido de un seguimiento que supone “tomar la cruz”, el valor de dar la vida por los demás, sobre todo por aquellos en los que él se ha mostrado, lógicamente, especialmente presente: Os aseguro que… también conmigo (Cf.: Mt 25, 44-46).

 

  • Consagración a Jesús Abandonado (Chiara Lubich).

 

“Tengo un sólo esposo sobre la tierra,

Jesús crucificado y abandonado.

no tengo otro dios fuera de Él.

En él está todo el paraíso con la Trinidad

y toda la tierra con la humanidad.

Por eso lo suyo es mío y nada más

Suyo el dolor universal y, por tanto, mío.

Iré por el mundo buscándolo en cada instante de mi vida.

Lo que me hace daño es mío.

Mío el dolor que me acaricia en el presente.

Mío el dolor de las almas que están a mi lado.

Mío todo lo que no es paz, gozo, belleza, amabilidad, serenidad…

Así, por los años que me quedan,

Sedienta de dolores, de congojas,

de desesperaciones, de melancolías,

de separaciones, de exilio, de abandonos, de tormentos, de….

todo lo que es El, y el es el dolor.

Así enjugaré el agua de la tribulación en muchos corazones cercanos y

– por la comunión con mi esposo Omnipotente – también lejanos.

Pasaré como fuego que consume lo que ha de caer y deja en pié solo la verdad”

 

  • Aquella vigilia pascual

 

Te cuento una experiencia personal de hace veintiséis años. Tarde de Sábado Santo. Yo aún era diácono. En Aranjuez conocí a Miguel, un adolescente en riesgo social extremo. Lo primero que pensé cuando vino Miguel aquella tarde no fue en él, sino en mí, en el poco tiempo que tenía para ultimar todas las cosas de la Vigilia Pascual, y ni siquiera me extrañó al principio que estuviese tan callado. En ese momento, sin venir a cuento, empezó a llorar.

 

Dejé todo mangas por hombro, y me lo llevé a la calle, su terreno, donde sabía que estaría más a gusto, y no hizo falta mediar palabra para que Miguel, entre sollozos, comenzase a hablar. Su padre había llegado por fin de la cárcel. Para Miguel su padre lo era todo, porque no tenía nada, ni una ilusión por su futuro, ni la estabilidad de una familia mínimamente asentada, ni un proyecto, ni disciplina, sólo algún que otro amigo, con problemas similares a los suyos. Pero su padre había vuelto y Miguel se empezaba a despertar del sueño. La vida en casa había cambiado, porque su padre no había cambiado. Era tan grande su confusión, su desesperación, que daba la impresión de que ya no sonreiría jamás. Lo que me contaba era terrible. Pero más terrible aún era su mirada, que se clavaba en mis ojos. Era como si el mundo entero me estuviese mirando y hablando a través de Miguel.

 

Por eso gracias a Dios yo sólo fui capaz de parar, callar y escuchar. Yo aquella noche aprendí a escuchar. Hasta pudo desahogarse descargando sobre mi sus puños electrizados por la rabia. Poco a poco se fue serenando. Al menos alguien le escuchaba, le quería, le entendía, y recibía, en silencio, los hachazos de su alma. Yo no estaba en el templo orando a la luz de una vela y a la escucha de las lecturas que recorren la historia de la salvación, pero estaba allí, a la luz de las farolas de la calle, ante aquel crucificado vivo, que me contaba la corta historia de sus trece años, una historia que debía tener mucho que ver con la historia de la salvación, que debía ser también una compleja y misteriosa historia de salvación, que debía contar también, tal vez a través de aquellos sollozos de Miguel, con el llanto, con el grito, con la llamada del Padre Eterno, que sufre con el sufrimiento de sus hijos, y que en el misterio de ese dolor, abre la puerta de la esperanza de todos sus hijos, de todos sus amados y pequeños y pobres hijos como Miguel. Verdaderamente aquella fue mi pascua más auténtica; aquella mirada, mi encuentro más real con un Cristo que pasa de la muerte a la vida.

 

ORACIÓN DE LA TARDE:

 

HIMNO: GLORIA A DIOS

1.- No se como alabarte, ni que decir, Señor .

Confio en tu mirada, que me abre el corazón.

Toma mi pobre vida, que sencilla ante ti,

Quiere ser alabanza por lo que haces en mi.

 

GLORIA, GLORIA A DIOS. GLORIA, GLOORIA A DIOS (Bis)

 

2.-Siento en mi tu presencia, soy como tu me ves,

Bajas a mi miseria, me llenas de tu paz.

Indigno de tus dones. Mas por tu gran amor,

Tu espíritu me llena; Gracias te doy Señor.

 

GLORIA, GLORIA A DIOS. GLORIA, GLOORIA A DIOS.(Bis)

 

SALMO 15 Sinceridad conmigo mismo.

