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Cuidar a Dios

Por Manuel María Bru el 26 Enero, 2017 en Curso Catequistas, Noticias
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E jueves 26 de enero de 2017 tuvo lugar la novena sesión del Curso Anual de Catequesis organizado por la Delegación Episcopal de Catequesis del Arzobispado de Madrid, en la que intervino como ponente el sacerdote salesiano Jesús Rojano, director de la Revista Misión Joven, y profesor de pastoral juvenil en diversos centros universitarios: Instituto de Pastoral de la Universidad Pontificia de Salamanca, Instituto San Pío X del Centro Universitario La Salle, y Escuela de Magisterio Don Bosco. El tema de la ponencia: “Cuidar a Dios”, es decir, cuidar la imagen de Dios, mostrar al Dios verdadero, el Dios revelado por Cristo, y no otras imágenes falsas de Dios. Tema crucial para la catequesis.

Exponemos a continuación:

  • El video de la transmisión on line de la ponencia.
  • El PDF con la presentación en diapositivas de la ponencia,
  • El esquema de la ponencia facilitado por el ponente, con las referencias a dos vídeos que colgamos también al hilo de la intervención:

I/ VIDEO DE LA PRESENTACIÓN:

II/ PRESENTACIÓN EN PDF:

Cuidar a Dios

III/ CUIDAR A DIOS: EVITAR TRANSMITIR IMÁGENES FALSAS DE DIOS

Jesús Rojano Martínez, SDB – Madrid

 Creemos que es Dios quien cuida de nosotros… ¡Y hasta el último cabello! (Lc 12,7). ¿Por qué, entonces, aquí lo decimos al revés? ¿Podemos nosotros cuidar a Dios? Evidentemente, no en el sentido anterior; pero sí en nuestro lenguaje, en nuestra manera de hablar y de anunciarle, y también en nuestra manera de pensar cómo es Él.

A veces, sin mala intención, le damos “mala fama” y alejamos a la gente de Dios. Es un problema muy antiguo. Así lo explicaba San Pablo a los cristianos de Roma: “Pues está escrito: por vuestra culpa blasfeman los paganos el nombre de Dios” (Romanos 2,24). Y así lo afirmaba un texto del Concilio Vaticano II, en concreto la Constitución Gaudium et Spes: “El ateísmo, considerado en su total integridad, no es un fenómeno originario, sino un fenómeno derivado de varias causas, entre las que se debe contar también la reacción crítica contra las religiones, y, ciertamente en algunas zonas del mundo, sobre todo contra la religión cristiana. Por lo cual, en esta génesis del ateísmo pueden tener parte no pequeña los propios creyentes, en cuanto que, con el descuido de la educación religiosa, o con la exposición inadecuada de la doctrina, o incluso con los defectos de su vida religiosa, moral y social, han velado más bien que revelado el genuino rostro de Dios y de la religión” (GS 19).

Queremos detectar cómo “deformamos” al Dios de Jesús y del Evangelio con expresiones desafortunadas, con una falsa religiosidad o con una mala teología, y procurar evitarlo. Así podremos cuidar a Dios en nuestro lenguaje y en nuestro testimonio.

Por ejemplo, con frecuencia nos imaginamos a nuestro aire cómo es Dios. Es un fenómeno que se ha dado en todas las culturas y pueblos. Algunas de esas imágenes son especialmente desafortunadas y “deforman” el concepto de Dios.

* Un ejemplo en una canción reciente: Laughing with… – Riendo con Dios (Regina Spektor):

 

  1. CRITERIO DECISIVO: COMO ES JESÚS, ASÍ ES DIOS

¿Cómo salimos de este lío? ¿Cómo podemos hacer para no imaginarnos a nuestro aire cómo es Dios y para hablar apropiadamente de Él?    En realidad, la mejor solución la encontramos en la Biblia, sobre todo en el Evangelio, que para nosotros es la clave de interpretación de toda la Biblia. Esta frase del comienzo del Evangelio de San Juan ya apunta la solución: “A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer” (Jn 1,18). Como a Dios nadie lo ha visto nunca, lo mejor es fiarnos de alguien que nos parezca digno de confianza, y nadie mejor que Jesús de Nazaret. En vez de imaginarme yo a Dios, me fío de lo que nos ha dicho y mostrado Jesús. Por eso, la teología sana dice: ¿Cómo es Dios? Como Jesús. Como actúa y vive Jesús, así es Dios. Así se indica en otra escena del evangelio de Juan: “Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre” (Jn 14,8-9).

  1. ALGUNOS EJEMPLOS DE FALSAS IMÁGENES DE DIOS

2.1 Un DIOS que da miedo, castigador, terrible…

– Según Jesús, Dios sobre todo es Padre cercano y misericordioso.

– Recordamos el Año del Jubileo de la Misericordia.

– Nuestras palabras y acciones hablan (o lo contrario) de nuestra fe en un Dios compasivo y misericordioso. Un ejemplo en positivo: el papa Francisco en Filipinas:

Una imagen mejor que mil palabras… Video con niña filipina rescatada de la explotación:

https://www.youtube.com/watch?v=GyzUDHnhvYc

(sobre todo, minutos 18’- 20’; 53’-62´).

2.2 ¿En qué sentido debemos entender que DIOS es “Todo-Poderoso”?

– “El Hijo del Hombre no vino a ser servido sino a servir” (Mt 20,28)

– “Ya nos os llamo siervos, sino amigos” (Jn 15,15)

– “Para nosotros, los hombres, el poder siempre se identifica con la capacidad de destruir, de hacer el mal. Pero en Cristo se manifiesta lo contrario: en él la verdadera omnipotencia es amar hasta tal punto que Dios puede sufrir, llegar hasta el punto de un amor que sufre por nosotros. Ese el poder de Dios: el poder del amor” (Benedicto XVI).

2.3 Un DIOS lejano, impasible, indiferente a lo que nos pase…

– “Tened los mismos sentimientos de Cristo” (Flp 2,5). Jesús se conmovía, lloraba, se compadecía… Y así es DIOS.

– ¡Bienaventurados los misericordiosos…! Los mejores seguidores de Jesús saben compadecerse y sufrir con los que sufren (Ej.: Monjes de Tibhrine (Argelia), mártires en 1996: cf. Película “De Dioses y hombres”; Nawal Soufi, el “ángel de los refugiados”).

– Una cultura del cuidado con ternura (Laudato Si’).

2.4 Un Dios inmutable, de rutinas, de costumbres fijas, del “siempre se ha hecho así”…

– Como afirmaba san Ireneo, «Cristo, en su venida, ha traído consigo toda novedad»… Cristo siempre puede, con su novedad, renovar nuestra vida y nuestra comunidad… También puede romper los esquemas aburridos en los cuales pretendemos encerrarlo y nos sorprende con su constante creatividad divina. Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos… (EG 11).

– Dios siempre nos sorprende y nos tiene sorpresas preparadas. ¿Cómo hablamos del Espíritu Santo, Señor y Dador de vida, que renueva la faz de la Tierra?

* CONCLUSIÓN: Los verbos de Amoris Laetitia que reflejan nuestra imagen evangélica de Dios: acoger, comprender, acompañar, integrar, iluminar, educar, discernir, perdonar, cuidar…

Y LO ÚLTIMO (y más importante): Rezar con frecuencia, con la Palabra de Dios, para que no falseemos su imagen:

“Tu rostro buscaré, Señor. No me escondas tu rostro” (Salmo 26).

(Podéis encontrar un desarrollo más extenso de este tema en una sección de la Revista Catequistas, durante todo este curso 206-17, en seis entregas)

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