 

1.-Digo a mi Señor:

“tú eres mi Dios mi felicidad está en ti.

Los que buscan a otros dioses no hacen más que aumentar sus penas; jamás pronunciaran mis labios su nombre”.

 

2.- Aún sigo buscando la felicidad fuera de ti, a pesar de saber perfectamente que solo se encuentra en ti.

Por eso mis palabras hoy no son jactancia, sino plegaria; no son constancia de victoria, sino petición de ayuda.

Hazme encontrar la verdadera felicidad en ti; hazme sentirme satisfecho con mi “heredad”,” mi lote” y mi “Suerte”, como me has enseñado a decir.

 

“El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,

Mi suerte está en su mano;

Me ha tocado un lote hermoso,

Me encanta mi heredad”.

 

3.- Enséñame a disfrutar de veras con tu herencia, a deleitarme en tu palabra y descansar en tu amor. Y prepárame con eso a hacer mías en fe y en experiencia las palabras esperanzadoras que pones en mis labios al acabar este salmo:

 

“Me enseñaras el sendero de la vida,

Me saciaras de gozo en tu presencia,

De alegría perpetua a tu derecha.”

 

 

Cantamos:

Invoco al Dios altísimo, al Di9s que hace tanto por mí… al Dios que hace tanto por mí.

(Comentario del P. Carlos G. Valles, SJ)

 

Invocaré al Dios Altísimo,

Al Dios que lleva a cabo sus planes sobre mí.

 

1.-“¡Cuánto me consuela, Señor, saber que tú tienes planes sobre mí!! Para ti no soy algo inútil. No soy del montón, no soy una creación de rutina, no soy un producto accidental. Estoy en tus pensamientos y en tus planes desde antes del comienzo de todas las cosas (….)

2.-Hay un plan para mí en tu corazón, y eso basta para que yo valore mi vida y me atreva a existir. Tú ves donde yo no llego y sabes lo que yo no sé.

3.-Tú me conoces y, conociéndome, cuentas conmigo para llevar a cabo tus sueños. No solo, tienes tus planes sobre mí, sino que los llevas a cabo.

4.-A pesar de mi ignorancia, mi debilidad, mi pereza, mi inconstancia, tu llevas a cabo tus planes y cumples tu promesa. Nunca me fuerzas, pero me llevas cariñosamente, con la ayuda de tu gracia, en el misterio que respeta mi debilidad y consigue sus propósitos……

5.-He encontrado mi puesto en el mundo, porque he encontrado mi puesto en tu corazón.

Y este es mi cántico:

 

Mi corazón está firme, Dios mío, mi corazón está firme.

Voy a cantar y a tocar:

Despierta gloria mía;

Despertad cítara y arpa, despertaré a la aurora.

Te daré gracias ante los pueblos, Señor,

Tocaré para ti ante las naciones:

Por tu bondad que es más grande que los cielos,

Por tu fidelidad que alcanza a las nubes.

 

LECTURA Filp.2,6-11

 

Cristo a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomo la condición de esclavo, pasando por uno de tantos.

Y así actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levanto sobre todo y le concedió el “Nombre-sobre-todo-nombre”; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

 

PLEGARIA POR LOS HOMBRE Y MUJERES DE NUESTRO TIEMPO

 

  • Danos la sabiduría que viene de ti para juzgar rectamente la historia presente, agita y complicada.
  • Danos ojos de comprensión para mirar con lucidez y comprensión a los hombres y mujeres que pasan a nuestro lado y hacen con nosotros camino, aunque tracen sendas diferentes a las nuestras.
  • Ayúdanos a discernir lo que es bueno y lo que vale la pena en medio de esta avalancha de ofertas que nos solicitan.
  • Que no nos falten ni las fuerzas ni la esperanza para seguir intentando un mundo mejor donde reine la justicia, la verdad, la paz, la libertad y la solidaridad.
  • Que no nos falte imaginación para hacer el futuro. Que no nos traicionen las prisas por llegar pronto a la meta. Dios , en tus manos está el tiempo y la historia.
  • Danos, Señor, confianza, sabiduría coraje para sembrar el reino que tu Hijo Jesucristo, nos anunció y que e es levadura y fermento de novedad.

 

PADRE NUESTRO

 

ORACION

 

Señor Jesús, haznos entrar dentro de nosotros mismos.

Nosotros estamos tentados, solicitados por el exterior.

Todo nos llama, nos invita a salir de casa y a vivir a la intemperie, donde no hay calor de hogar ni palabras de profundidad.

Ven ,Tu Señor, a habitar en nuestra casa y ayúdanos a vivir reconciliados, en paz y en cercanía con nosotros, con los niños adolescentes, jóvenes y familias y con nosotros mismos y contigo.

Ven , Tu, Señor, y pronuncia palabras de perdón para que las trasmitamos a los demás y el mundo viva la reconciliación que Nace del amor que tú no tienes,

Ven , Tú, Señor,

Y juntos comeremos el pan que da fuerzas para caminar hacia el país de la Promesa donde tú nos has convocado y donde el Padre desde siempre, ha preparado para nosotros una mesa carente y un vino amigo y unos hermanos de corazón nuevo. Amen

 

   (Cantamos)

 

¡Qué bueno es estar aquí en silencio!

Sintiendo tú presencia y nada más,

Saber que tú me miras y yo te miro.

Saber que tú me entiendes sin hablar….

 

RESERVA (Cantamos)

 

No adoréis a nadie,

a nadie más que a Él,

no adoréis a nadie,

a nadie más que a Él,

no adoréis a nadie, a nadie más,

no adoréis a nadie, a nadie más,

no adoréis a nadie,

a nadie más que a Él.

 

Porque solo Él

os puede sostener…

 

No fijéis los ojos

en nadie más que en Él…

 

No sigáis a nadie…

No esperéis a nadie…

 

VIDEO DEL AÑO DE LA MISERICORDIA

 

“Como un viento impetuoso y saludable, la bondad y la misericordia se han esparcido por el mundo entero”. Así define el Papa Francisco el Año Santo de la Misericordia clausurado al cerrar la puerta Santa de San Pedro el 20 de noviembre pasado y promulgar la carta Misericordia et misera.

 

¿Porqué un Año de la Misericordia? Se lo preguntaba el Papa el 11 de abril de 2015, y respondía:

 

  • Para “mantener vivo el deseo de saber descubrir los muchos signos de la ternura que Dios ofrece al mundo entero y sobre todo a cuantos sufren, se encuentran solos y abandonados, y también sin esperanza de ser perdonados y sentirse amados por el Padre”.

 

  • “Para sentir intensamente dentro de nosotros la alegría de haber sido encontrados por Jesús, que, como Buen Pastor, ha venido a buscarnos porque estábamos perdidos. Un Jubileo para percibir el calor de su amor cuando nos carga sobre sus hombros para llevarnos de nuevo a la casa del Padre.

 

  • “Para ser tocados por el Señor Jesús y transformados por su misericordia, para convertirnos también nosotros en testigos de misericordia.
  • Para esto es el Jubileo: porque este es el tiempo de la misericordia. Es el tiempo favorable para curar las heridas, para no cansarnos de buscar a cuantos esperan ver y tocar con la mano los signos de la cercanía de Dios, para ofrecer a todos, a todos, el camino del perdón y de la reconciliación”.

 

  • De hecho en Misericordia et misera la palabra clave es consuelo: “Una palabra que da ánimo, un abrazo que te hace sentir comprendido, una caricia que hace percibir el amor, una oración que permite ser más fuerte…, son todas expresiones de la cercanía de Dios a través del consuelo ofrecido por los hermanos”.

 

  • El consuelo del sacerdote en el confesionario, el consuelo de todos para con todos, e incluso el consuelo que sólo cabe expresarse en el silencio, porque “enjugar las lágrimas es una acción concreta que rompe el círculo de la soledad en el que con frecuencia terminamos encerrados”.

 

  • Tal vez por eso los dos mejores discursos del Papa Francisco en este Año son los que no ha hecho, los del silencio: el silencio en el Memorial Complex Erevan de Armenia (25 de junio de 2016), el silencio en el Campo de Concentración de Auschwith (29 de julio de 2016), o el silencio en la visita sorpresa a las poblaciones que sufrieron el terremoto del 4 de octubre de 2016.

 

  • Este llamamiento del Papa a que la Iglesia sea más consoladora le ha llevado a prorrogar también sine die cuatro iniciativas del Año Santo:
  • La prerrogativa de que todos los sacerdotes puedan perdonar (sin tener que remitir al penitente al confesor penitenciario) el grave pecado del aborto.
  • La prerrogativa por la que confesarse con sacerdotes de la Sociedad San Pío X, a pesar de su incompleta comunión con la Iglesia, sea válido y lícito.
  • La celebración de las “24 horas para el Señor” en la cuaresma,
  • Y el encargo de los “misioneros de la misericordia” elegidos por él de entre sacerdotes de todo el mundo.

 

¿Para quiénes ha hecho el Papa este Año de la Misericordia?

 

  • Para todos, pero evidentemente, sobre todo para los más necesitados de misericordia: los más necesitados de amor, de perdón, de cercanía, de consuelo. Son los encarcelados, son los más pobres, y son las familias heridas.
  • En este Año de la Misericordia, a los jubileos extraordinarios de otros años jubilares precedentes (para las familias, para los sacerdotes, para los catequistas, etc..), se han añadido algunos muy significativos como son el jubileo de los de los excluidos y el jubileo de los presos.

 

  • En el Jubileo de los excluidos (11 de noviembre 2016) el Papa les pedía perdón”: Les pido perdón si alguna vez los ofendí por mi palabra o por no haber dicho las cosas que debía decir. Les pido perdón en nombre de los cristianos que no leen el Evangelio encontrando la pobreza en el centro. Les pido perdónpor todas las veces que los cristianos delante de una persona pobre o de una situación pobre, miramos para otro lado. Perdón. El perdón de ustedes hacia hombres y mujeres de Iglesia, que no los quieren mirar o no los quisieron mirar, es agua bendita para nosotros”.

 

  • Al final de la carta Misericordia et misera el Papa quiere que este volver la mirada a los pobres permanezca, y entre otras medias instaura un domingo al año, el último del ciclo litúrgico, como Jornada mundial para los pobres: “que ayudará a las comunidades y a cada bautizado a reflexionar cómo la pobreza está en el corazón del Evangelio y sobre el hecho que, mientras Lázaro esté echado a la puerta de nuestra casa, no podrá haber justicia ni paz social”.

 

  • En la cárcel mejicana de Ciudad Juárez (17 de febrero 2017) lo importante, les decía, no es mirar hacia atrás, sino hacia delante: “Celebrar el Jubileo de la Misericordia con ustedes es repetir esa frase que escuchamos recién, tan bien dicha y con tanta fuerza: Cuando me dieron mi sentencia, alguien me dijo: No te preguntespor qué estás aquí sino para qué; y que este para qué nos lleve adelante, que este para qué nos haga ir saltando las vallas de ese engaño social que cree que la seguridad y el orden solamente se logra encarcelando”.

 

  • Y al final les decía: “Hermanos, siempre me pregunto al entrar a una cárcel: ¿Por qué ellos y no yo?. Y es un misterio de la misericordia divina; pero esa misericordia divina hoy la estamos celebrando todos mirando hacia delante en esperanza”.

 

  • En el Jubileo en Roma de los presos (6 de noviembre 2016) el Papa insistía: cada vez que entro en una cárcel, me pregunto: «¿Por qué ellos y no yo?». Todos tenemos la posibilidad de equivocarnos: todos. De una manera u otra, nos hemos equivocado. Y la hipocresía hace que no se piense en la posibilidad de cambiar de vida, hay poca confianza en la rehabilitación, en la reinserción en la sociedad.

 

  • Le preguntaban a un gran vaticanista, Juan Vicente Boo, corresponsal de ABC en Roma, porque el Papa hacía un jubileo por los presos y no por las víctimas. Y respondía que nunca nadie había alzado más la voz en defensa de todo tipo de víctimas (del terrorismo, de las guerras, de las discriminaciones, de las injusticias y vejaciones), pero que en el juicio final una de las preguntas será: “Estuve en la cárcel y me visitasteis”.

 

  • En la Jornada Mundial de la Juventud el Papa encontró la ocasión de entusiasmar a miles de jóvenes con la aventura de la misericordia. En su primer encuentro con ellos (28 de julio de 2016) les decía:“La misericordia siempre tiene rostro joven. Porque:
  • Un corazón misericordioso se anima a salir de su comodidad;
  • Un corazón misericordioso sabe ir al encuentro de los demás, logra abrazar a todos.
  • Un corazón misericordioso sabe ser refugio para los que nunca tuvieron casa o la han perdido, sabe construir hogar y familia para aquellos que han tenido que emigrar, sabe de ternura y compasión.
  • Un corazón misericordioso, sabe compartir el pan con el que tiene hambre, un corazón misericordioso se abre para recibir al prófugo y al emigrante.

 

  • Decir misericordia junto a ustedes, es decir oportunidad, es decir mañana, es decir compromiso, es decir confianza, es decir apertura, hospitalidad, compasión, es decir sueños. Pero ustedes, ¿son capaces de soñar? ‒Sí. Y cuando el corazón es abierto y capaz de soñar, hay espacio para la misericordia, hay espacio para acariciar a los que sufren, hay espacio para ponerse junto aquellos que no tienen paz en el corazón y les falta lo necesario para vivir, o no tiene la cosa más hermosa: La fe. Misericordia. Digamos juntos esta palabra: Misericordia….”.

 

 

TERCER DÍA

 

ORACIÓN DE LA MAÑANA

 

HIMNO: EXODO Y LIBERACION

 

Peregrino. ¿A dónde vas? Si no sabes a donde ir.

Peregrino por un camino que va a morir.

Si el desierto es un arenal, es desierto de tu vivir, ¿Quién te guía y te acompaña en tu soledad?

 

Solo El, mi Dios, que me dio la libertad,

Solo El, mi Dios, me guiara. (Bis)

 

Peregrino que a veces vas sin un rumbo en tu caminar, peregrino que vas cansado de tanto andar. Buscas fuentes para tu sed y un rincón para descansar. Vuelve amigo, que aquí en Egipto lo encontraras.

 

Solo El, mi Dios que me dio la libertad,

Solo El, mi Dios me guiara. (Bis)

 

Peregrino sin un porque, peregrino sin una luz, peregrino por el camino que va a la cruz.

Dios camina en tu soledad, ilumina tu corazón, compañero de tus senderos buscando amor.

 

Primer Salmo

Salmo 62,2-9: El alma sedienta de Dios

 

Ant: Toda mi vida te bendeciré, Señor, y alzaré las manos invocándote.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,

mi alma está sedienta de ti;

mi carne tiene ansia de ti,

como tierra reseca, agostada, sin agua.

 

¡Cómo te contemplaba en el santuario

viendo tu fuerza y tu gloria!

Tu gracia vale más que la vida,

te alabarán mis labios.

 

Toda mi vida te bendeciré

y alzaré las manos invocándote.

Me saciaré como de enjundia y de manteca,

y mis labios te alabarán jubilosos.

 

En el lecho me acuerdo de ti

y velando medito en ti,

porque fuiste mi auxilio,

y a la sombra de tus alas canto con júbilo;

mi alma está unida a ti,

y tu diestra me sostiene.

 

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant: Toda mi vida te bendeciré, Señor, y alzaré las manos invocándote.

 

Ant: Cantad y ensalzad a Dios por los siglos.

Alabad al Señor, sus siervos todos (Ap 19,5)

 

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;

cielos, bendecid al Señor.

 

Aguas del espacio, bendecid al Señor;

ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

 

Sol y luna, bendecid al Señor;

astros del cielo, bendecid al Señor.

 

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;

vientos todos, bendecid al Señor.

 

Fuego y calor, bendecid al Señor;

fríos y heladas, bendecid al Señor.

 

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;

témpanos y hielos, bendecid al Señor.

 

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;

noche y día, bendecid al Señor.

 

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;

rayos y nubes, bendecid al Señor.

 

Bendiga la tierra al Señor,

ensálcelo con himnos por los siglos.

 

Montes y cumbres, bendecid al Señor;

cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

 

Manantiales, bendecid al Señor;

mares y ríos, bendecid al Señor.

 

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;

aves del cielo, bendecid al Señor.

 

Fieras y ganados, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

Hijos de los hombres, bendecid al Señor

bendiga Israel al Señor.

 

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;

siervos del Señor, bendecid al Señor.

 

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;

santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

 

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,

ensalcémoslo con himnos por los siglos.

 

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,

alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

 

Ant: Cantad y ensalzad a Dios por los siglos.

 

Ant: El Señor ama a su pueblo, y adorna con la victoria a los humildes.

 

Cantad al Señor un cántico nuevo,

resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;

que se alegre Israel por su Creador,

los hijos de Sión por su Rey.

 

Alabad su nombre con danzas,

cantadle con tambores y cítaras;

porque el Señor ama a su pueblo

y adorna con la victoria a los humildes.

 

Que los fieles festejen su gloria

y canten jubilosos en filas:

con vítores a Dios en la boca

y espadas de dos filos en las manos:

 

para tomar venganza de los pueblos

y aplicar el castigo a las naciones,

sujetando a los reyes con argollas,

a los nobles con esposas de hierro.

 

Ejecutar la sentencia dictada

es un honor para todos sus fieles.

 

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant: El Señor ama a su pueblo, y adorna con la victoria a los humildes.

 

LECTURA BREVE (Nehemías 8, 8-10).

 

Hoy es un día consagrado a nuestro Dios: No hagáis duelo ni lloréis; pues es un día consagrado a nuestro dios. No estéis tristes, pues el gozo en el Señor es vuestra fortaleza.

 

PETICIONES

 

Cristo, vida nuestra, tu que por el bautismo nos has sepultado místicamente contigo en la muerte, para que contigo también resucitemos, concédenos también caminar hoy en una vida nueva.

 

Señor Jesús, tú que pasaste por el mundo haciendo el bien, haz que también nosotros seamos solícitos del bien de todos los hombres.

 

Ayúdanos, Señor a trabajar con todos los hombres en la edificación de un mundo nuevo…

 

Tú, Señor, que eres el medico de los cuerpos y de las almas sana las dolencias de nuestro espíritu para que crezcamos cada día en santidad.

 

PADRENUESTRO

 

ORACION (Recitamos todos despacio)

 

Padre mío, me abandono a ti.

Haz de mi lo que quieras.

Te lo agradezco lo que hagas de mí.

Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo.

Solo deseo, Dios mío,

Que tu voluntad se cumpla en mí

Y en todas tus criaturas.

Pongo mi vida en tus manos.

Te la entrego, Dios mío,

Con todo el amor de mi corazón,

Porque te amo y porque para mí amarte es darme, entregarme en tus manos sin medida, con infinita confianza,

Porque tú eres mi Padre.

 

 

CUARTA MEDITACIÓN: EL LEGADO DEL AÑO DE LA MISERICORDIA

 

¿Hemos aprendido algo especial este Año de la Misericordia?

 

  • Este Año de la Misericordia nos ha enseñado que la misericordia es concreta. Muy concreta.
  • Tras este Año de la Misericordia todos los diccionarios del mundo tendrían que introducir una novedad, made in Francisco, el verbo “misericordiar”. La misericordia se conjuga verbalmente, porque es actúa. La misericordia se hace, se pone en práctica, es concreta.
  • Es más, hay catorce maneras concretas de misericordiar, las catorce obras de misericordia. El verbo misericordiar se completa con catorce verbos: visitar (dos veces), dar (cuatro veces), vestir, enterrar, enseñar, consolar, ser paciente, rezar. ¿Has probado poner en juego todos y cada uno de estos verbos?

 

  • El Papa Francisco lo hace. Va delante de nosotros. Hasta desconcertarnos:
  • La preguntaron a una adolescente que se había confesado con el Papa qué le había parecido: “me ha escuchado muy atentamente, me ha mostrado la ternura de Dios, me ha prometido que rezará por todas personas por las que le he pedido que rece, y me ha pedido que rece también por él”.
  • Cuando recibió al transexual que don Amadeo, entonces obispo de Plasencia le había enviado, además de recibirlo, escucharlo, abrazarlo, elogió a este obispo porque había entendido que la misericordia no cierra las puertas a nadie. El diario El País se hacía eco de la noticia con un magnífico titular: “Preguntó al Papa si había lugar para él en la casa de Dios y Bergoglio lo abrazó”.

 

  • Si el Papa en este Año Santo ha rescatado de los catecismos las obras de misericordia para ponerlas en el centro de la vida de la Iglesia, ahora propone realizarlas de un modo nuevo:
  • El de la creatividad, acorde a las “nuevas formas de pobreza espiritual y material que atentan contra la dignidad de las personas”, para “descubrir nuevas obras de misericordia y realizarlas con generosidad y entusiasmo”;
  • Y el del compromiso, deteniendo sobre todo su mirada en los niños violentados y esclavizados a los que se les roba la alegría de la vida;
  • Y el de la artesanía, porque ninguna de la obras de misericordia “es igual a otra”.
  • Explica por ejemplo como tanto el relato de Adán y Eva del Genesis como la Pasión de Cristo en los Evangelios nos dicen el sentido profundo del “vestir al desnudo” que no es otro que el de ayudarle a recobrar la dignidad al que le ha sido arrebatada.

 

  • Este Año de la Misericordia nos ha enseñado además que misericordiar no sólo nos lleva a actuar, sino también a cambiar. La misericordia nos cambia, nos convierte, nos modifica, nos transforma.
  • Las obras de misericordia nos interrogan. Y sino, no nos la tomamos en serio, solamente jugamos a la misericordia. Debemos en cambio, jugárnosla en la misericordia.
  • La vida. Toda la vida. Nos jugarnos la vida en la misericordia. Dejar que ésta nos cambie de abajo a arriba y de arriba abajo. Esto es: no basta hacer las obras de misericordia. Hay que misericordiar de tal modo, que a la postre no sólo hagamos obras de misericordia, sino que seamos misericordiosos.
  • Si como decía Tyron Edwars, teólogo protestante norteamericano del siglo XIX “tus pensamientos te llevan a tus propósitos, tus propósitos a tus acciones, tus acciones a tus hábitos, tus hábitos a tu carácter, y tu carácter determina tu destino”, las obras de misericordia no son sólo obras, sino que van precedidas de pensamientos y sentimientos, y condicionan el carácter y el destino de quienes las ejercen.

 

  • En la pedagogía de la Iglesia, además, las obras de misericordia no son puntuales, sino perseverantes.
  • Si decimos que el desarrollo humano o es sostenible o no es desarrollo, podemos decir también que la misericordia o es sostenible o no es misericordia.
  • En Dios es infinitamente y absolutamente sostenible. En los hombres no deberían de ser sólo asiduas y contingentes, sino duraderas, estables, imperecederas, coherentes, persistentes, incesantes, tenaces, perseverantes, porque desde luego la demanda de misericordia en este mundo es inagotable e inextinguible.

 

  • En realidad, basta con mirar el relato la misericordia por excelencia, el del Buen Samaritano, para ver que en la obra de misericordia siempre hay un antes y un después:
  • El antes de quien no se queda en sus comodidades y sale al encuentro del hombre, de la realidad, hasta de la más dura. Sino salimos a los caminos del mundo no hay manera ni de saber si alguien que esté en el borde del camino.
  • Y el después de hacerla sostenible, duradera, completa, cierta.

 

  • Mirada principal de este año ha estado también en la familia, “sin excluir a nadie y sin importar la situación en la que se viva”, como dice en su carta. ¿Acaso no había sido está la principal novedad de la exhortación apostólica postsinodal Amoris Laettita, la de una misericordia que se hace acogida, discernimiento, acompañamiento e integración de todo tipo de situaciones familiares por parte de la Iglesia?

 

  • Dice en Amoris Laetia: “Dos lógicas recorren toda la historia de la Iglesia: marginar y reintegrar. El camino de la Iglesia, desde el Concilio de Jerusalén en adelante, es siempre el camino de Jesús, el de la misericordia y de la integración. El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todas las personas que la piden de corazón sincero. Entonces hay que evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones, y hay que estar atentos al modo en que las personas viven y sufren a causa de su condición” (nº 296).

 

¿Cuál es el horizonte último de esta pedagogía de la misericordia?

 

  • Además de no ser sólo catorce, hay una “obra cero”:
  • Decía un teólogo con mucha seriedad y aplomo, en una conferencia, para pasmo de sus oyentes, que en el libro del Éxodo había un error. Nos cuenta que Moisés bajo del Sinaí con las tablas de los diez mandamientos. Pues no fue así, decía. Bajo en realidad con once mandamientos, porque hay un mandamiento cero que también lo daba por hecho, y cuya definición es muy sencilla: “Dejarse amar por Dios”.
  • Porque sino nos dejamos amar por Dios es muy difícil que lo amemos a él y que amemos a los demás. Nos faltaría la fuente para poder vivir los mandamientos. Pues del mismo modo ocurre con las obras de misericordia. Existe una “obra de misericordia cero”: Dejarse misericordiar por Dios.
  • Dejarse misericordiar por Dios: dejar que Dios nos abrace, nos mire, separe las cabellos que nos tapan los ojos, enjugue nuestras lágrimas, y nos diga: te quiero como eres.

 

  • Cuando el Padre de la Parábola del Hijo Prodigo lo recibe, no le deja que termine la frase que con tanto ahínco se había aprendido en el camino: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, déjame al menos que sea un jornalero tuyo más…”.
  • No, Dios Padre no le deja terminar la frase. Lo abraza, y se vuele a sus criados y les pide que preparen una fiesta.
  • A veces pienso cuando al confesionario vienen personas que llevan años sin confesarse y quieren contar tantas cosas, que los sacerdotes deberíamos taparles los labios con nuestros dedos, sonreírles, y decirles: Dios te ama inmensamente. Él ya lo sabe todo. Déjate amar por él, déjate perdonar por él.

 

CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA DOMINICAL

 

Acción de gracias:

 

Te quiero: no porque he aprendido a decírtelo, no porque el corazón me sugiere esta palabra, tampoco porque la fe me haga creer que eres amor, ni siquiera solamente porque has muerto por mí. Te quiero porque has entrado en mi vida más que el aire en mis pulmones, más que la sangre en mis venas. Has entrado donde nadie podía entrar, cuando nadie podía ayudarme, cada vez que nadie podía consolarme. Todos los días te he hablado. A toda hora te he mirado, y en tu rostro he leído la respuesta; en tus palabras la explicación; en tu amor la solución.

Te quiero porque durante muchos años has vivido conmigo y yo he vivido de ti. He bebido de tu ley y no me había dado cuenta de ello. Me he nutrido de ella, me he robustecido, me he repuesto, pero lo ignoraba, como un niño que bebe de la madre y todavía no sabe llamarla con ese dulce nombre.

Concédeme estarte agradecida -al menos un poco- durante el tiempo que me queda, por este amor que has derramado en mí y que me ha obligado a decirte: “te quiero” (Chiara Lubich)

 

OTRAS ORACIONES:

 

Oración para pedir la luz del Espíritu Santo

 

Padre,

Envíanos tu Espíritu.

El Espíritu de tu hijo Jesús,

Porque él nos lo prometió.

Que fecunde nuestras vidas,

Como fecundo las entrañas de la Virgen Maria;

Que nos llene de vida,

Como inundo de vida al sepulcro de Jesús;

Que nos llene de coraje,

Como lleno a los apóstoles miedosos;

Que nos llene de fidelidad,

Como lo hizo con las legiones de mártires y Santos;

Que nos recuerde y enseñe las palabras de Jesús,

Para entenderlas, vivirlas y anunciarlas

A los hombres, nuestros hermanos.

Padre,

Envíanos tu Espíritu a nosotros

Y a tu Iglesia extendida por doquier.

Amen

 

Oración del verdadero arrepentimiento

 

Señor: Enséñame a vivir con mis luces y mis sombras,

mis momentos dulces y coléricos,

mis risas y mis lágrimas, mi pasado y mi presente.

Concédeme acoger como tú acoges, amar como tú amas.

Apártame de la perfección a la que aspiro,

ábreme a la santidad que tú me das.

Líbrame de los remordimientos de Judas,

entrando en sí mismo para no volver a salir,

espantado y desesperado por su pecado.

Concédeme el arrepentimiento de Pedro,

reencontrándose en el silencio de su mirada,

llena de ternura y piedad.

Y si tengo que llorar, que no sea sobre mí mismo

sino sobre tu amor ofendido.

Dame el coraje de salir de mí mismo.

Dime que todo es posible para el que cree.

Dime que todavía puedo curarme

en la luz de tu mirada y de tu palabra (Michel Hubaut)

 

Oración de la confianza infinita

 

Señor y Dios mío, Estoy tan convencido de que velas sobre los que en Ti esperan y de que nada puede faltar a quienes todo lo esperan de ti, que he decidido vivir en adelante sin preocupación alguna y depositar en Ti todas mis inquietudes.

Pueden despojarme los hombres de todos mis bienes, pueden las enfermedades privarme de las fuerzas para servirte, por el pecado puedo perder incluso la gracia, pero no perderé jamás mi confianza en Ti. La mantendré hasta el último instante de mi vida y nada ni nadie lograrán arrancármela.

Esperen otros la felicidad de sus riquezas y de su ingenio, confíen en la inocencia de su vida, en el rigor de su penitencia, en sus muchas buenas obras o en el fervor de sus oraciones. Mi única fe es esta confianza en Ti que nunca ha defraudado a nadie. Por eso precisamente, estoy cierto de que seré eternamente feliz, confío por completo en que lo seré, porque lo espero únicamente de Ti.

Por triste experiencia reconozco que soy débil e inconstante, sé que las tentaciones han derribado torres bien altas, pero mientras conserve en mí esta firme confianza en Ti, nada temo, nada me asusta, estoy a salvo de toda desgracia.

Dios mío, estoy convencido de que jamás será demasiada la confianza que tenga en Ti y que cuanto alcance de Ti estará siempre por encima de lo que haya esperado (San Claudio de Colombiere)

 

Oración del Catequista

 

Señor, haz que yo sea tu testigo,
para comunicar tu enseñanza y tu amor.
Concédeme poder cumplir
la misión de catequista,
con humilde y profunda confianza.
Que mi catequesis sea un servicio a los demás, una entrega generosa y viva de tu Evangelio.
Recuérdame continuamente
que la fe que deseo irradiar,
la he recibido de ti  como Don gratuito.
Ayúdame a vivirla con responsabilidad.
para conducir a ti a los que me confías.
Hazme verdadero educador de la fe,
atento a la voz de tu palabra,
amigo sincero y leal de los demás,
especialmente de mis compañeros catequistas.
Que sea el Espíritu Santo quien conduzca mi vida
para que no deje de buscarte y quererte.
Para que no me venza la pereza y el egoísmo,
para combatir la tristeza.
Señor, te sirvo a ti y a la Iglesia
unido a tu Madre María;
Que como ella yo sepa guardar tu Palabra
y ponerla al servicio del mundo.

Amén (San Juan Pablo II).

 

 

HORARIOS:

 

VIERNES:

21,00h: Cena

22,30h: Primera Meditación: VIVIR DENTRO

23,30h: ORACIÓN DE LA NOCHE y descanso

 

SÁBADO MAÑANA:

09,00 h: Desayuno

10,00 h: Oración de la Mañana

10,15h: Segunda Meditación: DEL DOLOR FÍSICO AL DOLOR ESPIRITUAL DE JESÚS

11,00 h: Oración Personal

12,00 h: Celebración de la Eucaristía

13,00 h: Oración Personal

14,00 h: Comida

 

SÁBADO TARDE:

17,00h: Vía Crucis de Santa Teresa de Calcuta

18,30h: Tercera Meditación: JESÚS TE VISITA CRUCIFICADO Y ABANDONADO

19,30h: Meditación Personal

20,00h: Oración de la tarde con adoración Eucarística

21,00h: Cena

22,00h: Visionado documental sobre el Año de la Misericordia

 

DOMINGO:

09,00 h: Desayuno

10,00 h: Oración de la Mañana

10,15h: Cuarta Meditación: EL LEGADO DEL AÑO DE LA MISERICORDIA

11,00 h: Oración Personal

12,00 h: Celebración de la Eucaristía

13,00 h: Oración Personal

14,00 h: Comida

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